Entradas Universales

viernes, 19 de noviembre de 2010

A vueltas con el origen de Superman


Superman llegó a nuestro planeta con una responsabilidad añadida. Según los documentos históricos sobre Kal-El, que significa, en hebreo kryptoniano, "La Voz de Dios", su nave se accidentó en el campo de cultivo de los Kent, en Smallville, en el año 1938. Después ha tenido diversos origenes: en 1948, 1961-2, 1984, en donde el guionista y dibujante John Byrne, restauró la llegada original de este alienígena a la Tierra. Pero regresemos a las responsabilidades.

Kal El es educado por los Kent, y por su padre kryptoniano, Jor El. Aprende los valores morales y actua en consecuencia. Sabe, cuando crece, que sus poderes no son de recibo, que conlleva una serie de deberes, y que, de los mismos, dependen las vidas de todos los seres humanos que la habitan, y que un mal manejo provocará que renazca el Caos. Kal El se sabe peligroso, pero ama a los humanos. En especial a Lois Lane, y se reconoce que tendrá que tomar decisiones "porque no podrá salvar a todos"(palabras de su amigo Oliver Queen, Flecha Verde); pero Kal El ya lo sabía, y vuelve a reconocer que tiene un molesto talón de Aquiles, en donde, por lo visto, le hace más vulnerable que la propia kryptonita. Por cierto, que este mineral existe en la Tierra, pero no verde, y con la misma composición. Alguna macabra broma del Arquitecto Supremo, que le gusta tomar el pelo a los humanos.

Pero Kal El no se queda atrás. Smallville es su pueblo adoptivo, y su cuartel de operaciones, y en donde se inicia y madura como héroe. De todas maneras, Kal El, que siempre ha sido Superman, comprende que, ocultar su secreto provoca la muerte de sus amistades y conocidas cercanas. Lo cierto es que Kal El lleva el peso del mundo, como un auténtico Atlas; pero Atlas medía unos diez metros de altura, y era más fornido, porque el peso de la Tierra, como buen Titán, fue su castigo. Poco importa como se modifica el origen del héroe kryptoniano. Lo que importa es la esencia. Superman no sólo pertenece como símbolo al "american way of life", sino que, les guste o no, no es un símbolo imperialista, no del todo. Es un dios solar, y pertenece a todos, al mundo. Después de todo, los responsables de nuestros males somos nosotros. A vueltas...

jueves, 18 de noviembre de 2010

Lobezno no quería, oiga, no quería...


Logan no se llamaba Logan. Además de ser agente secreto para una agencia del gobierno canadiense no ofrecen datos claros sobre él. Se sabe que es casi inmortal, porque fue un mutante nacido en el siglo XVII. Nació con seis apéndices óseos y puntiagudos, y la capacidad curativa implícita. Es decir, que las garras ya las tenía, y el factor curativo también. Tuvo la mala suerte de matar accidentalmente a su madre durante un forcejeo con su padre alcohólico, y fue repudiado por la comunidad. Visto el panorama, salió por patas, y malvivió en Japón durante dos siglos, para reaparecer en el siglo XX, y ganarse la vida malamente como podía. El único recurso que tuvo fue su cuerpo. Al sanar rapidamente de sus heridas, se dedicó a los combates clandestinos, donde curtió su dureza, y su genio casi animal. Otras de las capacidades de que dispone el mutante es su capacidad de olfatear y detectar los sentimientos de sus víctimas, incluyendo la lectura del sistema nervioso y latidos cardiacos, además de sentir la tensión de sus oponentes y con la capacidad innata, que es una ventaja, de intuir los movimientos de sus enemigos. Cuando Logan fue abducido por una agencia del Gobierno americano, un científico le inyectó adamantium líquido, que reforzaría su esqueleto, envolviéndolo, y con ello, sus famosas garras. Por otra parte, Logan logró escapar, pero perdió la memoria, y con ella, su pasado más antiguo. Pero recordemos que Logan no pidió ser mutante, nació con el gen; pero, en el siglo XVII se trataría de una rareza o un castigo diabólico del Destino. Cuando Logan descubrió parte de su pasado, supo que tenía un hermano, de similares características, y con el signo de la casi-inmortalidad. Naturalmente, se convirtieron en enemigos. Su hermano le reprochaba su huida; pero la orfandad alimentó el odio y envenenó el encuentro. Uno de los dos sobreviviría. Poco después, y unos años antes, el Profesor Xavier, un mutante con poderes telepáticos y de proyección mental le reclutó en la Academia para Jóvenes Mutantes, y le abriría la mente a una realidad de la que, en apariencia, no era consciente. Pero Logan se convirtió en X Man, cuando su veterania significaba un grado. Accedió a ser tutor de Pícara, mutante con la capacidad de absorber la vitalidad y poderes de sus compañeros u oponentes. Francis Drake, el Hombre de Hielo, siempre beberá los vientos por ella, porque le es denegado besarla. Admitido en la Academia, Logan aprenderá a trabajar en equipo, aunque la tormenta que lo acecha no es del todo semejante a la de Cuernecillos. Se enfrentó a Hulk solo; pero demostró ser un líder nato, sustituyendo a Tormenta como tutor. Tormenta lo aceptó a regañadientes; pero Logan le demostró su valía. Pero Lobezno no quería, oiga, no quería...


