Primeras dos páginas del que parece el cuaderno de Javier Marías. De todas maneras, yo lo pongo en duda. Es mejor dudar a dar todo por sentado. De hecho, si lo es, la fecha es muy actual. Por ejemplo, la notación es de este siglo XXI. Antes se ha de llevar a cabo una línea de investigación. En el texto, queda claro que el autor ha cumplido ya los cincuenta años, y rememora parte de su infancia, en un par de páginas de la libreta. En un sólo párrafo cabe una parte de la vida del autor muy importante. Es imposible que estuviera en el instituto, porque no tendría cincuenta años, sino catorce o quince, y viviría en plena posguerra. Otra cosa: el cuaderno es actual. Las páginas no han envejecido, y la tinta es de un rotulador o pluma. Hay algún que otro emborronamiento (cuando la tinta se diluye en el espejo del papel); pero eso no significa que lo haya escrito el propio escritor. Dudo que lo sea. Es posible que sea un energúmeno que se hace pasar por él; u otra persona que no es él, pero que se llama igual: Pérez, hay un montón en España e Iberoamérica, Marías, alguno habrá, que nunca se sabe, porque, a lo mejor, se trata de una endiablada tarea publicitaria, que utiliza la Red como reclamo, de vaya usted a saber qué. Qué dice el bloguero que pertenece a Javier Marías. Dudo que el autor, que tiene fama de hermético (porque controla y guarda todo lo que escribe) desee mostrar su laboratorio. De manera que dejo que cada uno piense lo que quiera. Aquí dejo la imagen, en el Codex Notebook de hoy.
Eight days a week... I love you
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He perdido a algunas personas muy queridas para mí. John es uno. Se fue
hace muchos años un día como hoy. Le quería y todavía le quiero. Es algo
inevitable...
Hace 14 años




El Búho de Atenea. Guardián de la Sabiduría, del Conocimiento, para evitar que se perdiera. En este caso, es necesario, sobre todo, que el mismo conocimiento se aprehenda de una manera modesta, pero preguntándose siempre sobre todas las cosas. Este Búho, que no tiene nombre es el símbolo de la cualidad más oculta del ser humano, constructiva a la par que peligrosa. Nuestra mente es un tesoro que, tanto nos puede ayudar, como meternos en problemas, o sacarnos de los mismos. La sed de conocimientos nos trae la paz, pero también provoca la guerra, en una loca carrera por obtener la información más necesaria, para utilizarla en nuestro provecho, o para provecho de otro, y, mal digerido, aumentar el dolor y el sufrimiento. El Búho también nos libera, pero, ¿hasta qué punto la libertad empieza, en dónde la nuestra termina? Porque la libertad es un premio del que todos disfrutamos, y con la sensación, de que otros, deciden que la libertad es suya, y no de todos. Libertad para corromper o doblegar al otro. En fin, queme parece que esta imagen es simbólica. El Búho, entre lenguas de fuego. Lo mejor de todo, que puede interpretarse como se quiera. Cada uno es libre de hacer lo que le plazca, pero sin dañar al otro. Porque, entonces, el Búho ya no es Guardián sino Dictador, que decide con rigidez quién sí, o quién no, ha de pensar de una u otra manera. Cada uno allá él o ella con sus ideas. Cuenta cómo se utilicen. No, cómo se planteen. Y no es necesario ningún arma, sólo el arma pacífica del diálogo.

