Está claro que estas elecciones están poniendo a prueba el buen o mal hacer de los políticos de dos partidos importantes, PP y PSOE. Pero, mientras la estrategia ofensiva de Rubalcaba no hace los efectos deseados, niega hasta las encuestas. A Rajoy, le sigue faltando carisma. Aznar se la llevó toda. Pero eso no significa que haya sorpresas. No las hay. Es un duelo hacia el voto.
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