Entradas Universales

miércoles, 2 de febrero de 2011

Seducido por James Ellroy


No siempre una obra atrae por su calidad. Más bien por su carisma y porque el autor ha vivido una serie de acontecimientos interesantes. Por suerte, esto mismo le ha acontecido a James Ellroy, autor de L A Confidential, La Dalia Negra (basada en el caso real de esta misteriosa víctima de trágico final) y su reconstrución del ambiente de los años 40 y 50. Con El Gran Desierto, obra que me arrebató en la Biblioteca, me he sentido como en casa. El argumento es muy complejo, porque trata sobre un asesino de homosexuales, y más escabroso es, porque, también trata de las persecución anticomunista en la época del Mcarthismo. Al principio, el lector no llega a atar cabos sueltos (Ellroy, como buen conocedor del género policiaco, muestra pistas verdaderas como falsas y viceversa) hasta, más o menos, a un cuarto del final del libro. Pero si el lector no logra resolverlo, no se pierde nada continuando con la lectura, en donde disfruta de un fértil desierto de complejidades, en una novela redonda y magistralmente estructurada. Tres personajes principales llevan el caso: Turner Buzz Meeks, Mal Considine y Danny Upshaw. No desvelaré el final de Upshaw, pero si la brillantez de construcción de un personaje entrañable e inteligente (que tomen notas los autores de intrigas baratas); y no olvidemos las relaciones que crea y destruye Mal Considine, buscando promocionarse y eligiendo candidatos en la Policía, para limpiar la ciudad. Hollywood ha sido siempre un gran desierto de corrupción, en donde van a morir almas inocentes y no tan inocentes. Incluso Buzz Meeks, prefiere correr riesgos, para hacer más emocionante su vida. Dentro de lo bueno, la novela de James Ellroy se encuentra por encima de muchos bestsellers (el autor nunca ve su obra como un bestseller, lo dejó claro en una entrevista); pero ni lo es, ni intenta serlo. Es sólo un libro superior, en donde el autor supera cotas muy altas, siendo la continuación de L A Confidential. Por cierto, que estoy buscando ese libro, y no lo encuentro por ningún sitio de la Red. Eso sí: disfrutaréis de la lectura de una obra, o varias, que serán clásicos dentro de unos cincuenta años, si no lo son ahora.

Falsas cábalas de Rubalcaba


De manera que, si uno es culpable de cometer un delito, y es un político, leerle la cartilla es un insulto, y no digamos los Sacramentos. Llevar a cabo, tan heroica tarea, basada en la moral política, es un insulto. Rubalcaba dijo, exactamente, que lo de la llamada del Caso Faisán era un insulto culparle a él ( y a los españoles). Para mí, depende, porque dudo mucho que Rubalcábala sea español, y defienda, tan falsamente, con la boca pequeña, unos intereses que se pagan con la muerte de españoles, por parte de la célula terrorista de ETA (esos imbéciles); o que, acusarle a él, es faltar al respeto a los españoles. ¿No será que él falta al respeto a los españoles defiendiendo a su camada de la izquierda abertzale, un izquierda radical, que no abandona las armas, porque Zapatero se negó a legalizar Herri Batasuna, o que se trata de un teatro más, para tomar el pelo a los españoles? Y, ¿qué es ser español? ¿o patriota? El gobierno socialista ha acabado con la definición de ambas. Para el gobierno socialista admitir la crisis es antipatriota, y esperar la unidad de España no es ser Español. Me parece que Rubalcábala siempre ha estado mintiendo. Pero, cuando cante, será mejor que lo inhabiliten, porque si ocurre lo contrario, vamos a pasar mucha vergüenza, y, cuando suba al trono del poder, nos ahogará con todos sus detritos, explotará a la nación, y nada podremos hacer; porque seguirá prohibiendo, con una Dictadura Socialista, como la que estamos viviendo. Rubalcaba ha vendido nuestra libertad y derecho a la vida a los terroristas. Espero que le den una patada en sus cuartos traseros de animal político, y que no mienta, por mucho que exiga la verdad de la oposición.

martes, 1 de febrero de 2011

Efluvios pigales


Suele suceder en el Metro o en el Bús. En ambos momentos un descuido que puede costarte la dignidad. Por lo menos, Montaigne lo admitía, y, en más de una ocasión, admitió este ensayista gabacho, que las mejor inspiración le llegaba cuando evacuaba, o cuando se liberaba de los efluvios durante sus paseos matutinos por su hacienda. Decía que era una liberación, porque la mente se tranquilizaba después de tan molesta presión intestinal. Y, admite, también, que después de liberados estos efluvios, podía pensar y meditar con más tranquilidad, y que las mejores líneas no las escribió Camilo José Cela, sino Michel de Montaigne-que lo único que hizo en su vida, fue ir al ejército, cumplir, y regresar, como buen francés y educado-; digno de él es que hablara o escribiera de estas cosas tan humanas en su Essays; pero, por lo menos, no se amedrentaba y lo admitía sin melindres ni remoloneos. Si su mente no funcionaba por la tenencia de efluvios (en esa época no existía el problema medioambiental que sufrimos; también es verdad, carecían de ordenadores) y que, tras romper las cadenas de la urgencia, se sentía mucho mejor. Pero, ahora, si esos efluvios se liberan, ya te miran de otra manera, como un extraño, o que desmereces el medio de transporte. Y dirigen su vista hacia otro lado. Desde luego, tendremos que admitir, como Montaigne que esto es humano (y animal), y que pertenece a nuestra naturaleza, lejos de los encorsetados legítimos que nos hemos impuesto. Que nadie se juzgados... ¡según sus efluvios!