La ceguera de Daredevil y sus quince sentidos


Daredevil, Matt Murdock, hijo de un boxeador de segunda, llamado "Devil" Murdock, perdió su ceguera de crío, cuando, tras ser testigo del asesinato de su padre por la mafia local (en la película el mafioso local del Bronx es Kingpin), un vertido químico le quema los ojos, y pierde la vista por el nervio ocular. Pero empieza para él una vida nueva con unos superpoderes muy curiosos. Carece de vista, pero su capacidad se ha multiplicado como la de un murciélago, merced a conseguir que "ve" los objetos, desde las ondas producidas por el sonido. Esta capacidad también le permite ver personas. También detecta ondas de calor, y su oído, muy semejante al de Superman (a Stan Lee, como buen judío, no se le escapa nada), le ofrece la ventaja de distinguir hasta la circulación de la sangre, y el latido del corazón, de donde puede deducir si su oponente está relajado o nervioso. Pero Daredevil no se queda en eso. Entrena su cuerpo duramente en su gimnasio clandestino, y practica las artes marciales. Y no contento con eso, se licencia como abogado, en el Bronx, dedicándose a establecer el orden, y si puede enchironar a los criminales, mejor que mejor. Pero Daredevil no termina aquí: su mayor enemigo es Kingpin, conocido en los periódicos como "Kingpin del Crimen". Se la tiene jurada al superhéroe, porque, en todo momento, le estropea los negocios en Hell´s Kitchen (la Cocina del Infierno, un barrio del Bronx bastante peligroso, y cubierto de miseria y delincuencia), porque Kingpin no se anda con bromas y, en más de una ocasión pondrá en peligro al temerario Daredevil, que eso es lo que significa el nombre de batalla del superhéroe invidente (ciego, que a los que carecen de vista no les gusta que los llamen "invidentes", ONCE dixit) que, por suerte, está provisto de unos quince sentidos. Daredevil se mueve con agilidad, y es un paladín local. El bautizo de su nombre, para presentarse al mundo, se lo inspiró su padre, tras perderlo. "Devil" Murdock fue asesinado porque se negó a perder un combate pugilístico amañado, se cree que por Kingpin, que era cuando empezaba a hacerse notar en la mafia local, y que, en el futuro, sería el mayor empresario criminal del Bronx, con negocios y tapaderas dudosas. Pero el temerario no descansa, porque sabe que los criminales siempre acechan, y que nunca un vigilante tuvo tanto trabajo. Cuando Daredevil, retorna a su identidad como el abogado ciego Matt Murdock, su vida suele ser bastante gris. Ni que decir tiene que siempre pierde los casos, porque Kingpin (otra vez este luchador de sumo calvorota y grandón) está detrás, y mira por sus propios intereses. Kingpin no sospechaba que Daredevil era el abogado Matt Murdock, hasta principios de los años 90, en donde la Marvel dio un giro radical a la figura del personaje. En cuanto a los quince sentidos, cada lector y seguidor del hombre sin miedo, proporcionará el sentido que más oportuno le parezca. Incluso hubo una época en que Kingpin casi acaba con el audaz Daredevil. De manera que la ceguera de Daredevil también tenía sus puntos débiles.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

