Entradas Universales

viernes, 31 de enero de 2014

Finaliza Enero

Este mes de enero no ha habido diferencia entre el de este año, y el anterior. Se han sumado tragedias, despropósitos y corrupciones. La política ya no es lo que era, y se ha transformado en una política troquelada, en donde los títeres somos los ciudadanos. Si nos cortan las libertades, ellos dan poder a los estamentos de la Ley, para que esas libertades sean asfixiadas. Y eso de dar poder a los vigilantes de seguridad, es la peor idea que han tenido. A la Policía le deberían dar ventajas; pero, claro, temen que la Policía se tome ciertas libertades, cuando su misión consiste en defender los intereses de los ciudadanos, que los políticos ignoran.
Para el próximo mes, me voy a dedicar a meditar en algunas entradas, que diseminaré en algunas etiquetas. La Historia la deberíamos escribir nosotros, porque está visto que hay poco respeto, incluso en Cataluña, una comunidad que nunca ha sido un país, teniendo en cuenta que Cervantes nació en Alcalá de Henares, y que, en su vida, ha pisado Barcelona, que pudo hacerlo, teniendo en cuenta que el apellido Cervantes es de origen hebreo, y que fue, quizás, algún antepasado de él, un "marrano", es decir, un judío converso. De catalán, ni la piel, desde luego.
Pero hasta aquí escribo. Quedan 28 días para ilustrar.

jueves, 30 de enero de 2014

El poder de la escritura

No es preciso señalar: el poder de la escritura se encuentra en el poder de la prensa, el Cuarto Poder. En Estados Unidos, tan pronto elevan a un pedestal a sus dirigentes, como luego los hunden. Se llama ética profesional, pero han de cuidar que sus fuentes permanezcan anónimas, a no ser que un juez lo decida.
En cambio, aquí, en España, la situación es bien distinta. Ningún político admitirá su corrupción. Mientras tanto, el país se hunde, y desde Alemania, nos piden más sacrificio, y abaratar los despidos. O, por ejemplo, quitar derechos a los trabajadores fijos, para dárselos a los intemporales. ¿Por qué no los mismos derechos para todos? El caso es que las ideas de Merkel me parecen de negrero. Como en Alemania sólo pagan el 1% de deuda, es mejor para ellos que los demás países queden sus ciudadanos con el agua al cuello.
Entrando en el poder de la escritura, y de los rotativos, lo mejor será hundir a la Merkel, que fue la causante de ofrecer dinero cuando en Alemania había superávit. Ahora se comporta como una usurera, que no quiere condonar la deuda a países como España, y eso que otros países están peor.
Ciertamente, la política estadounidense es envidiable. Se recupera de la crisis, y han modificado la política económica, sin la necesidad de endeudar al contribuyente a impuestos absurdos y fuera de lugar.
Pero nuestros políticos, ocupados en corromperse mutuamente, no parece que vean la solución. Están ávidos de enriquecerse, mientras nos suben el agua, la luz, y nos rebajan las pensiones.

miércoles, 29 de enero de 2014

De la naturaleza de todos, y aclarando algunos puntos anteriores

Deseo aclarar algunos puntos sobre las palabras de Aristóteles respecto a la existencia del alma. Yo estaba equivocado; pero sólo parcialmente. De manera que abro mi cuaderno, y me dedico a corregir ciertas irregularidades que he cometido en el momento de exponer mis hipótesis. En realidad, en la Filosofía, las hipótesis son numerosas, porque cada filósofo ha creado su propio sistema filosófico, a partir de los anteriores. En ocasiones, completan el sistema anterior y, en otras, lo defienden, o lo deslegitiman, que es lo mismo que dejarlo de lado.
Porque los filósofos también se equivocan.
Porque los filósofos son humanos, y nada les es ajeno.
Porque los filósofos están ahí para responder el por qué de ciertas preguntas, y tienen todo el derecho a equivocarse.
Porque los filósofos son mortales, y nunca se toman en serio a los dioses (grecorromanos).
En fin, que según Aristóteles, el alma se encuentra incompleta sin el cuerpo, y ambos se completan. Mi hipótesis no coincide. En realidad, se complementan, pero estoy seguro de que ningún filósofo ha visto un alma, o la ha descrito, si quitamos a los místicos, ocultistas y espiritistas. Los dos últimos, claro está, ven lo que los humanos vulgares no vemos u olvidamos; pero los espiritistas ven manifestaciones de fantasmas o espectros, que no son, desde luego, almas homologadas o con marca registrada. Imposible.
Los ocultistas saben que son manifestaciones, pero no son almas. Sólo los envoltorios de la misma. Claro, los filósofos sólo pueden racionalizar, porque para los filósofos, el alma no se manifiesta en los sentidos, porque es espiritual, pero no pueden definirla, porque no es posible definir aquello que no se puede sentir o tocar o se materia. Pero eso no significa que no exista.

martes, 28 de enero de 2014

Hablemos del alma...

Abro el cuaderno, y encuentro las páginas emborronadas, y mientras hago esto, me encuentro con un tema fascinante, que ha mantenido ocupados a los filósofos, ocultistas, espiritistas y místicos: hablemos del alma...
El alma ha sido definida como la sustancia que pertenece al cuerpo. Por ejemplo, los filósofos lo llamaron "psikè", los romanos "ánima", y creían que se encontraba en la cabeza, el hígado y el corazón. Pero, en realidad, muchos han intentado definirla, fracasando en el intento, porque el alma no es posible definirla. Los pueblos germánicos creían que el alma se encontraba en el riego sanguíneo que les permitía irradiar la chispa vital al organismo. La religión la definió como parte del cuerpo, muy semejante al cuerpo humano o animal.
Pero ninguna de estas hipótesis parece convencer a nadie. El alma sigue siendo un misterio, porque, por otra parte, los egipcios, la llamaron "Ka", que es una réplica sutil del cuerpo del finado, que ha de pesarse en la balanza.
Nos hallamos, sin embargo, en la encrucijada, porque, de alguna manera, el alma es imposible de definir. No podemos tocarla o saber de ella. De hecho, según los ocultistas, el alma es un hálito que gira alrededor de la persona, vibrando, porque es sensitiva; pero es imposible sentir algo que es demasiado sutil, y que se es puede respirar. 

lunes, 27 de enero de 2014

Moverse y sentir

Saludos a todos los entes materiales e inmateriales. Ayer nos quedamos con la apertura del cuaderno, de mi cuaderno; seguimos con el ente en movimiento, pero esta vez, sentiente o sensitivo. Ente es, sobre todo, un animal racional, como por ejemplo, el ser humano. Tienes sus fallas; pero según Aristóteles y Tomás de Aquino, es la máquina más perfecta, que otros muchos animales, sean bestias salvajes o animales domésticos. Disiento un poco, porque, en los últimos estudios, los animales también tienen su ánima, es decir, sienten, pero de una forma muy básica, o primitiva, porque, ¿quiénes no han visto llorar a un perro, o un gato, o quejarse a un gorrino de la suerte que le espera en el matadero? Ciertamente, su sentir es poco profundo, quizás, porque no nos preocupamos de estudiarlos a fondo. Nos basta decir que sus necesidades son básicas e "irracionales"; ¡Claro! Como inventamos la guerra, somos los animales racionales más inteligentes del Universo; pero por eso nos llevamos por delante todo lo que se nos ponga como obstáculo.
Los animales no racionales, sea tu perro o gato o cerdo coreano, no necesitan enfrentarse entre sí. No hacen la guerra, porque no la necesitan. Después de todo, Aristóteles escribe, y con razón discurre, que son limitados. Ya, Toottles, y nosotros no.
En realidad, los animales nos superan. Nacen con el instinto de supervivencia que nosotros hemos perdido, con un equipo de defensa que ya querrían muchos superhéroes urbanos, y con la capacidad de actuar con rapidez. Cuando gritas una orden a tu perro, éste no se para por temor. Deja de correr, porque le has impuesto una orden, y como sabe que le cuidas, y se ha criado contigo, desde cachorro, sabe que tiene que obedecerte, porque le das seguridad.
A los humanos casi nos sucede lo mismo, y para ello existe, no sólo la tradición, sino la herencia tribal. Las ciudades lo son, por la convivencia de diversas familias, o clanes; pero, en los últimos años, nos acercamos a lo mismo, a la tribalidad, por la crisis que nos estamos tragando. La inseguridad crece, y nos vemos sometidos a tensiones que se traducen en violencia. Violencia de los descerebrados, de aquellos que sin conflictos no están tranquilos. Y luego, nos llamamos racionales. ¡Quia ad Absurdum! Por lo menos, a lo largo de la Historia, no se han registrado batallas entre perros y gatos, o tiburones y delfines. Somos movimiento y sentir, y tropezamos con la misma piedra, todos los días. Mañana..., ¡más!

