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martes, 15 de julio de 2014

Mensajes, ¿para qué?

No, no es un mensaje, pero es bonito
¿Acaso estamos escuchando? Por una parte, la Humanidad ha recibido tantos mensajes a lo largo de las eras, que se me hace difícil que, tanta saturación, nos haga bien. Más bien, nos empachan, porque, por muchos mensajes que nos den o nos informen, los hemos recibido tan de seguido, que estamos algo agotados. Tenían que haber sido más breves, y no milenio tras milenio, siglo tras siglo, y que siempre son los mismos. Pero, claro, la decisión es nuestra, y seguramente, nos equivocaremos. Humanum Errarum Est.

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