Entradas Universales

martes, 14 de enero de 2014

Enganchado al Journal

Es cierto, escribir un Diario engancha, y no me refiero a escribir en la prensa si no tener los archivos y escribir cada día en un diario personal. Llevo tres años así, y eso que perdí otro, manuscrito. La ventaja consiste en que se puede convertir  en PDF, y queda guardado, para releerlo, y no se tiene por qué compartir. En la Red hay millones de páginas sobre cómo empezar a escribirlo; pero un diario es semejante, o casi, a escribir una novela. Es necesario leer mucho, escribir todos los días, y reflexionar. Lo mejor de un diario, consiste en que uno puede escribirlo como le apetezca, y ser una obra de transición incompleta; pero si me preguntan, si los haré públicos: ni hablar. Se quedan en el ordenador, o en su caso, en algún pendrive, como copias, es decir, que, de alguna manera, como son personales, han de quedarse a buen recaudo. Pertenecen al propietario y autor.
En este apunte, el secreto ha de quedarse. El hecho de que existan, no significa que se hayan de compartir. Y el enganche es adictivo. No queda día que esas páginas en blanco, se llenen de palabras, de hechos, de cosas, etcétera.
Por lo menos, en la tarea de escribirlo, uno no tiene por qué ser un inspector de nubes, como ZP, pues un inspector de nubes, seguramente, se pasa el día tumbado en la hamaca pasando el tiempo en nada productivo. Escribir nunca provoca tedio. 

lunes, 13 de enero de 2014

Vuelve la Biblioteca

Después de quince días sin Biblioteca, uno de los empleados, Julio, me comentó que las obras habían sido mínimas. Por ejemplo, el suelo, sólo en recepción, en donde, al tacto con el calzado, era sintético. No la han ampliado. Unas pocas mejoras, pero que lustran un poco el interior. Me ha alegrado que hubiera novedades. Libros nuevos que no tardaré en leer. Y hasta febrero no empiezan las actividades.
El ajetreo que hubo fue que estuvieron haciendo inventario, y Julio fue trasladado a otra Biblioteca; nadie ha estado parado, pero tendré que coger el ritmo, y pasar, de ahora en adelante, cada martes, para no perder la rutina.
Es agradable saber que se llevan a cabo renovaciones; pero se nota que el presupuesto no sirve de mucho, porque es escaso. Y se me ha olvidado felicitar el año. Desde esta entrada felicito el año a: Mayte, Pilar, Julio, Irene y a Esther, y a Victoria y a Nacho por la mañana. Es agradable regresar a un lugar que es casi mi casa, seguro del exterior, aunque, como aún el resfriado se ha ido, pero sigue mi dolor de garganta, espero que todo se solucione.

domingo, 12 de enero de 2014

Un folio diario

Escribir un folio diario no es fácil. Sobre todo, cuando se trata de que la escritura no se oxide. Hay días en los que es imposible, porque uno se encuentra agotado por todo el día. Pero es aconsejable. Así, la escritura no se pierde. Se han de respetar los días en los que no es posible escribir. Cada folio es una creación, y ha de guardarse. Y me refiero a escribir a mano. Se numera el folio, y se guarda. Luego, se repasa, y se observa o examina si es interesante. La fecha es importante. Sin fecha, también es válido, pero no será posible si viene sin fecha, porque hay que ubicar lo escrito. Pero no es del todo importante.
Un folio diario, si hay días en los que es posible, es una suerte de entrenamiento. Y los primeros días cuestan lo suyo; pero luego se convierte en una actividad enriquecedora e imprescindible.

sábado, 11 de enero de 2014

Volviendo a la carga

En las tiendas y papelerías a las que suelo acudir ha acontecido un hecho misterioso: los Rollerball Pilot están desapareciendo. Y eso que yo los utilizo para escribir, por una parte, porque al escribir con suavidad, me relaja. Esto no parece importante; pero, para mí, un Rollerball es una especie de compañero que siempre está ahí, cuando lo necesitas, y no es cosa de ponerse sentimental, pero escribir con tinta, es lo más cercano a dejar la impronta del manuscrito, que luego pasará a archivo o a un procesador de texto del ordenador, pero lo escrito queda.
De todas maneras, muchos escritores defienden que el material de escritura no es importante. Que se lo digan a Georges Simenon, creador de Maigret, que utilizaba lápices de colores para escribir, o las diferentes plumas de Tom Wolf, que escribe con Parkers y Montblanc, y cuando se le gastan, como gana una pasta gansa, pide más a la fábrica que se las construye en exclusiva. Tom Wolf tiene la manía de escribir a mano con plumas caras, y luego, el borrador definitivo del capítulo lo pasa a máquina, o a ordenador. Lo de las estilográficas parece una extravagancias, pero muchas veces ha confesado en entrevistas que si no escribe las primeras líneas de sus novelas con estilográficas Montblanc o Parker, ya puede olvidarse del trabajo. Por eso se demora años en escribir e investigar para sus novelas.
En cambio, en mi caso, mientras sean Rollers, no me importa de la marca que sean, siempre que funcionen, claro. Y sí, estos días, estoy volviendo a la carga. Nos vemos. Mañana..., más.

viernes, 10 de enero de 2014

Redondeces

Cuando uno intenta mirar al Sol, no puede mirarlo directamente, porque es dañino. Pero, por suerte, es una esfera que da la vida, tanto como puede arrebatarla. Buscando la perfección de sus redondeces, cabe la posibilidad de que la forma espiritual sea redonda; o, por lo menos, así se ha creído en la Antigüedad y la Edad Media. Todo el Universo, por lo menos, en donde estamos situados está formado de esferas, y la simetría es matemática: nada sobra, ni nada falta (si exceptuamos las enfermedades genéticas y deformaciones); como no estoy escribiendo ninguna tesis, no me extenderé más.

jueves, 9 de enero de 2014

Alturas

Se espera que las temperaturas suban un poco. Tiempo hay. El hecho de la subida no significa que el frío que se nota se extinga. Por los aires, por lo menos, la expectativa es diferente; pero eso no quiere decir que, de alguna manera, cuando los grados se elevan, uno se siente mejor. Por cierto, hay personas que soportan mejor el frío; otras, no. Depende de la resistencia.

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Tormentas?

Bienvenidas sean; pero haberlas haylas, y muy gordas y tenaces. Provocan destrozos, se tragan islas, derrumban sueños. Cuando las nubes se excitan y descargan, no es la primera vez que, en este momento, la situación es, cuando menos, disuasoria. Las tormentas que limpian todo, y arrastran a los indeseables, pero que causan una destrucción masiva, e increíble. No parecen tanto, pero son.