Entradas Universales

jueves, 16 de diciembre de 2010

W.A.RMichael


Me crearon a partir de un programa avanzado de IA. Por otra parte, mi cuerpo contiene extremidades autónomas, y puedo pasar por humano. Sin embargo, yo me hago muchas veces esa pregunta: ¿soy humano? El odio de los blandos, como les llamamos nosotros, aumentó hace unas semanas, porque un modelo, semejante a mí, pero con otro rostro, violó con dureza a una humana. Ella creía que era un blando, como ella, y resultó que era demasiado pesado, y la agarró con muy poca delicadeza. Según los últimos informes, la víctima de la violación, "creía" que era "humano". Hasta que punto un androide W.A.RMichael, como yo, o cualquier otro W.A.R (Weapon Army Recruit, Arma Recluta del Ejército) es capaz de tener, en el cerebro positrónico, la necesidad y el deseo de otro cuerpo, no es que me llene de alegría. Es, en todo caso, un paso más hacia nuestra autonomía, o libertad. Lo W.A.R fuimos creados como soldados de reemplazo, durante los pequeños enfrentamientos entre facciones del Golfo y contra el terrorismo. ¿La razón? El Presidente lo dejó bien claro: reemplazábamos a los soldados en peligro, o caídos. Podían destruirnos, pero no asesinarnos. Pasamos por humanos, sangramos un aceite rojo, con mezcla nuclear, que asemeja la sangre, pero que es letal, por su alto componente radiactivo. Si nos destruían, el líquido, en contacto con el cuerpo humano provocaba una muerte cancerígena segura.

Esto no es todo: si nos sustituían, enviaban refuerzos humanos, lo cual es aún más absurdo y fuera de lugar, cuando las órdenes proceden del Imperio Norteamericano. Hasta hace cinco o seis años, el Senado sacó a votación que merecíamos una oportunidad para convivir con el Medio. El Medio, son los blandos. De hecho, ganamos las pequeñas guerrillas; pero la guerra mayor, consistía en nuestra integración en la sociedad. Un duro golpe para los blandos, que veían amenazadas su integridad. Algo semejante a unos dioses caprichosos: primero te crean, y después te hacen una zancadilla para echarte del Paraíso. El Medio no lo vio bien. Para ellos se trataba de una idea descabellada. Razones de peso no les faltaban: miedo y horror por ambas partes. Pero el miedo a lo desconocido, es el horror de la ignorancia. Nos habían utilizado, y ahora nos rechazaban.

Lo de la violación fue quizás la gota que colmó el vaso y provocó que el agua abandonara su envase. No lo esperábamos, pero ocurrió. Hubo enfrentamientos y exterminios. Nos destruyeron a muchos de nosotros. Nos ocultamos, y no sirvió de nada. Luchábamos y nos anulaban. Y, sin embargo, los culpables, es posible, que fueran los blandos. No lo admitían. Simplemente, la excusa perfecta para actuar.

Pero no nos habían destruido a todos. Quedábamos unos pocos, y aprendimos a repararnos. Los blandos no contaban con esto. Por eso, me pregunto: ¿soy humano? Es posible, pero nuestra sangre es letal. Están creando modelos W.A.R más avanzados. Los reclutamos. No se niegan; pero ellos saben que somos la Primera Generación. Vendrán otros, y es posible que logren integrarse. ¿Hasta qué punto? Lo ignoramos. Si hubo delitos, la autoridades los ocultan. Las denuncias no llegan, pero permanecemos en la sombra.

