El manuscrito de Cinco horas con Mario, es curioso como empieza. Es una parte muy pequeña, pero importante. Delibes tal como es, de su letra, temblorosa, en ocasiones, inédito, y en el cual se ve cómo, cuándo, trabajaba en su última novela, sin ordenador ni máquina de escribir. Delibes en toda su pureza.
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