La Cenicienta no era tan Cenicienta

No, no lo es, sobre todo, porque siempre buscamos la inocencia donde no la hay. De hecho, el cuento no dice toda la verdad. Y lo del zapato es horrible. El poder a toda costa, y la madrastra acechando. Volvamos a la crueldad pedestre: el zapato.
Lo del zapato se las trae: la madre política de Cenicienta es capaz de cortarse el pie para que se pueda introducir el zapato en cuestión. La víctima no es el pie, si no el zapato. De las hermanastras nada que decir. Un tanto de la misma, pues ni seducen, ni se dejan llevar, o se dejan llevar. La misión consiste en hacerle la vida imposible a Cenicienta; pero su manera de actuar, no se diferencia de sus hermanas. En apariencia no busca el poder. Pero si encuentra, con un egoísmo trasnochado modificar su suerte. Por otra parte, el padre de la Cenicienta, ni intuyó que la mujer que ocupaba su corazón, en realidad, sólo lo amaba por su dinero y posición social. El caso es ganar a toda costa. Por cualquier razón. Ah sí, las hermanastras. Un tanto de lo mismo. Las dos hermanas políticas de Cenicienta no eran feas. Su belleza era comparable a la protagonista del cuento, que, como no buscaban su parte del pastel. Pero Cenicienta es un rival peligroso a combatir. Por eso le ordenaban tareas fatigosas para lograr que perdiera su belleza. Y el asunto no acaba ahí. Como su trabajo de sirvienta no estaba remunerado, llegaba poco menos que tratada con respeto, pues llegaba, en la narración original, a poco más que una esclava (pero una esclava, también, sexual), y su explotación no conocía límites. Por eso Cenicienta tuvo que sufrir tanto; las nupcias con el Príncipe, que es una especie de liberador en donde se reconoce como la puerta de salida de su anterior vida, dio lugar a un nuevo significado a la protagonista. Pero el poder que Cenicienta halla con el Príncipe, no sólo le convierten en mejor persona, sino que el infierno de su vida anterior desaparece. Su estado personal y social cambian, y toma nuevas característa. Es un nuevo rol (palabra anglosajona que significa papel o personaje) y ese mismo papel, la transforma, hasta el punto que, las tornas cambian para su anterior familia, que la trató fatal. Recordaréis la película Pretty Woman, de los 80. Esta basada en el cuento de la Cenicienta, pero tratado con realismo y modificado para la época actual, aunque han pasado veinte años, el filme no ha perdido nada de su fuerza. Incluso es probable que el personaje de la prostituta interpretado por Julia Roberts, es muy probable que fuera rescatado de la leyenda de la Cenicienta original, pero sin madrastra ni hermanastras, en donde el papel de las mismas recae en el amigo abogado de Richard Gere, que recibe hostiacas a porrillo. Lo bueno de las películas americanas es que los personajes cambian. Gere contrata a Roberts por un tiempo y, al final se enamora de la misma. El rol cambia como en el cuento. Por suerte, no hubo ni corte de pie, ni zapato ensangrentado. La Cenicienta, sin embargo, no resultó ser tan Cenicienta, como esperamos.

martes, 16 de noviembre de 2010

Hasta la intriga tiene nombre...

..., o no, nunca se sabe. De hecho, la intriga es una manera de bautizar al misterio, porque nunca se sabe lo que ocurrirá después. De hecho, hasta ahora, la auténtica intriga reside en al Literatura, hasta el punto que, en todo caso, la intriga, en la vida real, existe. Y nunca se resuelve. Es lo mismo que el programa americano Secretos & Misterios. Hechos que quedan abandonados en el más oculto de los abismos.En el programa en cuestión, los casos se mantenían sin resolver. El presentador nos dejaba con la intriga hasta la próxima emisión. Si nos fijamos en Cuarto Milenio, dirigido por Iker Jiménez, la filosofía e ideología del programa es semejante. Jiménez no reduce la intriga a un misterio, o a una verdad, invita al espectador a resolverlo; pero, para alguien que va a trabajar todos los días, no está, ni para crimenes, ni desapariciones, ni encuentros con supercivilizaciones. Ya, lo que nos pasa, es que el mundo va demasiado rápido para algunos.
Pero la intriga se encuentra justificada en la conocida Radio Macuto vecinal. Las marujas que no dejan de enterarse de todo, y que siempre ocultan por su escasa carencia de vida social, o que no te saludan, y sólo quieren saber. Seguramente, nunca ha habido asesinatos de marujas. Quizás, porque no ha sido necesario. ¡Cuidado con ellas!
Por otra parte, en la intriga no es necesario conocer como se produjo el crimen. Equilvadría a tomar apuntes estilo CSI, y la investigación sería fría y sin funcionamiento aparente. La frialdad no es necesaria en un investigación ficticia. El criminal puede ser frío, el relato, no.
Reconstruir todo el crimen para averiguar las razones del mismo es un toma y daca constante entre el investigador y el criminal. Pero hasta el menos sospechoso, o debilucho, puede ser el autor del crimen. No siempre es el mayordomo el culpable, o el jardinero, que, seguramente, es el amante de Lady Summer, o el médico, que ahora ignoro si es amante o sólo mirador. Pero eso no debe preocuparnos. Conocer, finalmente, quien es el asesino, es lo que menos nos importa. Quizás el crimen es lo más importante, porque, del crimen, es posible extraer infinitas historias.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El misterio y la intriga es algo más

El misterio, tal como lo conocemos, se inició con la Filosofía. Suena absurdo, no digo que no. Pero, desde que los griegos empezaron a preguntarse, que demonios significaba vivir, o como se comportaba la Naturaleza, se convirtieron en sus propios detectives. Investigaban sobre sí mismos, sobre la moral, o como se hacía posible alimentar al pueblo, o educar a los jóvenes, para ser hombres de bien y de provecho en el futuro. Entonces, uno de ellos, Sócrates, empezó a no dar todo por hecho. A fin de cuentas, nadie sabía nada, y menos él. Esto no le convertía en más sabio, sino que sus preguntas eran casos a resolver. Cuando llegó el momento de decidir, si las preguntas se volvían necesarias, entonces había llegado el momento de decidir la verdad, y escoger los miles de caminos necesarios, para dar con la respuesta, que nunca llegaba, y se volvía infinita y distinta. Sócrates comprendió que el espíritu de la filosofía, no consistía en dar respuestas, sino en conocerse a sí mismo, y demostrar que la Verdad no es siempre con mayúsculas.




Paladines de la Justicia

Son casi inmortales, casi dioses, y si pudieran, salvarían el mundo cien veces, y millones de veces al Universo. Te los puedes encontrar por la calle, y no los reconocerías. O es posible que no te los hayas encontrado nunca. Pero siempre se encuentran entre la Ley y la marginación. Si existen, es por la unica razón de que los necesitamos. ¿Nos necesitan ellos a nosotros? Puede. Pero queda aún el dilema de dicha necesidad. Lo hacen por altruismo, no por esperar algo a cambio. Los llamamos héroes, cuando, en realidad son más que eso.
No olvidemos que son personas, con los mismos problemas que nosotros, con sus vidas, y que tienen tanto que callar, tanto ellos como nosotros. Pero si queda un resquicio de bondad y humanidad, está claro que los necesitamos. No importa si llevan traje o no. Son un símbolo de nuestra grandeza, o la sombra luminosa de nuestra miseria. Son grandes, y son pequeños, con un alma que no les cabe en el pecho. Y no se ocultan, porque serían tremendamente sospechosos. Pero los héroes que se ocultan, no dejan de serlo.
Desde luego que, lo más que necesitan son las gracias, esas que no damos nunca, o que nos cuesta nada. Ellos sólo piden un poco de consideración. No hay nada malo en ello.
Si te los encuentras por la calle, no sabrás que lo son; pero, si te sucede algo, son los primeros en socorrerte. Sin embargo, nunca reciben su premio. No lo buscan, pues el auxilio es desinteresado.
No carecen de código, pues sus normas son inmortales, y funcionan desde siempre. Es posible que sus rostros sean iguales a millones de rostros. Mas se hallan tan cercanos a nosotros, que sus caras pasan inadvertidas a nuestros ojos.
No basta un Quién es Quién para reconocerlos, si son fuertes o débiles, si tienen o no poderes. Eso es lo de menos. Da igual, a estas alturas, porque lo necesario nunca es visible a la vista.
Cada momento, para ellos, es crucial, y les afecta todas las acciones ignominiosas de su especie. Pues, ni son otra raza, ni son distintos de nosotros. Nuestro momento es su momento.
Queda, pues, saber que son, al fin al cabo, paladines de
nuestra causa; seres como nosotros, que sólo buscan la Justicia y la Verdad. Personas que no son visibles a primera vista y que, con un poco de suerte, pueden (si es posible) evitar accidentes, socorrer a las víctimas, o evitar algún delito (aún a riesgo de sus vidas), o ayudar a un anciano a cruzar la calle, o socorrer a las abuelitas en el supermercado. También tienen sus némesis, que se ocupan de fastidiarlo todo en un molesto mentís de difamación. Pero, por suerte, dichas némesis son escasas, y un poco rastreras y cobardes (¡jarrl!, no he podido contenerme, mis disculpas), pero están ahí, para recordarnos que siempre se hallan presentes, como un aviso para navegantes.