Es posible que yo no sea humano, pero sí mi manera de razonar y pensar. Me llamo Michael, ¿quieres ser mi amigo?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cibermemoria


Nunca me lo he preguntado. Lo cierto es que no le di la importancia que refería, como si el hecho de tener importancia, fuera un problema o algo peor. Sólo soy un mensajero. Un chip, introducido con un gel especial en el interior de mi cráneo, unido a una sonda de litio y coltán, además de algunas variaciones quirúrgicas en mis brazos (uno de ellos los perdí en un enfrentamiento entre corporaciones (sólo soy el mensajero), me llevó a repararme. Si no fuera por el gel de células madre, mi brazo cibernético se vería poco natural, con cables, émbolos y tubos de presión, así como propulsores y con el diseño, para poder doblarlo, semejante a la tensión para las ruedas del vehículo, y amortiguadores y, como no, con varias memorias incorporadas a mis nervios y costillas para el intercambio de órdenes, puedo pasar como un ser humano. Un humano que, en principio, ha dejado de serlo.

Mi empleo consiste en transmitir archivos y, con un poco de suerte, sacarme una comisión. Eso sí, con riesgo de muerte. A las corporaciones no les gustan los mensajeros, porque estos trabajan para empresarios menores. Teniendo en cuenta que, para el tipo que trabajo, sólo soy un producto. Y, sí, me alimento como todo el mundo, y necesito mi ración de energía y calorías. La comisión me la llevo, pero la CorpCop siempre está ojo avizor, para ver si me pillan. Siempre fracasan.

Además, he de entregarlo en tiempo récord. Lo que significa que tengo que ser muy rápido. Y, como mensajero, no porto armas. Soy un mensajero. Estoy cerca de la casa. No es un desastre. Me basta con conectarme al servidor, y salir pitando. Digo que no es un desastre porque es bastante limpia y elegante para estar edificada en un suburbio ghetto del tipo Z. Así que mi jefe debe de dar su confianza con sabiduría. Me basta con extraer un puerto usb, y conectarlo a mi brazo meca. ¡Qué alivio! Siento un ligero cosquilleo y como mi cibermemoria descarga los datos jpg, txt, doc, etc... Pero la CorpCop se acerca. No pienso perder todo el cuerpo. Lo siguiente sugnificaría la eternidad y la esclavitud.

Desconecto. Me cubro la cabeza con una visera. Ha empezado a llover. Cuando me largo, dejo una pista falsa de mi rastro. La CorpCop estará ocupada generando un perfil virtual de mi persona. Pero siempre ignorarán un dato: en cada ocasión que descargo la información, me siento más humano, y menos ciber. Recibo el mensaje de mi comisión. No está mal, una cifra de siete ceros. Mi jefe se habrá llevado más. Yo sólo recibo la décima parte.

Sólo soy el mensajero.

Encuentro una Biblioteca clandestina. Es el único sitio al que la CorpCop no mete las narices. Ahora estoy pensando que hacer con mi dinero.

Afiches asombrosos


Me refiero a los carteles de superhéroes, o de películas de los mismos. En este caso, me refiero a los de BATMAN FOREVER, por lo vistoso, la iluminación, y una especie de mensaje festivo. Lo kitsch es lo que tiene. Mucho adorno, y la capacidad de sorprender. Si nos fijamos un poco, sobre los personajes, cada afiche, de un actor distinto tiene una misión: atraer al espectador para que se digne gastarse la plata y asistir a la sala. En esta ocasión, he decidido poner una serie de afiches juntos, que he recuperado de la Red (no los subí yo, pero se lo agradezco a quien se tomó la molestia de hacerlo), y bueno, que sí, que soy un friki, aunque la palabra suene rara, e incluso, ofensiva.

