Entradas Universales

sábado, 22 de enero de 2011

Una estrella en la memoria


No hay cosa más absurda que el olvido. Por suerte, sin el mismo, no existirían personas que nos recordasen a los que ya no están. Por otra parte, olvidar es necesario; pero no olvidarlo todo. Es necesario tenerlo presente, aunque dicha persona no ocupe el lugar en el lecho, en el pupitre, o en el trabajo. El olvido es la antesala para evitar que los errores nunca se repitan. Pero, también es cierto que, la memoria evita cometerlos. Por eso, hemos de recordar que, a pesar del abandono físico queda la memoria. Una memoria que siempre la recordaremos, por los buenos ratos pasados, momentos especiales y/o dolorosos o menos/más apasionados. Uno de los defectos es olvidar para no sufrir, y esto se ha cumplido, casi, a lo largo de mi existencia. Olvido el dolor causado por mis enemigos, que, sé, ahora, con la crisis, que lo estarán pasando peor que yo. Tienen otras cosas de que ocuparse; ya intentaron acabar con mi salud (lo consiguieron), pero, como el proverbio árabe: los djinns arrebataron mi vida, pero no corrompieron mi alma (léase: espíritu); y eso es lo único que no pudieron atrapar, mi espíritu. De hecho, a estos enemigos, hace tiempo que pertenecen a las brumas del pasado, y sus rostros se han borrado. Quedan, sin embargo, las dolorosas huellas de su inquina, en donde, lo que se aposenta, es el sufrimiento infligido. Pero, bueno, también son meras caricaturas de una maldad semejante a las pataletas de un crío al no recibir su regalo o premio. Pero los estaré vigilando... ¡Lástima que Marilyn no pudiera salvarse de las inquinas de los poderosos!

Rafael Reig vs Internet


En un artículo o columna (pero creo que es un artículo del ABC Cultural, que me lo he leído) Rafael Reig sobre V. S. Naipaul, escritor indio de marcado talento, habla de la obra Leer y escribir, y sobre la novela. Por cierto, que el artículo es de calidad, pero las palabras finales, bueno, no estoy del todo de acuerdo: que el talento literario no se vaya a Internet... En primer lugar, le pediría a Reig que defina que es talento para él. No es la moneda que el César pedía a Jesús, y que este se negó a darle. Tampoco es la astucia de la creatividad, en donde uno se encuentra con más lobos que ovejas. O, por ejemplo, el arte de mangar, que no es precisamente un talento, sino una extraordinaria capacidad genética innoble para arrebatar bienes inmuebles o propiedades al prójimo. O, otro ejemplo, la facilidad para relacionarse un extravertido con otras personas que, en el fondo, es un desarrollo de las habilidades sociales muy estudiado y practicado. O, uno más, el refinado gusto de sacar partido del prójimo para mejorar un presente dudoso, y un futuro temblequeante. No, por Dios. El talento, sea literario, o de otra índole, no se pierde, más bien, se educa o se sofistica (pero la palabra inglesa, significa lo contrario) o se hace más especializado. Pero, según Reig, si el talento se pierde por Internet, pregunto: ¿lo ha encontrado alguien? ¿Es palpable? ¿Alguien lo ha herido de muerte, o le han amenazado con una pistola para reclutarlo en la Red? Además, ¿para qué critica Internet y a los blogueros, sí él es otro más? El humo del tabaco le ha opacado las ideas, al reig del colchón.

Multiverso


No me refiero al verso múltiple, que de eso hay mucho, sino a una hipótesis de la Física, en donde es posible que convivamos, sin darnos cuenta o deduciéndolo e incluso con la intuición de otras existencias que no son paralelas, antes bien, complementarias. Muchos físicos piensan que esta teoría es débil, y no nos engañemos, tienen toda la razón. Como ejemplo, dicha complementariedad es posible que no se deba al azar, o lo es, en el sentido de que el azar nada tiene que ver.

En primer lugar, hay que definir el Multiverso.

¿Qué es? Bueno, una serie de variantes de una forma estándar, es decir, la misma forma repetida quintimillones de veces (el número es de mi cosecha, una aproximación); al repetir los patrones, varian, en todo caso, la esencia de las formas. Esto es, que si tu yo vive en un mundo complementario, a lo mejor no se dedica a escribir, y es un seductor nato, o un delincuente. La forma es la misma, pero los patrones de circunstancia o situación, cambian. Y es hasta posible que esa forma ignore que existas, o que, en ese Universo Complementario, jamás haya existido Internet (cosa que dudo, porque la variante, al sufrir una pequeña modificación, no deja de ser fija); conste que no estoy hablando de dimensiones, pero casi.

Lo más fascinante de todo en esta teoría, bastante débil, en Astrofísica, se tiene la certeza de la existencia de otras civilizaciones. Sin ir más lejos, hubo un caso peculiar de un encuentro con otros seres que dijeron al testigo, tras su luminosa aparición: "somos ustedes, pero en el futuro". No cabe duda de que esta variante se cumplió, y si vinieron del futuro, siendo nosotros (o nuestros descendientes) está claro que la Teoría del Multiverso, deja de ser débil.

