Entradas Universales

viernes, 13 de abril de 2012

Un puente

El camino se acercaba al puente. prolongó la marcha hasta el punto de creer que no llegaría a tiempo. El puente se dibujaba como un poco de esperanza para la larga caminata que ya llevaba avanzada. Le interesaba llegar a casa, y lograr, por lo menos, que la excursión no fuera un fracaso. Había decidido caminar para tomar el aire, acorde con la Naturaleza. La senda era lo único que le quedaba, después de una vida destrozada, quién sabe, por las elecciones equivocadas. El puente era el momento idóneo, el lugar necesario, para seguir con otra nueva vida.

jueves, 12 de abril de 2012

Blogger se limpia la cara

Blogger, otra vez, mejorando los cambios. Espero que para bien. En este caso, parece más grande, pero se me antoja bastante complejo. He estado consultando algunas páginas, y le dan el visto bueno, con sus fallos, claro.

En compañía

Se presentó ante ella como Ángel. Pertenecía a la brigada del ejército celestial, pero era un Ángel de la Guarda, en misión especial. Hasta ahora había permanecido invisible a su vista, por el mero hecho de que su vida no corría peligro. Esta vez, el asunto iba en serio: la vida de su protegida. Desde las instancias superiores, por encima de la Jerarquía Celestial, las órdenes fueron precisas: defender y proteger a la mujer. ¿Por qué a ella? Al parecer, valía más muerta que viva, pero si vivía era un peligro para los planos inferiores, muy semejante a un veneno letal. Cuando se presentó ante ella, el Ángel Guardián, ella no daba crédito. Pero su Guaradián estaba cayendo, y se vio en la tesitura de perder las alas y humanizarse, al darse cuenta de que el Destino había decidido por ambos. En esto, el Jefe nada tenía que decir. En la Autopista hacia el Cielo hay muchos autoestopistas: la mitad son ángeles.

miércoles, 11 de abril de 2012

Casi un Cyborg

Llevo una prótesis o clavo desde hace más de diez años por una serie de circunstancias especiales que no voy a desvelar. Uno de los hechos más curiosos son que me han llegado a llamar, por la misma prótesis, o Terminator o Dr House, y sé que ha sido en broma, y no se lo reprocho a nadie. Ciertamente, Terminator tiene más justificación que el Dr House. Y uno nada tiene que ver con el otro. No me molesta que se traten de motes. Algunos han tenido que llevar una vida bastante incómoda por motes aún más ofensivos que los míos. Pero es cierto: al llevar una prótesis da la sensación de que todo se vuelve mítico, y las personas tienden a relacionarlo con los mitos más cercanos. En los años 50, en Estados Unidos, un tipo con prótesis de cadera, es posible que lo tildaran de pirata o de Errol Flynn disminuido. Con la prótesis he heredado un dolor terrible. En verano me duele por el calor. En invierno, por el exceso de frío. Nunca se está al gusto de todo el mundo. Pero el dolor, al principio, me provocaba sufrimiento, y la sensación de no volver a caminar algún día. Por fin puedo decir que el sufrimiento se tradujo en voluntad, y ya camino más o menos. Hay día en que, en muchos casos, el dolor me provoca ira, porque mi prótesis duele, y lo noto. Pero, en otras ocasiones, me importa muy poco. Después de todo, llevar prótesis no es un delito.

martes, 10 de abril de 2012

Haciendo camino

No se había perdido. Por un momento creyó que así era. Pero el camino del berrocal era imposible perderlo. El camino había desaparecido durante un largo trecho, para luego volver a encontrarlo. Al verse temporalmente perdido, el corazón empezó a pedir más sangre. La color le desapareció del rostro, y estuvo a punto de desmayarse. Al hallar el camino, todo el malestar desapareció. Bastaba con seguir el camino de arena, que los hombres pisaron una y otra vez hasta formarlo, merced al ganado, y también con la manera curiosa de conquistar la Naturaleza, y hacerla suya. Por lo menos, ya no se perdía. Ordenó la mente para una nueva decisión mientras el Sol lo acariciaba como un anciano padre a su hijo recién nacido. Sólo tenía que seguir el camino. Es posible que nadie preguntara por él. Ya sabían que no se perdería. Que encontraría el camino y regresaría al pueblo. Pero el boscaje también formaba parte del pueblo. La próxima vez, no intentaría lanzarse solo a la aventura. Ya era demasiado mayor para eso.

lunes, 9 de abril de 2012

Buscando inspiración

La primera hoja fue imposible de manchar. La tinta se quedaba en el bolígrafo, y él se sentía vacío. Paralizado porque tenía muchas ideas, pero estas se negaban a plasmarse. Tendría que buscar la inspiración de alguna manera. La tinta sería su sangre; pero la sangre se quedaba dentro, aún sin estar preparada para el holocausto de la creación literaria. Cuando abrió la primera hoja del cuaderno pensaba que tenía muchas cosas que contar. Le faltaban las palabras, y se equivocaba. El rumbo no lo había elegido él; el rumbo lo había seleccionado a él, con la intención de que ya no era dueño de sus actos, pero sí el policía que le prohibía trazar apenas alguna línea. Se preguntó si tenía algo que decir. Es posible que nada tuviera, o nunca lo había tenido en su poder. La primera página seguía en blanco. La tinta no se liberaba de su prisión de plástico, y las ideas no surgían. Decidió enviar un correo a un amigo suyo. La respuesta se demoró una hora. Sus palabras fueron: escribe lo primero que se te ocurra, aunque sea absurdo, o busca respuestas en tu pasado, escarba, investiga. Espero que esto te ayude. Y entonces, trazó su primera línea. Advirtió que fue como una liberación.

domingo, 8 de abril de 2012

El retrato

El retrato le había salido perfecto. No le faltaba nada. Pero lo dibujó mientras su mente se encontraba lejos, en otras cosas. Incluso pensó que no se concentró demasiado. ¿Por qué había retratado a Lincoln? Eso era un enigma que no podía desentrañar. La madeja ya se liaba demasiado. Se lo enseñó a la familia, y decían bueno, no está mal, está bien, ¿por qué has retratado a Lincoln, y no a una persona familiar? Y él respondía: es tan familiar como todos vosotros. Hasta que un hermano saltó y dijo: pero ninguno de nostros hemos muerto por magnicidio. El magnicidio: asesinato de un rey o de una persona importante. No se pasó por la cabeza. Cuando uno dibuja no mira el pasado del retratado, o el pasado de un paisaje. El dibujante piensa en el momento, la luz, o la idea de la fisonomía del ambiente, pero nunca en la historia del modelo. Dibujó a Lincoln como si hubiera dibujado cualquier otro retrato. No le importaba. El retrato quedaría guardado en sus libretas. Ya tendría un centenar. Algunas completas, otras semillenas, la otra mitad casi vacías. Recordaba que, en una de ellas, retrató a Leonardo Da Vinci, no recibió ninguna crítica: o el retrato del genio florentino merecía la pena, o no lo merecía. Guardó la libreta, y nunca volvió al retrato. La libreta la llenó de más retratos o bocetos. A lápiz, la mayoría. Incluso utilizó una resina para evitar que el tiempo borrara los bocetos. Regresó al retrato de Lincoln: mirada firme y austera. Ése era Lincoln. El primer Presidente de los Estados Unidos que abogó por la Libertad. La libertad de los esclavos. Y lo había retratado él, un negro.