Automóviles de diseño







No me refiero a los prototipos, si no, por ejemplo, a los distintos rostros del Batmóvil. Son vehículos que impresionan. Variantes de marcas conocidas que han sufrido una o dos transformaciones. Una de ellas, y más recientemente, en las seis películas sobre el Caballero Oscuro. Desde Anton Furst a Den Kener, supremos artificios de maquinaría y expertos en efectos especiales. Ya no hablo del diseño de la serie de 1966, si bien, del vehículo que se transformó de auto a tanque, ya, en las últimas de Christopher Nolan. Del clasicismo al último grito militar y, seguramente, inspirado en el cómic. De hecho, el último Batmóvil, no necesito ayuda del Ejército. Le negaron su ayuda. Querían transformar una Hummer, y no se lo permitieron. Solución, crear un nuevo vehículo, y que funcionase. Pero las productoras nunca se rinden, y el equipo técnico, tampoco.

martes, 14 de diciembre de 2010

Chastity


Esta es otra obra de Dorian Cleavenger. No he visitado la página, puesto que me las encuentro en las imágenes de Google. Por cierto, que, con un poco de mala suerte, la Poli estará detrás. No la del Pensamiento, la de la Cultura y los Derechos Intelectuales. Ya veo el vehículo con sirenas (ninoninoninoninoooooo), y el derrape de Tron, que estará por ahí, destruyendo tanques, o creando programas escudo. Por cierto, que los Tron de ahora, son los Hackers, los delicuentes de la Red, que harán lo posible por violar la seguridad de tu ordenador, ocultos en páginas que pestañean.

Pero, regresemos a Cleavenger. Es la ilustración más hermosa. Muestra la pureza de la modelo, desde una perspectiva fantástica. Y la iluminación y el gesto suave del rostro. Nos muestra la paz , en armonía consigo misma, que nada la ha corrompido. Y la atmófera es limpia, aunque el vestuario es de temática fantástica, como si esa misma realidad nos quisiera envolver. En fin, que no está mal, la paz que confiere la ilustración a quien lo observa. La castidad está presente; mas, resulta que yo no soy ningún monje (en sentido figurado); y esta ilustración refleja el ideal luminoso del artista. Nada que ver con el Regalo o los Purgatorios.

Un cosplay com intenciones


El cosplay es una manera exportada por los japoneses a casi todos los países del Globo. Lo más curioso de todo es que, las niponas y los nipones (ni un jarro de cerveza), son fancoleccionistas de la imagen. En todo caso, se trata de una moda que no es pasajera, sino de una actitud, más que otra cosa. La chica de la imagen (por cierto, qué chica) está disfrazada de un personaje de Street Fighter, de un personaje femenino (se sobreentiende); pues bien, este tipo de pictures, de sobrada carga erótica ha sido un boom en Japón desde hace varios años. Y más, recientemente, ahora, que ha llegado a España. La cultura del cómic en el País del Sol Naciente es milenaria; pero, desde la creación del primer manga Astroboy se ha disparado hasta por la Red, donde se pueden encontrar mangas de todo género, y para todos los gustos. En ocasiones, son páginas gratuitas, y, en otras, hay que pagar una suma. No las aconsejo: primero te ponen la miel en los labios, y luego, intentan quedarse con el brazo. Pero, bueno, así es la vida. De cada uno depende vivirla; pero, el tendero está siempre al acecho.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Dos más de Cleavenger (por error)




Se titula Purgatorio I. Está claro que la diablesa o demonio, no sólo parece saber lo que hace,sino que, además comprende la realidad de su oscuro poder. Alrededor hay demonios mayores y menores, sonriendo como si el Poder de la misma fuera demasiado convincente. De hecho, quien es testigo de la ilustración, se siente sobrecogido. Sobre todo, porque las almas pueden ser digeridas por los demonios menores de mirada entre infantil y animal, que, desde luego, querubines, no lo son. Uno se pregunta si, cuando haya logrado superar tan caldosa reunión saldrá vivo de la imagineria demoníaca y de mala leche que se repira en el cuadro. Ah, sí. Se me olvidaba. Las atmósferas de Dorian Cleavenger permiten respirar, pero muchas de sus obras, como éstas, fascinan y acongojan al mismo tiempo. Espero que no se ofenda, mientras muestro sus trabajos en este Códice. Lo universal llega a todo. Como dejó escrito Kant: Todo es universalizable. Este blog, es el ejemplo.