domingo, 26 de enero de 2014

Abriendo cuadernos..., y el movimiento de los entes

Saludos a todos los entes, parados o en movimiento perpetuo, que se preguntan, desde antiguo, las razones de sus movimientos en su finitud inextensa. Porque, claro, movernos, lo hacemos casi todos. Otros están en sillas de ruedas, y se mueven merced a dicho auxilio mecánico. También, como no podemos abarcar el infinito del Universo, de los universos, pardíez, porque nuestra inteligencia se encuentra limitada con nuestras percepción, que también está limitada. Eso no quita que seamos entes sensibles o sensitivos, porque vemos los límites (y eso, si hemos logrado salir del Planeta); eso no nos convierte en seres limitados.
Por ende, si utilizamos la imaginación (que de esa nos sobra, no hay nadie más embaucador que el ente escritor, lector o soñador) nos estamos mintiendo. Por ejemplo, algún ente material puede presentarse y decir: más allá de Plutón, hay aves gigantes de colores que miden ciento cincuenta metros, y son, en ocasiones dóciles, y en otras hostiles. Oímos esto, y decimos, "podría" ser cierto; pero entonces entra el policía de la razón, y pregunta: ¿lo puedes demostrar?; a lo que responderá el ente: son ideas, y las ideas también son entes, pero abstractos. Menuda hostia que le da el policía de la razón (razón filosófica, claro); mentís, mentís, y vos de vos, os reís (no es mío, es de otro autor, pero lo dice el policía de la razón (filosófica), tendrás que comprobarlo científicamente. Y ahí, el ente sale huyendo con el policía detrás, porque ha cometido un delito de apreciación. Esas aves existen, pero en la imaginación del ente, y no significa que sean reales, puesto que es un intento, tramposo, de intentar llegar a una verdad científica que ha de demostrarse.
Por otra parte, hemos conseguido que el ente salga corriendo, se ponga en movimiento, y no modifique su aspecto. Pero esto es relativo, porque el ente corre para salvarse de las hostias del policía de la razón (filosófica), y claro, su movimiento ha sido voluntario, y si se hubiera parado igual, no cambiaría gran cosa, naturalmente.
De manera que abro mi cuaderno, y también estoy ejerciendo un movimiento. Mi mano cambia de postura, y el lomo del cuaderno, ambos conjuntamente, con perspectiva. Bueno, pues ya tenéis algo con que reflexionar durante estos días. Yo sigo con el cuaderno. Mañana..., ¡más!

sábado, 25 de enero de 2014

De los Mundos

El Mundo Asia, el exterior
Cada persona es un mundo. En realidad somos millones y millones de mundos. Y cada mundo contiene aquello que puede contener, tales como alegrías y penas, y victorias y derrotas. Y esto, no sólo así, sino que los hay complejos y simples, y como laberintos, y más.
Sin embargo, la sensación de ser numerosos, en todos los Universos, no implica que seamos, del todo, iguales. En la entrada anterior, dejé claro que, como mundos, somos de sangre, carne y huesos. Tampoco nos distingue de los animales salvajes o domésticos, porque si nos hacemos daño, o sangramos, nos duele. De todas maneras, eso nos convierte en mortales, pero hasta cierto punto.
Somos energeia (es decir, acto); pero siendo acto, también tenemos la capacidad de cambiar las cosas, o de abandonarlas a su suerte. Hecho que nos precipita, en ocasiones, al ostracismo, o a la soledad, pero no implica que, de vez en cuando, como mundo, el dolor nos destruya y nos doblegue, convirtiéndonos en víctimas de nuestros propios actos, incluso cuando son equivocados o erróneos.
De ahí, que los actos son importantes. No de una manera que provoquen animadversión, pero los actos forman parte de nosotros. Así haces las cosas, así serás juzgado. Pero, no por juzgar, precisamente, se nos conoce a los seres humanos, si no por tener, en estos casos, ideas preconcebidas del Universo.
El Cosmos es muy extenso. y se debe, sobre todo, a que no lo conocemos del todo. Sólo a distancia, y es una distancia igual de extensa. Claro, no nos queda más remedio que observarlo, y que nuestra carrera hacia el espacio, se ve truncada por las crisis económicas, que evitarán que avancemos con nuestra tecnología, que es inmensa, pero que, algún día lo conseguiremos, o no. ¿Quién sabe?
Desde luego, la cosa no pinta nada bien. Si no podemos llegar más allá del Universo, porque si nos limitamos a nuestro universo común, vemos que lo que guardamos en nuestro interior, sigue siendo limitado. Y eso es frustrante.
Es posible que, dentro de unos futuros próximos, nuestra nave Tierra, sólo sea, con el tiempo, una estación de tránsito, y no una cadena que nos une a ella, con la mortalidad.