Bruma es lo que queda al final, una vez se ha escrito. Pero no todo se queda en la idea, la escritura crece, madura, y llega el momento en que, aquello que fue una idea, se convierte en un hecho en el folio o en la página. Entonces la bruma se disipa, y la bruma se vuelve parte del escritor. Hay, sin embargo, más misterios sin resolver que se resolverán en su momento. En el momento de escribir, claro está.
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