Sí, lo pongo por escrito. Hay que tener coraje para decir que la versión de Conan el Bárbaro, con el hawaiano Jason Momoa, mejora el producto. La presentación con que empieza la película es lo más soso y aburrido de la cinta. Momoa habla más en su papel de cimmerio. Más que el propio Schwarzenegger, si comparamos ambos filmes. Y lo de la Máscara de Aquerón, una tontería más para la mitología del norteño, que no tiene nada que ver. Durante el transcurso de la cinta, sólo ansiaba que terminara de una vez. Hay más acción, pero en dosis muy pequeñas, y que son un lastre para el desarrollo de la cinta. Estupenda Nichols en su papel de Tamara, que tampoco habla mucho, porque son parcos en palabras, culpa de los guionistas. El director, en una entrevista, alegó que era respetuoso con las novelas de Howard. No se ve nada original de su autor en la película, por muy fiel que sea al personaje y su literatura. Se puede decir que Conan ha muerto, para no resucitar nunca; pero, el final, lo más seguro, de la cinta, deja la puerta abierta a una secuela o dos. Que Crom les bendiga, pero yo les escupo en la cara, por haber filmado un producto soso, y demasiado políticamente correcto. Luego, dicen que John Milius era fascista. Ya, hombre, y el Conan de Jason Momoa, es un ama de casa. Ver para creer.
Eight days a week... I love you
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He perdido a algunas personas muy queridas para mí. John es uno. Se fue
hace muchos años un día como hoy. Le quería y todavía le quiero. Es algo
inevitable...
Hace 14 años


Empecé a coleccionar Zona 84 a los catorce años. De Toutain Editor, una editorial francesa que, después de tener suerte con la literatura, decidió arriegarse con el cómic underground, y los nuevos valores que nacieron en 1984, poco antes de dejar de editarse en España. De hecho, Toutain probó suerte con Heavy Metal. De todas maneras, ambas revistas han desaparecido del panorama español, y se encuentran, los números atrasados, en tiendas especializadas de cómics, guardadas en bolsas individuales de plástico, y con precios muy asequibles. Uno de los autores que más me fascinaron, y lo continúa haciendo, es Richard Corben. Su dibujo de la anatomía humana, ligeramente exagerada, y su maestría para dibujar ilustraciones de calidad, lo conocí en 1984; pero sólo conseguí el último número. Luego, con Zona 84, se abrió un mundo de posibilidades que los cómics de superhéroes no podían suplir: la calidad del producto. Recuerdo que, al abrir sus páginas, el underground se elevó a la épica categoría del Arte. Y Corben fue uno de los muchos que lograron aumentar la fascinación, y la excitación, por partida doble. Además de otros autores de renombre, entre españoles y europeos y, ¿cómo no?, los eternos americanos, que no se conformaban con el cómic patrio, sino que abrían las puertas al recién nacido, o renacido, cómic europeo. Comprendieron que existía ese "algo más" que la línea fina de Tintín, o de Astérix. El cómic europeo crecía, maduraba y se hacía adulto, ¡por partida doble! El año: 1984.



