Entradas Universales

lunes, 12 de noviembre de 2012

Nuevos comienzos

Me pongo a escribir el primer párrafo de la novela. Trato de recuperar, de una manera casi fantástica, las líneas que escribí hace tiempo. No es lo mismo. Por esos días mi mente estaba fresca y clara. Ayer fue un intento. Pero no puedo escribir de nuevo aquello que fue una sensación de protección, digamos, literaria.
No es posible atrapar las mismas ideas, porque la pérdida es evidente. No es posible reescribir aquello que se ha perdido. Cada línea cuesta un trabajo enorme. Ya no son las misma frases, sino clones imperfectos de las mismas.
Sí me alegro de tratar de recuperar, por lo menos, el escrito original. Ahora, escribo en un cuaderno con páginas numeradas. La última página es el final de la novela. Es un nuevo borrador. Me derrota bastante cuando otro ha conseguido finalizar la escritura de una novela. Ni siquiera yo he llegado al final de algunas que empecé en el pasado. Con esta, espero que sea distinta. 
El único defecto, y que se repite continuamente, es la pérdida del material. En ocaisones, el ordenador falla por avería. Pero, por lo menos, tengo la esperanza de que así no acontezca. La esperanza es el punto medio entre el optimismo y el pesimismo. Sólo espero, de momento, escribir el cuaderno y llenarlo de historias para poder pasarlo a Word.
He dado el primer paso. 

domingo, 11 de noviembre de 2012

Salvando las palabras (y las ideas)

Como hace ya unos días que perdí todos los archivos, estoy pensando en escribir la novela a mano. Luego, la pasaré a archivo. Me ocupará cierto tiempo, pero será un trabajo en progreso, pero con mapa y brújula. Sé por dónde iré, aunque procuraré arriesgarme por meandros y precipicios, pero no será tan buena como la primera redacción (llevaba unas 30 páginas mecanoscritas) y sé que ya no tendrá la misma fuerza.
Informaré en el blog los pasos que voy dando, desde el primer capítulo. Pero aún me quedarán unos días hasta que decida en qué cuaderno, por ejemplo, empezaré a escribir el borrador, otra vez. Suerte me hará falta, si logro llegar a las treinta primeras páginas (de un total de 150 páginas, claro); pero saber que he perdido incluso los archivos de cuentos de Samuel Espada (del que he decidido escribir, para recuperarlo, empezar una novela corta); y en fin, que, de una manera o de otra, la pérdida restablecerá otras ganancias.
Tengo la esperanza de que la cosa no vaya a peor; pero seguiré adelante, claro.
Pero tardaré unos días, hasta encontrar el cuaderno adecuado de los que tengo en mi poder.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Escritos aún

Da gusto que todavía utilicemos cualquier cuaderno para guardar nuestras historias y pensamientos, e ideas y proyectos, que pueden servirnos para conocer el mundo y la realidad, y conocernos mejor. Por suerte, la escritura es valiosa, desde luego, y poco importa la tinta en que se registre. Es más importante el propio escrito que el soporte. Pero el soporte se puede perder.

viernes, 9 de noviembre de 2012

De una punta a otra

El ordenador compuso las coordenadas matemáticas necesarias para el agujero de gusano. Los científicos confiaban en que dicho agujero, muy semejante al agujero negro convencional, funcionara como un portal espaciotemporal.
Transcurrieron meses antes de completar por entero el experimento, y buscaron al primer crononauta para el éxito del programa. El ordenador podía abrir dicho portal, a partir de una serie de operaciones matemáticas muy complejas. No sólo manejaba números primos, sino que tenía que traducir el cuerpo del crononauta y de la nave, de forma esférica, para poderlos trasladar de una punta a otra del portal.
El crononauta era un piloto de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos. Mujeriego, con una botella de whisky en la mano, y en la otra, una cantidad exagerada de preservativos. Tenía novia, pero no le importaba demasiado.
El crononauta pasó una noche loca el día anterior. Aún no se había librado de su jaqueca, y necesitaba dormir la mona etílica más de lo habitual. El crononauta llegó algo tarde, poco después de una ducha fría y un café cargado, de muy mala calidad, que le provocó malestar en el cuerpo. Sentía que no podía vivir en sí, y moría porque no moría. Pocos minutos antes de presentarse en la nave, tuvo que evacuar los excesos de la noche en el retrete, hasta que se sintió vivo, y contento de regresar a sus obligaciones.
Cuando se presentó, el Presidente de los Estados Unidos seguía las operaciones que llevarían a esta gran nación a figurar como la pionera de los viajes espaciotemporales en las páginas de la Historia. Bueno, se trataba de un discurso muchas veces ensayado, y el asunto se podría torcer. El Presidente de los Estados Unidos cruzó los dedos, detrás de la cámara, y el crononauta, tras ponerse el traje, examinar la nave, entrar y encender el panel inalámbrico (único en fabricación) se tiró un pedo y eructó. También podían salir las cosas mal.
Por fin, el ordenador calculó la distancia necesaria para el viaje por el portal. El portal se abrió con un túnel oscuro, con la circunferencia dimensional brillante. La esfera se elevó. Giró millones de veces, y el túnel lo enguyó a una velocidad pasmosa como una aspiradora de enorme potencia.
La esfera había desaparecido. En la pantalla se podía observar como la esfera llegaba a la otra punta y, finalmente, desaparecía. Transcurrieron unos segundos de incertidumbre. El Presidente de los Estados Unidos empezó a sudar. Había perdido a un patriota.
Poco después se dibujó la esfera en la otra punta de la imagen de vectores, y regresó a la posición inicial. La esfera salió del portal. La escarcha ocultaba todo el armazón metálico. Luego, la puerta se abrió por su cuenta.
Un papel salió volando de la cabina. "Estoy en el Paraíso", estaba escrito. El crononauta no sabía hasta qué punto. El Presidente de los Estados Unidos decidió planear un funeral para evitar rumores sobre su desaparición. No sabía hasta qué punto se equivocaba. El crononauta fue homenajeado como un héroe y un patriota.
Su novia no sabía hasta qué punto se había equivocado. Sin embargo, el experimento fue un éxito. Y ése punto lo conocían muy bien los físicos e ingenieros del proyecto.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Un puente hacia la imaginación

