Cada vez que pienso en ella, creo que la pierdo. Mi hermetismo es demasiado radical. Pero de la soledad no me salva nadie. Sólo sé su nombre, y nada más. En fin, que podía heber hecho algo, pero me fue imposible por mi aislamiento, y porque procuro ser una presa difícil. Sin embargo, continuo esperando, hasta que su visión me ciegue o acabe conmigo. Pero, desde luego, es posible que sea una chica de las que aparecen con el Sol y ya no se va más, después del eclipse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario