Entradas Universales

jueves, 14 de junio de 2012

Escritura nocharniega

Dice Claudio Magris que la escritura nocturna es la que está más cerca de la verdad del escritor. Sea como una especie de misticismo, o, porque, en el día, el asunto de la escritura está bastante reciente. La escritura nocturna nos enfrenta a nuestro interior, echando fuera todo indicio de censura.
Salva, también, que en algunas ocasiones, sea la noche el momento idóneo para escribir. Porque nadie nos observa durante el momento y podemos sentir que nuestra escritura fluye. Nadie nos observa, y podemos escribir lo que queramos, o lo que nos apetezca en ese momento.
La noche ha sido simbólica, y lo es aún, después de mucho tiempo. Y la noche, para escribir, se debe a su tranquilo discurrir (que es totalmente falso, puesto que por la noche siempre hay altercados en el exterior). Desde que tengo mi clipboard, jamás dejo de escribir o de anotar algún suceso o pensamiento. Y, luego, incluyendo la medicación diaria, caigo redondo, pero con la sensación de haber liberado mi mente de su actividad incesante.
No soy el más adecuado, pero si aconsejo que escribir un poco por la noche, no sólo es relajante, sino terapéutico y, por otra parte, es mejor apagar el televisor y dedicarse a la escritura, por lo menos, durante unos 10 o 20 minutos. Más sería excesivo. Y que intentemos contactar con nuestro yo, que anda por ahí, perdido, y sin nada que hacer.

miércoles, 13 de junio de 2012

Leer y escribir

Leer y escribir van de la mano. La una sin la otra equivale a cero. No se puede avanzar si antes uno no se guía por otros que han escrito antes. Es una ayuda tremenda porque se hallan técnicas o recursos que nunca se han utilizado, o porque la cosmovisión de un escritor es diferente de la tuya, pero es posible complementarlas.
Siempre que escribo, leo. Hay autores que aconsejan no leer, mientras se está escribiendo una novela. Bueno, allá ellos. Escribir y leer es fundamental. Y la novela puede durar años, y aún así, no llegar al final, aunque ese final ya esté más que repensado. Pero cada cual decide lo que desea.
Cierto que, si no se lee, no se crece, no se conocen los otros mundos, las ideas y pensamientos de otras personas. La cosmovisión de cada uno se completa con las cosmovisiones de los otros. Nada sobra en este Universo, y siempre, una pieza de más, a pesar de levantar hostilidades, nunca está de menos.
Al leer se amplia nuestro universo, y eso es óptimo. Se trata de sumar y no de restar. A la hora de escribir estaremos más seguros, porque el otro que nos completa ha compartido una parte importante de su mundo, y se ha añadido al nuestro. No importa si se trata de un ensayo, un libro de poemas, o una novela, o cuentos pulp. Cada lectura tiene su momento.
Cuando se lee, a la hora de escribir, todo parece salir con fluidez. La mente no transige y se halla dispuesta a compartir cualquier ocurrencia. Por otra parte, la lectura es una buena guía para escribir. Pero, una cosa es cierta: Cervantes escribió El Quijote, y no le hizo falta leerlo. Una paradoja más que habrá que resolver algún día.

martes, 12 de junio de 2012

Basta con abrir un poco

Con abrir un poco la imaginación o ampliarla. No tiene porqué ser todos los días. Basta con un pequeño toque, o alguna idea no muy peregrina. Cuando escribo, en ocasiones, no se me ocurre nada. Me paso los días en blanco, o poco después de haber terminado algún ejercicio. Pero basta un sólo movimiento para captar la idea en el día. O en la noche. La escritura nunca acaba.

lunes, 11 de junio de 2012

Anotaciones III

¿No se te ocurre nada? No te preocupes, esto le sucede al 99% de las personas. El 1% suelen ser genios, y, en ocasiones, se suman al 100% de nosotros. No es agradable abrir un cuaderno, y darte cuenta de que el bloqueo es automático. Te preguntas: "¿Qué escribo ahora?", y una gran nube de tormenta se lleva todas las ideas, y te quedas en blanco.
A mí me suele suceder de vez en cuando. Muy de vez en cuando. Como una de las salidas consiste en escribir, por lo menos, una palabra. A partir de ahí, la historia sale. Cuesta arrancar. Nos bloqueamos, no porque no tengamos nada que decirnos, si no debido a que tenemos demasiado que no nos atrevemos a decirnos, y plasmarlo en el papel. Demasiadas ideas y proyectos que no podemos o no queremos liberar, por si está por ahí el Censor de la Policía del Pensamiento.
Pero no hay por qué huir. No importa si te quedas una hora sin escribir nada. En este caso, dedícate a leer, a otras actividades, o trata de plasmar algún tipo de experiencia, memorias o recuerdos. En nuestro interior hay un Cofre en dónde está guardado todo lo que somos y qué seremos, y eso no nos lo pueden arrebatar. Hay una riqueza que la hemos dejado almacenada y, cuando salga se traducirá en alguna anotación.
Aquello que escribas, no tienes porqué compartirlo. Guárdalo para una obra mayor (pero yo no soy el indicado para decirte que debes o no hacer con tu intimidad); de esta manera, el bloqueo desaparece. Y conste que escribo esta entrada en el momento.
Es posible combatir la Nada. Pero, cuando la propia Nada te invade, intenta distraerla. Si no escribes hoy, no lo dejes para mañana. Escribe, o anota, dentro de un par de horas. El único ejercicio es tu mente, y su ayudante, la imaginación. La Nada no se puede tocar, pero no vayas por ahí, intentando huir del desierto, porque puedes poblarlo por tí mismo.
De manera que, coge un boli, o una pluma, o el ordenador, y escribe: Que la escritura te acompañe, joven (o viejo) Skywriter.

domingo, 10 de junio de 2012

Anotaciones II

Las anotaciones están ahí para ayudarnos. En mi portapapeles manual, que nada tiene que ver con el de Word, anoto todo lo que se me ocurre, incluso analizo hechos del pasado, y los transformo en ficción. Pero eso no significa que no sean reales, sino que se basan en la realidad. Luego, incorporo matices porque nunca se sabe si lo utilizaré en el futuro.
En cambio, en el cuaderno de notas, tomo notas, o breves reflexiones, o breves escritos de otros. Por eso creo que las anotaciones son necesarias, en todo momento, siempre dispuestos a ser necesarios. De hecho, anoto frases de otros, o mis pensamientos. O ideas para nuevos proyectos literarios. Nada sobra, pero si hay que ser preciso, a la hora de elegir que proyecto es el ideal. Pero, también, no es necesario utilizar ninguno.
Después de todo, es un cuaderno de notas. Y las anotaciones ayudan, desde luego.

sábado, 9 de junio de 2012

Anotaciones I

Llevar un portapapeles, una libreta, o un cuaderno puede ser la diferencia entre escribir o no hacer nada. Siempre hay que ser previsor. Es tan importante escribir todos los días, como no dejar de hacerlo. Las pausas son bienvenidas. Además se aprende de uno mismo.
Las anotaciones tienen una ventaja: pueden ser pobres o ricas. No importa. Cada anotación describe una parte de ti mismo. Nunca se sabe cuando las puedes necesitar. Es posible que, al principio no te atrevas a anotar tus pensamientos. Tampoco es grave. Puedes anotar todo lo que desees.  Hay espacio para todo. Incluso es posible anotar frases o párrafos de otros autores, para que el corpus de tus anotaciones siga creciendo. Basta sólo por intentarlo.

viernes, 8 de junio de 2012

Seguimos con las notas

Tomar notas es importante. Pero, en mi caso, más que una hormiguita, un insecto de ocho patas y con antenas, muy trabajadora, desde luego. Más bien, me veo como un almacén de datos. Las sugerencias son siempre bienvenidas. Al tomar apuntes, o notas, voy preparando el camino para evitar cometer los errores de anteriores cuentos.
Ser conscientes de nuestros errores consiste en mejorar los siguientes escritos. Las notas mejoran nuestra perspectiva de escritura. Evita que escribamos mal (que podemos hacerlo, no pasa nada, tú dame hueco..., que habiendo hueco...); y aprendemos más de nosotros mismos. Eso no significa que alcancemos algún tipo de elevación mística. No, seres, no. Se trata, más bien, de mejorar para divertirnos. Luego, queda investigar un poco.
Investigar es algo más que guardar datos. Imposible describir un pesquero si se trata de un cuento. Este quedaría ralentizado. De igual manera, no es posible describir un bólido, o un avión o u deportivo. Como Axel Foley en la segunda parte de su Trilogía Superdetective en Hollywood, el escritor es un hombre de negocios, está ocupado, y tiene, en sentido figurado, prisa. De manera que pónte a escribir y a tomar notas y apuntes. En el futuro pueden hacerte falta.