Encuentros tan enigmáticos como estos, obligan a los filósofos a preguntarse por el devenir. Creo yo, que deberían ocuparse del "dellegar", no vaya a suceder como en Regreso al Futuro, en donde las variantes del Multiverso, se encuentran amenazadas, por errores de bulto, de ambición, y que, erróneamente, la esencia cambia.

Por lo demás, mi intención era exponer esta teoría, que quizás yo haya comprendido mal; más adelante, quizás me extienda en otros aspectos de la teoría. Pero, por ser demasiado artificiosa o fantástica, hasta es posible que la realidad supere a la teoría. Ahora que, para escribir relatos de esta índole, hay material para rato. ¡Saludos a Marty McFly!

viernes, 21 de enero de 2011

Un golpe lejano


Tendría yo unos diez o doce años cuando tuve un accidente en el colegio. No fue muy agradable, porque no me lo esperaba. Sucedió como suelen acontecer estos hechos: sin buscarlo. Resulta que, antes de finalizar el recreo, y durante el mismo, se había puesto de moda la lucha "entre caballeros"; es decir, uno buscaba un padrino que hacía de caballo, y la justa debía empezar, consistiendo en derribar al oponente, y que el rocín fuera firme. Años después lo medité mucho, y creo que caí en una trampa. Cuando se inició la justa, mi caballo no debió sujetarme firme, porque caí y me golpeé con el bordillo de la acera. El golpe me aturdió un poco, y, al finalizar el recreo, me aposenté en la fila, como todos los días. Me notaba somnoliento y algo mareado (carecía de la información de que mi golpe fue fuerte); entré en clase, mientras discutía con un amigo mío de toda la vida, hasta que me desmayé y perdí el conocimiento en el pupitre. La profesora se alarmó, porque creyó, en un primer momento, que me dormía porque no había descansado el día anterior. Pero, al ver que no me despertaba, llamó a Dirección, y de aquí, al Hospital.
Me desperté por la noche (había perdido el sentido de la existencia) mientras un grupo de personas esperaba mi despertar. Distinguí a varios hombres adultos en la habitación, cada uno con una peculiaridad. Uno había sufrido una rotura de cráneo, y le habían rehecho la cara como mejor podían. No paraban de fumar; pero todos eran agradables. De hecho, me dijeron que creían que no me iba a despertar. Otro, llevaba una férula en la pierna, y unos cuantos cicatrices en la barriga, recién operados, pero que ya se iban curando.

-¿Dónde estoy?-pregunté.

-En el Hospital.

-Imposible-así era yo-Debería estar en el colegio, seguro que me ponen falta.

Me tranquilizaron, y me dijeron que eso no pasaría, que me quedaría un tiempo en cama, y que ya me darían el alta en cuanto me repusiera. Lo cierto es, que cómo no los conocía, desconfiaba un poco; pero luego, me acostumbré a su compañía, y les pregunté por sus heridas. Cada uno tenía una historia que no recuerdo. Por ejemplo, el del cráneo fracturado, me contó que fue un accidente de tráfico, y que estuvo en el quirófano cerca de doce o trece horas, y que necesitaría más operaciones para reconstruir su desencajado rostro, semejante a un puzzle irregular.

Durante la semana se fueron yendo todos, hasta que me quedé sólo, y me dieron el alta. Había conocido otro mundo en el Hospital, y cuando regresé a clase, todos empezaron a decir que, por el golpe, me había vuelto extraño e irascible.
No era cierto. Sencillamente, el chico que me provocó el accidente, siempre que me veía se ocultaba. Nada más mirarme, salía corriendo, con un gesto de terror. Sé como se llama, estará casado y todo lo demás; pero, me hubiera gustado que, por lo menos, confesara su crimen; pero hizo lo que todos los irresponsables: huir como un cobarde, y dudo mucho que se enfrentara a sí mismo. No había tal.

jueves, 20 de enero de 2011

Oro manchado con sangre


Eric Frattini, escritor español de origen peruano (Lima, 1966), nos sorprende con un libro de aventuras, asesinatos y espionaje, en la mejor línea de John Le Carré, pero menos artificiosamente y, posiblemente, con una calidad dudosa. El oro de Mefisto relata la leyenda de que Hitler no murió en en búnker, sino que se salvó, y que asociado a otroas personajes conocidos, se halla a la espera del resurgimiento del Cuarto Reich. La primera lectura engancha, pero va perdiendo fuerza cada vez que avanza la novela. Disfruto con su lectura, pero languidece en cuanto al desarrollo, pues Eric Frattini es colaborador, en el programa de Iker Jiménez, Cuarto Milenio, además de autor del ensayo de investigación Las Joyas de Familia, en donde esclarece algunas operaciones supersecretas de la CIA, y sus oscuros y espinosos movimientos. Por otra parte, Frattini se ha sumado como seguidor de la estela de Dan Brown, por lo que la novela se vuelve un poco pesada, sin llegar al centenar de capítulos (¡qué bien!), lo que demuestra su temple y sensatez para un grupo nazi como Odessa. En fin, que se lee para pasar el rato. Pero que, dentro de lo malo, porque el mercado editorial está saturado de obras como ésta, pero que es mucho mejor que la media.