lunes, 31 de enero de 2011

No nos equivoquemos


Os recuerdo que son retazos de memorias, de recuerdos, quizás, en ocasiones, documentados, en otras, no tanto. Porque el recuerdo es siempre tramposo e incompleto. Donde dije digo digo Diego. No suelen se rmucho de fiar sin datos; pero hierve el recuerdo, y el aroma del guiso ve la luz, y todos nos alimentamos del recuerdo, de la memoria, porque deseamos saber del otro y su misterio, o de su vida. No son del todo completas, porque saltan de un hecho a otro, sin orden; o es posible que se retomen, desde otro punto de vista (la memoria, la huella, el recuerdo, es el mismo); o quizás estos saltos sean más ficticios que reales. ¿Fue real que Napoleón penetrara en España, violando su libertad? Unos dirán que entró en la Península, con la trampa de conquistar Portugal, sin tocar España. Luego se vio que él no puso el pie, ni su organismo en tierra ibérica, sino que envió un ejército de mariscales y pelotas. Pero no estoy hablando de Historia. Apenas de mi historia, en pequeñas entradas, anecdóticas, sin importancia, apenas. Pero he conocido personas y amistades que mantengo. Estas personas forman parte de mi historia; de la pequeña historia que todos conocemos, o de la que conozco yo; de idas y venidas; de pérdidas y encuentros. Y de desencuentros y secretos (que nunca desvelaré, porque nos pertenecen a mí, y a casi todos); hasta esta entrada es ya una memoria, un recuerdo, que desentrañaré más adelante, si me hallo en un momento filosófico. Fue Platón el primero que escribió sobre la memoria o recuerdo en la escritura. Herodoto es sólo un sencillo escribidor y tenedor de archivos. De hecho, tengo toda su obra en nueve volúmenes. Ahí cuentan las fechas, no la memoria.

domingo, 30 de enero de 2011

Strike! HÍBRIDO


Doc Eckman permaneció estudiando el cuerpo de David-El. La pantalla dimensional holográfica mostraba cada órgano, músculo o arteria. Se llevó las manos a la barba plateada, mientras murmuraba un "umm" o un "ejem". Este chico tiene historia, pensó. También medito sobre si el plasma kryptoniano lo haría vulnerable a la radiación de la kryptonita. Observando el cuerpo examinó como cerraban las heridas. Un tipo no recibía ochocientos proyectiles de kryptonita así como así. Y, sin embargo, el chaval había reaccionado bien. Las heridas se cerraban sin cicatrices; pero las vendas y gasas en todo su cuerpo (excepto en la cabeza) apenas habían dejado hileras diminutas de sangre. Pero Doc Eckman se preguntaba si, al pasarle plasma de su origen (kryptoniano) tal vez lo debilitaría. Bueno, se dijo, ya tendría tiempo de averiguarlo.

David-El se despertó. Sin fiebre ni molestias, y con nuevas energías, y gritando:

-¡La comida, que no llego!

-Tranquilo, David-El-dijo Kiara.- Estás muy seguro, y no es el momento de arriesgarse.

Estas palabras, como es de suponer, tranquilizaron a David-El. Vio las vendas por todo su cuerpo, ensangrentadas ligeramente, y se las arrancó, como si se quitara una faja apretada y muy molesta. Al observarse desnudo, delante de Kiara, su rostro adquirió el tono bermejo de la vergüenza.

-¿De qué te avergüenzas? Ya te he desnudado antes. Y me gustó lo que ví.-Y Kiara se rió, iluminando la estancia.

-Bueno, pues me voy-confirmó David-El, resuelto.

Doc Eckman escuchó la conversación y exclamó:

-Me temo que no Strike!, te quedas. Aún no conocemos la magnitud del daño, y no sabemos como se comportará tu organismo ante la kryptonita. No pienso arriesgar tu vida dos veces.

-¿Quién es usted, y por qué me llama Strike!?

Doc Eckman se presentó y extendió la mano. David-El se negó.

-¡Maldito asno ignorante!-gritó Doc Eckman-Te salvo la vida, y así me lo pagas.

David-El se giró.

-Yo no he pedido nunca nada. ¿Quiere mi Destino? Se lo regalo. No lo quiero para nadie.

