Entradas Universales

martes, 16 de febrero de 2010

El Barco Se Hunde 3: Rescatado, o casi

Aquí estoy, esperando. Mis ropas están rotas y consumidas. Escucho el vibrar de las hélices de un medicóptero. La noche se echa encima, y atisbo los focos. Poco después, es cuestión de segundos. Desciende una suerte de astronauta, de rojo y amarillo; y me dice: ¡Ahora no es el momento, vendremos dentro de DIEZ años!-¡Hay que j...!-exclamo. Y el payaso de rojo y amarillo me abandona, porque mis índices de popularidad han descendido.

miércoles, 10 de febrero de 2010

El Barco se hunde 2: Desde hace ochenta años

Sí. Lleva ochenta años haciendo aguas. Desde que permanezco sentado, aún no ha tocado fondo. Y eso que, de alguna manera, se partió por la mitad, y todos se ahogaron, y yo sobreviví. Estoy sentado en la otra mitad; la mitad que no va para el fondo, que permanece como una estatua o escultura griega, medio anegada por las aguas. Y aún no ha pasado un guardacostas, o algún helicóptero con intención de rescatarme. Sólo me queda esperar. Gasté las últimas municiones de esperanza. Y esta parte, entre que flota y se hunde, no prodigará buenas nuevas.

viernes, 5 de febrero de 2010

El barco se hunde

El barco se está hundiendo. Nos arrastra a todos con él. Tira con fuerza hacia abajo, y la atracción de la gravedad hace el resto. El barco. Se hunde. No hay escapatoria posible. Aprovecho para agenciarme un flotador, que me empuja por la inercia, y por el aire, hacia la superficie. Me quedo solo, mientras el armazón de la nave desaparece en el agua, y lo engulle con un torbellino. Todo ocurrió durante la noche. Al día siguiente me rescatan. Pero en mi mente aún estoy bajo el mar (que, desde luego, no es nada romántico) con mis compañeros, los extraños, y los cadáveres hinchados de los desconocidos.

martes, 19 de enero de 2010

¡Qué mundo!

Es como si todo no estuviera dicho, no se ha dado la última palabra. Tan pronto unos dicen una cosa, enseguida vienen otros a apoyar la contraria. Está claro que somos pocos los que nos comprendemos. Durante más de un mes, los noticiarios de prensa como los mass media, van a estar explotando la tragedia de Haití, y nos aburrirán con información transmitida, no una vez, si no millones de veces, en más de ocho millones de canales. Lo contradictorio es que muestra unn imperativo mediático: la información es dinero. La noticia es el producto, y hay que aprovechar para doblegar el espíritu humanitario, que nunca ha existido en Occidente. La falta de Razón crea sus propios Monstruos y Pesadillas. Efialtes nuca se ha sentido tan tranquilo en su Reino.

lunes, 18 de enero de 2010

2010 catastrófico

Empezamos bien. Heredamos del año pasado tsunamis y requiebros de los ríos, que no han hecho otra cosa que desbordar toda su naturaleza destructora. Y ahora, terremotos, heredados de años atrás, pero que se veían venir. Nos va a tocar vivir un año movidito. Aconsejo que se lea a toda costa, no vaya a ser que estalle la Tierra, y no quede sana ninguna huella de nuestra insana civilización. A leer.

martes, 29 de diciembre de 2009

El Año Diez

Dentro de tres días entraremos en el año 2010. De esta manera se completará la primera década del siglo XXI. Todos esperamos que todo vaya bien; pero, sin duda, las cosas empeorarán. También esta es la última entrada del año. Ahora debería escribir que pienso hacer después de haber completado un año en este blog. Pues lo cierto es que no sé que decir. Continuaré escribiendo si me lo permite la pereza. Y esto no es una competición. Desde estas líneas saludo al Mago Martin Martin, que hizo posible este blog, y a todos aquellos que me leen y no me leen. Continuaré en la trinchera, hasta que consiga escribir desde casa, pues la Biblioteca es mi base de operaciones temporal. ¡Feliz Año!

lunes, 30 de noviembre de 2009

Helada Mortal

¡Qué frío! Si continuamos así no llegaremos a finales de Diciembre, el mes inaugural de las Navidades y de los buenos deseos. Así que pronto empezaemos a sufrir más frío, y Mr. Freeze estará a sus anchas. Nadie nos podrá salvar de esta persecución implacable. En fin, buenas noches y buena suerte.