Entradas Universales

sábado, 7 de julio de 2012

Queda la memoria

Leo, en un aporte de pdf sobre la escritura del diario íntimo, que, en Internet, si queremos empezar la Tercera Guerra Mundial ( o la Cuarta) queda en una batalla de egos. Y es cierto del todo. Hace unos años armé una polémica, en otro blog en que colaboro, sólo porque un lector me gastó una broma referente a la muerte de un personaje que está bastante vivo, pero abandonado (han surgido otras tareas, y me es imposible de ocuparme de ambas series en que es el co y protagonista).
Cierto que, por esa época, me costaba, y aún me cuesta, otorgar cierta materialidad a un personaje de ficción que ha de formar parte de un entramado común. En su momento me disculpé; pero creo que al tipo en cuestión le escoció bastante, sobre todo, porque, ni fui soez, ni lo insulté. Calificar un aviso formal de que el propio lector no sabía en quién se estaba solazando, tiene una ventaja, puesto que, tanto él como yo, somos anónimos.
Otra cosa es la memoria. No he vuelto a armar polémica, no sólo por respeto, sino porque el Webmaster del momento, dueño del blog en que colaboro, y que está casi muerto (el blog, el webmaster, no, y además, es amigo) me dio el aviso de la expulsión. De manera que me disculpé, esta vez sin publicar la disculpa, pero sí en los comentarios.
Pero me tomé ciertas libertades: transformé al Anónimo de los comentarios en un personaje más de la serie. Como no aceptó mis disculpas, lo convertí en personaje de ficción, y antagonista (uno más, de mi personaje principal y del que soy el responsable); omito los datos, puesto que el blog en el cual colaboro se haya en los Blogs Universales de este mismo blog, el Blogroll.
Es posible que yo haya aprendido la lección, pero el Anónimo la ha desaprendido, y habrá desprendido más cosas, después. Así es la memoria.
¿Soy acaso soez por comunicarlo en la Red?

viernes, 6 de julio de 2012

Dimensiones de la escritura

No estoy de acuerdo en que la escritura es de dos dimensiones. Es de tres, e incluso de más, porque se vuelve y se regresa desde el interior hasta el exterior. Nuestra manera de pensar se refleja en la escritura. Quien rechaza la lectura como no válida como actividad intelectual, como pasiva, es posible que se equivoque, en parte, de medio a medio.
Está claro que podemos escribir sin necesidad de leer; pero necesitamos leer, esta experiencia íntima y contrita, para que podamos escribir. Leer sin escribir es válido; escribir, sin leer, depende de varios factores y de la persona. Algunas personas, como yo, necesitamos leer para tener siempre información útil a mano, para poderla utilizar en nuevas composiciones o escritos.
La lectura nunca está de más. Para mí, la lectura me evita el bloqueo, el tan odiado bloqueo que frena toda capacidad de creación. Sirve de llave, o de ariete que rompe el muro. En mi caso, funciona. No sé cómo les funcionará a los demás. Para mí, leer es como el respirar.
No pasa nada si no llego a leer todos los libros que me gustaría. La vida es corta, y hay demasiadas publicaciones, y un exceso de libros que seguirán en aumento. La dimensión de la escritura es algo más que emitir un juicio sobre ella. Hay más rasgando la superficie, y depende de cada persona. Claro que, tampoco es cosa de ir por la calle con el estandarte anunciando que es la escritura, o si las dimensiones dependen más de la Física que de la Literatura.