Strike! ¡EMBOSCADA!


Los días en la Biblioteca eran muy largos para todos los empleados. Los turnos se prolongaban hasta las doce de la noche, para retornar al día siguiente, a las ocho de la mañana, e ir preparando los ordenadores, y revisando los programas, ambos, algo obsoletos, pero funcionando a la perfección.

El viernes, el último día de la semana, Mario había comentado porqué no darse un capricho y probar algo de kebab o durum, y alguna hamburguesa. En la cafetería apenas quedaba género, y no llegaría hasta el lunes de la semana siguiente, entre riesgos y accidentes.

David-El se ofreció voluntario. Kiara, presente, le pidió que tuviese cuidado. Se lo ordenó:

-Vete y regresa volando, David.

-¡Qué graciosa!-pero le agradeció que no utilizara su apellido kryptoniano.

-Está bien-continuó David-El-, tres kebab, un durum, tres BK XXL, y un menú de comida china. Ya, ni del jamón serrano, ni hablamos-y, tras estas palabras, David-El cogió una bolsa, y salió al exterior.

Kiara lo observó desde la Biblioteca. Ten cuidado, pensó.

Las palabras de Kiara no llegaron a ser escuchadas. Las Fuerzas Rubalcaba se habían extendido en toda la Avenida Lenin (antes Avenida de Logroño), y los soldados informaban.

-El pájaro ha volado, literalmente, señor-informó el soldado.

-Bien, soldado-dijo el Comandante-preparen las balas de kryptonita.

David-El había cometido la imprudencia de volar, desde los Coronales, sin ocultar su silueta en el cielo, aún rojo y extraño.

-¿Funcionará, señor?-preguntó el soldado.

-Mire, soldado, no pregunte, o me veré obligado a un juicio sumarísimo.

Las Fuerzas Rubalcaba observaron el vuelo hiperveloz de David-El. En Barajas, David-El compró la comida, en un par de horas. Luego, regresó planeando hasta encima del trayecto de la Avenida Lenin. Se encontraba tranquilo y relajado.

Entonces, proyectiles esmeralda surcaron el cielo, y penetraron la piel de Davis-El. Al principio, nuestro héroe sintió picazones, como de agujas finísimas, y luego, como le fallaban las fuerzas. Había caído en una emboscada, muy bien planeada, hasta el punto que el plan, de tan sencillo, carecía de fisuras.

David-El fue perdiendo fuerzas, pero logró maniobrar hasta caer, sangrante y malherido en la puerta. Kiara se acercó, alarmada. Agarró la bolsa, y lo ayudó a subir.

Mario, en la Biblioteca, al ver al sangrante David-El, comentó:

-¿Pero qué te ha pasado muchacho?

David-El se desmayó. Había perdido mucha sangre.

-Una emboscada... de... las Fuerzas... Ru... bal... caba.-fueron las últimas palabras.

-Hay que llevarlo al hospital-dijo Pili-Cuánto antes, mejor.

-Imposible. Necesita que lo vea Doc Eckman-terció Kiara-Tiene un humos un tanto sombrío y explosivo, y es el único que puede curarlo.

El tiempo se extinguía para David-El, y Kiara se elevó por los aires, mientras, con su rayos púrpura, descargaba contra las armas de proyectiles de kryptonita. Las Fuerzas Rubalcaba, diezmadas, abandonaron su posición, y dejaron de disparar.

Mario, en la Biblioteca, no alcanzaba a comprender que valor tenía para un político, tratar de quitar la vida a un mortal como David L. Lois.

Kiara se perdió en el cielo rojo, mientras David-El permanecía envuelto en una manta. Para Kiara no pesaba mucho. Y Doc Eckman esperaba, desde hacía mucho tiempo.

martes, 18 de enero de 2011

Frustración


Así es como me quedé después de enterarme que las actividades de la Biblioteca las habían abducido y, encerradas en el limbo, están esperando, de alguna manera, que las saquen a concurso, como si fueran esclavas o concubinas. ¿Hasta dónde llegarán? Arrebatar la cultura es como robar la identidad de un conglomerado de personas, o eliminar los derechos de las masas. Si continuamos así, ninguno podrá llevar a cabo lo necesario para alimentarse de saber, o contribuir al enriquecimiento cultural del grupo, que somos todos. Parece que, con la crisis, estamos pagando el doble, y se dedican a perjudicarnos. Por lo visto, por mucho que gritemos, nadie nos hará caso, o nos escuchará. De todas maneras, ni es el momento para recortes radicales (a saber donde va la financiación de nuestros impuestos, tanto los que pone el Estado como el Ayuntamiento) que no vienen a cuento, cuando, sabiendo que la cultura no es un bien inmueble, sino un bien común, prefieren que seamos unos ignorantes, para que, en el futuro, los dejemos en paz. Pero, que pasaría si nos rebeláramos contra ese control impune como represivo. Sobre todo, porque esta frustración, me pone furioso. Ya son muchos años aguantando que, los que se encuentran en el poder, decidan por nosotros.