Bueno, es la entrada hacia un castillo. Pero es una manera de decir, o de escribir que la imaginación, por mucho que esté definida en el DRAE, es aún más compleja de demostrar. La imaginación forma parte de cada uno, y se utiliza según sus recursos exteriores, en un complejo entramado que se tamiza o filtra en nuestra mente, o subconsciente.
No somos del todo dueños de nuestra imaginación. Nos puede gastar bromas muy pesadas, hasta el punto de que, en muchos casos, se trata, más que una herramienta, es un arma. Hay casos que se han resuelto con imaginación, crímenes en donde los indicios suponían las claves del siguiente movimiento, como en una partida de ajedrez. Pero no voy a numerar los casos, sean o no competencia de la Ley. Tan sólo subrayar que, gracias a la imaginación, el ser humano se siente menos atrapado por la materia de la realidad, menos enjaulado.
En el fondo, hemos perdido el próposito de nuestra existencia, y la imaginación, es nuestra tarjeta de visita. Hasta otra. Palabra de Hyeronymus.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Strike! REGRESO A CASA

El Hombre de Acero deseó suerte a Strike! Todas las verdades que le había contado, aún no se establecerían en el tiempo y el espacio hasta que no viajara el mestizo hasta su propio futuro, seis mil años en el espacio y en el tiempo.
Superman saludó a su descendiente, y gritó:
-¡Buena suerte, compañero!
Como buen boyscout, Superman sabía de sobra que Strike! para madurar, necesitaba vivir ciertas catársis, ciertos momentos de ordalía y tensión para alcanzar la madurez como el héroe que estaba destinado a ser.
Por otra parte, durante el despegue de la colorida nave de Mundo Circo, mientras se alejaba, Strike! meditó que él no era consciente del supuesto destino heroico que tanto esperaban de él. Jamás llegaría a ser tan legendario como su ancestro, y ya era bastante increíble que el primer mestizo fuera incubado en la matriz de Wonder Woman, pero con las células de la Lois Lane Kent original. Todo demasiado complejo, con un método limpio, sí, pero pringoso.
La nave en forma de trompeta de Mundo Circo se elevó hacía el espacio. Kal El programo con responsabilidad la trayectoria. David El le preguntó, poco antes, por el comunicador, que si podía adelantar la llegada un par de minutos antes de que se fuera a Oa su yo del pasado. La respuesta del kryptoniano al mestizo fue positiva. Llegaría con dos minutos adicionales a la Tierra del Sexto Milenio a la hora prevista.
La nave recibió un resplandor blanco y unas incómodas sacudidas que hubieran matado a un astronauta. Descendió en un ángulo inclinado de sesenta grados.
Luego, se dirigió con igual violencia a la Tierra. Desde el espacio, el mapa cambió y mutó. Se fue acercando, y lo más curioso: el cielo de toda la Tierra, incluso en España (Strike! se maravilló y se sorprendió a un tiempo) el cielo era azul turquesa y despejado. Pero sabía que tenía que regresar a los Estados Unidos, y viró la nave con maestría.
Había vuelto a casa.
¿Seguro?, se preguntó.

Un día fresco

Paseando por la calle he notado que hacía fresco. El típico frío de noviembre que anuncia, desde luego, futuras tormentas. Pero en Madrid, las lluvias tienden a amainar. He podido respirar, no ese aire frío y brumoso que, durante otros días, el frío se ha ocupado de no llevar el oxígeno de una manera más saludable.
No he respirado el frío como un cuchillo sino que, al ir caminando, he respirado sin agobiarme. Hubo momentos en que llegaba a casa sin aire, porque respirar frío, no es lo mismo que respirar oxígeno en verano. Pero en verano se respira el ozono, que tampoco es saludable. Las cuchillas heladas se transforman en agujas ardientes y afiladas.
Pero, durante la caminata, ya estaba pensando en escribir esta entrada. Noviembre se presenta frío y fresco, pero de una frescura helada de hielo. No hay suerte, sino que, aún procurando saber el tiempo metereológico, la cosa se pone muy seria.
Nuestro país tiene la suerte, además de pertenecer a Europa, que los tsunamis ni los twisters nos pueden provocar catástrofes; pero las lluvias provocan muchos daños, como en el Sur, en el Norte y en el Centro (inundaciones en algunos pueblos o ciudades de Madrid (que hay pocas, desde luego), y el desastre produce pérdidas materiales y de un pasado que nunca volverá. Será porque somos predispuestos a las desgracias.