Entradas Universales

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Escritura precisa

...pero imperfecta. Ya lo dejó escrito Leonardo Da Vinci en su Cuaderno de Notas: la escritura no es como la pintura que lo abarca todo, la imagen y el momento, la composición de la luz, del boceto, y de los colores. Pero en la escritura también es posible pintar, gracias a la técnica de la descripción. La descripicón física, y lo que no hace la pintura, pero si refleja, en toda su magnitud, los sentimientos del momento, o de hace años, que se vuelven más poderosos con el tiempo. Es importante recordar lo que ofreció el primer libro leído. En fin, que la escritura lo dice todo, en ocasiones, y demasiado, otras veces.

martes, 13 de diciembre de 2011

No importa el material

Me refiero, claro está, al tipo de material para escribir que utilices. Eso es lo de menos. Si te sirve una pluma, adelante; pero, transcurrido un tiempo, te empezará a doler la muñeca, debido a que ejerciste demasiada presión en el papel. Un amigo mío utiliza cualquier tipo de bolígrafo, y unas hojas pequeñas o sobres, donde anota todo lo que se le ocurre, o "pilla" por el camino. Yo utilizo libretas y cuadernos, y suelo forrarlos para darles mi maltrecha personalidad (que no es mucha, de cuerpo presente); otros, llevan algún que otro folio, y toman notas. En cuanto al material para escribir (bolígrafos, estilos, marcadores, rotuladores, lápices, etc...); pero no olvides que es secundario. Cuenta lo que tienes en la cabeza, en la mente, y los recursos que aprendes en el Taller, o leyendo y escribiendo, a pesar de que haya veces en que no tengas ganas de escribir. Que un Cuaderno o Libreta te Acompañe, al lado de la Cama, en la Mesilla, para que, si durante el sueño se te ocurre alguna idea o algún boceto de la historia o el cuento o poema, lo escribas en el momento. Si no lo escribes, te arrepentirás al día siguiente, porque, lamentablemente, no te acordarás, o no recordarás nada. Pero cuenta la historia y la técnica, más que el material. Y repito: es parcialmente importante, pero secundario. Hasta otra.

lunes, 12 de diciembre de 2011

La maestría de Enguídanos

En una entrada del mes pasado comenté un apunte sobre la literatura "pulp" de la ciencia ficción española. El más sobresaliente fue Pascual Enguídanos Usach que, con distintos sinónimos sacó adelante una serie que rompería moldes en el panorama literario de las novelas de anticipación y que, con el tiempo, lograría (y lo logró) que su serie La Saga de los Aznar se convirtiera, allá, por los años 40, 50 y 60 en una serie de culto y premiada. Por muchas razones; sobresalía por su originalidad y calidad de estructura. Enguídanos se documentaba mucho, y exponía sus teorías (pero no era científico, sino novelista) con una imaginación asombrosa al estilo de las revistas pulp americanas, y que, desde luego, en ocasiones, las superaba. De momento, he logrado hacerme con la Saga, y es cierto que la calidad es patente. Pero Enguídanos nos abandonó hace tiempo, y algunas editoriales están tratando de reunir su obra, y revitalizarlo. Escribió más de 95 novelas, cada una con éxito creciente, pero irregular. Entre otras razones, porque tenía que hacer frente a la censura, que lo pasaba por alto en muchas ocasiones, o porque el editor se veía obligado a cancelar la serie por falta de fondos, o porque ya no podía soportar las deudas, y debía prescindir de autores de la talla de Enguídanos. Un hecho es cierto: Enguídanos escribía para sobrevivir, gracias a estas novelitas, pero cuidaba el trabajo y demostraba que era un escritor de vocación y de raza. La Saga, muy del gusto de la juventud de esas épocas, llenaba un tiempo de vacío en la ciencia ficción española, que no se había vuelto a llenar desde las primeras tentativas a principios del siglo XX, y Enguídanos demostró su valentía, porque conocía los gustos del lector. En fin, que éste era el autor que se me olvidó en la entrada del mes pasado. Otro día, más.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Strike! EL BUENO DE GANTHET

