Entradas Universales

viernes, 5 de febrero de 2010

El barco se hunde

El barco se está hundiendo. Nos arrastra a todos con él. Tira con fuerza hacia abajo, y la atracción de la gravedad hace el resto. El barco. Se hunde. No hay escapatoria posible. Aprovecho para agenciarme un flotador, que me empuja por la inercia, y por el aire, hacia la superficie. Me quedo solo, mientras el armazón de la nave desaparece en el agua, y lo engulle con un torbellino. Todo ocurrió durante la noche. Al día siguiente me rescatan. Pero en mi mente aún estoy bajo el mar (que, desde luego, no es nada romántico) con mis compañeros, los extraños, y los cadáveres hinchados de los desconocidos.

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