jueves, 5 de julio de 2012

Manchando cuartillas y folios

Llega el momento en que uno admite que ha perdido muchas cosas, en detrimento de otras. Una de ellas, que ha tenido que empezar desde cero, o que, aquello que se le daba bien en el pasado, se ha transformado en torpeza.
Esto me ha sucedido ayer, durante la Clase Presencial de Patricia Sánchez-Cutillas. Nos mandó escribir la tarea de un cuento sobre el olor y como se exponía, y no me salió. No me preocupó, pero decidí tomar nota de mis errores, y buscar ideas para mejorarlo. Tango unos cuantos días para reescribirlo, corregirlo y aumentar el interés del cuento, que se quedó a medias, y eso que, en media hora, pude escribir claramente en mi letra diminuta.
El cuento era sencillo, pero algo complejo. Uno no puede esperar escribir en 30 minutos, un cuento o relato que le llevaría un par de días. De todas maneras, lo escribiré, pasaré a Word el manuscrito, y lo afinaré en el mismo archivo. Pero resultará que el propio archivo carece de nombre. Ya le buscaré uno.
Por cierto, que es importante saber que la clase se lleva a cabo, y es presencial, desde www.escueladeescritores.com . Muy importante, si tenemos en cuenta que merece la pena ir, y porque, al tratarse de un curso intensivo, se recuperan conocimientos que se habían olvidado. Consultad la página y los cursos. Advierto que son de pago, pero merecen la pena.

miércoles, 4 de julio de 2012

Quehaceres

Siempre hay algo sobre qué escribir. Las líneas que se leen de otros autores, no sólo inspiran, sino que trazan el camino. De todas maneras, aunque la inspiración existiera o ayudara (de hecho, existe) en muchas ocasiones vale más el trabajo. El empujoncito consiste en escribir y leer. Leer mucho.
Mi filosofía es bastante sencilla. Escribo para leer; leo para escribir-más la segunda que la primera-porque ese miindo se nos abre si leemos, y aprendemos, asistiendo a Talleres, la mecánica (no es la palabra adecuada) del mismo.

martes, 3 de julio de 2012

Tomar notas no es tan difícil

No hay reglas, pero sí estrategias. Las notas pueden pasarse a limpio, y lograr lo imposible: forjar una historia. Pero no soy el más aconsejable. Cada uno ha de averiguarlo por sí mismo. Unos de mis defectos consiste en que se me arruga la letra, que ya de por sí, es bastante diminuta. Ya escribí, en otra ocasión, que la comparaban con los carácteres chinos; bueno, es una forma de decirlo.
Luego, me pierdo buscando su significado, que se torna oculto y arcano. De hecho, tengo cuadernos en donde, meses después, ni idea tengo de las notas; pero las descifro cual Indiana Jones en busca de sedimentación arqueológica, por aquello de encontrar la Palabra Perdida (porque, en muchas ocasiones, las palabras se nos pierden, desde luego) que nunca se deja atrapar. O el texto, claro.

lunes, 2 de julio de 2012

Sobre la mesa

No "sobre" la mesa, sino encima de la mesa. Se sobreentiende. En mi caso, tengo un escritorio bastante grande, que nada tiene que ver con el anterior. Es posible escribir en la mesa sobre cualquier cosa, y eso es lo que se utiliza en los Talleres, la mesa, elemento básico para la reflexión, meditación y aprendizaje.
En la escuela, pupitres. En la mesa, es posible compartir ideas, hasta que se adhieran nuevas y originales. No está todo escrito. Andreu Martín lo deja claro en su manual Cómo escribo. Las reglas del juego. Nowbooks. 2012, que ni hay nada escrito aún. La Literatura, y la novela, no han muerto, sino que, con Internet, se ha reavivado, pero en un nuevo soporte.
Incluso para escribir en el ordenador se necesita una mesa (y eso que el portátil se puede llevar a todas partes); pero, el hecho de escribir en la mesa o en la cama (como George Simenon) no cambia el hecho de escribir. Hace milenios que lo hacemos. Y no ha pasado nada.

domingo, 1 de julio de 2012

Otro mes más

Otro mes, sí. No pienso vaticinar nada. Además, se me da bastante mal. Es posible que este mes sea como los anteriores. Aún estamos sumidos en una crisis sangrante, y corren ríos y mares de tinta, hablando una y otra vez, sobre la tan ansiada recuperación para salir del bache.
Somos los herederos de nuestros excesos. Pero esos excesos no son parte de nosotros, sino de los especuladores. Una de las salidas es escribir. Por lo menos, por hacerlo, no te cobran (pero sí, por comprar una o más maneras de pensar); espero que este mes sea interesante, y no tanto más de lo de siempre: la crisis que nos introducen por los ojos.