Strike! descansaba cuando el alba aún no había llegado a Oa. En realidad no dormía, en el sentido de soñar agradablemente. Sus sueños eran pesadillas. Sonó con las pesadillas de su herencia kryptoniana: la muerte del planeta Krypton, la ambición de un pueblo que transformó su ambición en su veneno, y la nave con el bebé Kal El que abandonaba el planeta de origen, hasta que éste se transformó en una suerte de esfera explosiva. El recuerdo de que Kal El había llegado a la Tierra con una misión, precedido por meteoritos de Krypton, y como su poder se acrecentaba con el Sol del Sistema Solar humano, y que estaba destinado a grandes cosas, hasta el punto que, por lo menos, si no podía salvar al mundo, podía defenderlo. En este punto, Strike! empezó a delirar. Demasiada responsabilidad para un humano de sangre kryptoniana. "Me viene grande", exclamó en voz alta, "demsiado grande". Despacio, casi con andares indetectables se presentó un anciano de Oa, un Vigilante. Vestía como un terráqueo, pero la piel azul cobalto de su rostro lo delataba. Este se acercó a Strike! y lo examinó. El anciano se dio cuenta de que Strike! tenía una pesadilla, y dudaba entre despertarlo o tranquilizarlo. Sin duda, el anciano leía la lucha interior de nuestro héroe, y prefería no empeorar los síntomas pesadillescos. Entonces, Strike! abrió los ojos, después de gritar, y vio a Ganthet. Vestía un traje con americana, y el cabello largo y plateado recogido en una cola de caballo, en donde su enorme cráneo se distinguía del conjunto, y con la despejada frente, y parte de la raíz de la coronilla. "Tranquilo, soy Ganthet", dijo; "No te he visto en el Consejo", afirmó Strike!." Últimamente, no suelo frecuentarlo mucho". "No creo que lo consiga, Ganthet". "Eso pensábamos todos de los héroes durante las Crisis. Y lo superamos todos". "No estoy preparado", dijo Strike!. "Todos confían en tí, y están seguros de que el anillo de Rantarr es la clave para derrotar, otra vez, a Parallax. Es un error con el que no cuenta". "Dormiré un poco más". "Tranquilo, David El. El tiempo corre, pero en Oa es distinto". Como siempre, el bueno de Ganthet, daba consejos. Es posible que fuera el único que confiaba en el medio kryptoniano, y que, en el momento adecuado, Strike! demostrara su grandeza.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La Rebelión del Caballero Oscuro

Con un poco de suerte la veremos en 2012. Como ya se sabe, aparecerá Bane, que ya salió en la versión de Batman & Robin de Joel Schumacher. Será un enfrentamiento basado en la Caída del Murciélago, de manera que será un milagro si, el año que viene, vemos a Christian Bale con la espalda rota. Pero es conocido en Hollywood que los finales los decide el productor, y saldrán escenas que nada tengan que ver con el original. Por otra parte, lo más seguro es que, en este momento de crisis, el Caballero Oscuro será un precedente. Pero la versión de este nuevo Batman, que no ha gustado a los clasistas (lo comprendo, por la espectacularidad de cartoné y efectos digitales, en una Gotham City más grande) y que el cambio, demasiado realista, no ha gustado ni a la mitad de los seguidores. Nos queda esperar. Admito que, hasta ahora, la trilogía de Christopher Nolan no me hace ninguna gracia. Joel Schumacher le aportó vidilla, y exageró el kitsch, pero eso no es razón para hacerle de menos al director de Jóvenes Ocultos que, en su época rompió con los clichés, ahora muy explotados hasta el aburrimiento, del mito vampírico. En realidad, Christopher Nolan continúa rodando a Blade, por lo menos, en el plano estético de este Caballero Oscuro que divide a sus seguidores. ¡Hala, a sacar matracas!

viernes, 9 de diciembre de 2011

Códigos

Sirven para ocultar datos. Han hallado uno del siglo XVIII basado en carácteres encriptados, con equivalencia numérica y de letra. Es el más matemático de los códigos encriptados. Y lo añado al Codex Notebook porque la aventura nos espera a la vuelta de la esquina. Desde luego que el secreto cuesta vidas; pero, merced a los códigos, muchos datos se pueden computar. He aquí el manuscrito codificado del siglo XVIII. Hasta otra.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Tres Mosqueteros más uno

Si me dan a elegir entre la versión de Disney del año 1993 y la actual, en la que Orlando Bloom hace de un malo excéntrico, con zeppelin incluido, y con los últimos avances tecnológicos del XIX y el XX (lo cual me parece un insulto para la versión, en una película creada para llenar los bolsillos a la productora de turno); me quedo con la versión del 93. Rompió porque el espectador se entera de que Athos fue un pirata, y que había visto mucho mundo; pero ni por esas, un zeppelin intentará destruir el mito de la novela de Alejandro Dumas, Sr. Por eso, me quedo con los Mosqueteros Disney del 93, que no rompe del todo la versión, sin que la acción se vea en exceso barroca. En otro momento, comentaré la versión en la que sale Orlando Bloom, que hace de un Duque de Buckingham bastante retorcido, desde luego, y con la intención de adueñarse del trono de Francia. Un amigo me contó que la había visto y que era bastante buena. Que yo sepa, lo comercial, nunca ha sido bueno. Pero ya la veré uno de estos días.