-No sólo es un asno sino que además es un gilipollas. No se da cuenta de que ese Destino que me regala, sólo puede cumplirlo él.

-Por obligación, Doc, o lo que sea.

-Un Destino nunca es una obligación. La libertad no es una obligación: es un deber.

-Bueno, no nos pongamos filosóficos-terció David-El-Me quedo, pero contra mi voluntad.

-Por mí te puedes ir cagando leches, cachorro. Aunque, pensándolo bien, he de estudiar tu caso para evitar futuros enfrentamientos. Quienes te dispararon sabían bien lo que te hacían. Dáme cinco días para cerciorarme de que tu curación es segura.

-Está bien. Cinco días, y vuelvo a la civilización.

-Te recuerdo, Strike!, que eres un híbrido. Si el plasma funciona como creo, reforzará tu organismo; pero ignoro si será vulnerable o no a la radiación de kryptonita. Sólo eso.

Doc Eckman despareció, y, en un minuto, llegó con los ochocientos proyectiles en un envase de cristal. Brillaban malignamente, cómo riéndose de su capacidad letal.

-Acércate.

David-El remoloneó un poco, hasta que se acercó al envase esmeralda, y apoyó la mano. Las venas se le volvieron verdes e hinchadas, y le dolía todo el cuerpo. Se apartó bruscamente.

-Me quedo más tiempo. No me gusta esta sensación. Es molesta. Terrible.

-Culpa mía, hijo. El error lo he cometido yo. Tengo que depurarte la sangre. Pero más adelante. Ahora vístete y come algo. Es la hora del desayuno de los campeones.

A David-El no le quedaba otra salida. Y eso que no soportaba al malhablado de Doc Eckman.

sábado, 29 de enero de 2011

El Reino Absolutista de la Ley Sinde


Está claro que la Ley Sinde se ha puesto en funcionamiento. Para vivir en un sistema, dudosamente democrático, en donde se recortan las libertades cada día, y no se nos respeta a los votantes (por suerte, yo no voté, creo), es más claro que, además de causar desempleo-en gobierno que se cree fuerte, cuando se dedica a sablear al pobre trabajador, que ya no llegará a fin de mes- vivimos una época difícil en que está permitido prohibir a todo el que pilla. Sin darnos cuenta, o dándonos cuenta de la misma, vivimos en una suerte de dictadura socialista, maquillada por la democracia. Si, debido a esta ley, nuestras libertades de ocio y cultura, se están echando a perder, poco nos queda para que no nos permitan ni salir de casa, o visitar las Bibliotecas Municipales. Todo nos estará prohibido, hasta respirar. Este gobierno habla mucho de democracia, pero los que ganan con el sudor de su frente ganan menos, se les suben los impuestos, y llega Sinde, la ramera del poder, que ha prostituido su ministerio para atacar a aquellos que, en todo caso, no están dispuestos a pagar el precio abusivo de algunas obras. Vivimos en un país en donde, si a aquellos que nada tenían, les ofreces el poder, estos deciden tomarse ciertas libertades para quitar lo que no les pertenece. Y, si no lo aceptas, te llaman antipatriota, y millones de despropósitos más. Más antipatriotico es dejar un país en números rojos, y comportarse como un Zejador Sin Tierra, que roba a los pobres, para dárselo a los ricos. ¿Dónde hay justicia para este Reino Absolutista en donde todo está prohibido?

miércoles, 26 de enero de 2011

Ley Sinde-mora


González Sinde, la mal llamada Ministra de Cultura, lo estaba esperando como un buitre su alimento, cuando ya los depredadores del Gobierno, sólo dejaron los despojos. Su plan consiste en cerrar páginas web de desacargas que, según ella, son ilegales, o buscan el lucro bajo mano (¿pero dónde está?) en un país en donde los sueldos suelen estar por debajo de la media, y las pensiones por debajo debajo de la línea de flotación; donde el fisco se está haciendo de oro, y la luz y el agua se cobra con pistola en mano, por eso del déficit, y me viene Sinde, esta prostituta del poder, a decidir sobre que páginas de descargas (incluirá la de los libros gratis) han de desaparecer, o hallar, en la misma página el típico NOT FOUND, porque la páginas están deleted. Es decir, que puestos a decidir, Sinde quiere pillar de la saca lo más posible, y en circunstancias en que el gobierno socialista trata de arañar puntos con golosinas (quito de aquí, para poner allí, y por si ganamos las elecciones, lo vuelvo a quitar, como mis súbditos son estúpidos y no se quejan..., Zapatero dixit) y no cejará en su empeño de mentir. Lo cierto es que es hora de que empecemos a despertar. Si recortan nuestras libertades, ¿qué nos quedan? Quieren controlarnos hasta la extenuación, y eso es cruel. Lo primero que hay que hacer es cargarse al ogro, no vaya a pasar que su mujer decida cocinarnos, antes de tiempo.