Entradas Universales

domingo, 20 de marzo de 2011

Strike! SOMBRAS


David-El hubo de agarrar a Doc Eckman, mientras uno discos oscuros, giraban como ruedas dentadas, y lanzaban rayos de kriptonita roja. David-El dejó al viejo Doc Eckman en el granero.

-Trataré de despistarlos, Doc.

Doc Eckman cruzó los dedos.

David-El se enfrentó en el aire, y frenó. Los discos giraron a su alrededor, cerrándole el paso. Los iris de sus ojos se encendieron de rojo, pensando en Kiara, como en el episodio anterior, y empezó a fundir los discos; pero los rayos eran más potentes. En su cuerpo quedaban residuos de kriptonita verde, que se volvió roja por el calor, o el roce de los haces de los discos, y David-El cayó al suelo, aturdido y confuso.

Advirtió que las sombras se adueñaban de su mente y de su espíritu, y como si otra personalidad, otro yo, cogiera el relevo. De hecho, no se sentía tan débil, sino invulnerable, invencible, y con la capacidad de doblegar a todo el Universo. Se olvidó de Doc Eckman, y ascendió al cielo, nuy seguro de su autocontrol. Valoró el Don que tenía, y que le podía sacar algún provecho, ¿por qué no? El Don era suyo, lo había heredado, y lo primero que le urgía era un poco de pasta, y cambiar su ropa de turista por una más elegante. Se dirigió a Metrópolis, teniendo en cuenta que, el viejo Doc Eckman, en el granero, ya era un estorbo constante. Se olvidó por completo de Wayne XXV, y, muy a la española, se puso el mundo por montera. Lo primero era regresar a Metrópolis.

Metrópolis, prepárate a temblar.

sábado, 19 de marzo de 2011

Días calurosos


Recuerdo días calurosos en que se hacía imposible respirar. Los más calurosos fueron, aparte de finales de los 90, también a inicio de siglo. De hecho, recuerdo que hubo no un día, sino una semana, en que, al dormir, al día siguiente, recién levantado, el calor provocab agotamiento. De hecho, procuraba salir poco, a dar paseos, porque la insolación y la deshidratación, se hallaba a la orden del día. En la calle, las aceras parecían planchas de horno, y las suelas de las deportivas se quedaban casi pegadas. Incluso, un día fui a Gran Vía, y eché a perder una suelas de zapatos, nada más salir del Metro. Anduve cojeando toda la tarde. Luego, resultó ser un ácido que se había potenciado por el calor, y me pregunté, que rayos hacía un ácido corrosivo, tirado a la buena del diablo, o a las malas de Dios, a la salida de la estación de Gran Vía. Tuve suerte de que no se me dañara el pie, pero, en casa, me quité los calcetines, para ver si había enrojecido, o había heridas. No hubo nada, sólo un ligero escozor que desapareció a los cinco días, con un calor ácido insoportable. Luego, todo volvió a ser como antes. Los días calurosos disminuyeron, mientras me entraba la angustia de que había perdido unos zapatos, y que la Gran Vía, en días calurosos se encuentra poseída por duendes maléficos (Gremlins, quizás) que se dedican a tirar ácidos corrosivos por pura y demente diversión. Ahora que tomo nota de este hecho, en su momento, me pareció una retorcida broma de mal gusto, y se lo comuniqué a un amigo. ¿De dónde había salido el ácido? Lo ignoró. Pero es tan misterioso como engañar a Roger Rabbit.

viernes, 18 de marzo de 2011

Tormenta Torrentera


Otra vez, el ínclito y erudito Santiago Segura lo ha vuelto a hacer: una nueva entrega de Torrente, el policía racista, borracho, drogadicto, tan miserable como Mr. Bean, y, al mismo tiempo, una suerte de héroe, en donde, en esta cuarta entrega todo le sale casi bien, pero por la caspa, le sale poco peor. El personaje de Torrente no ha evolucionado mucho desde la primera entrega. Por lo menos, hay una gran diferencia en que no se enamora a lo tonto como en la segunda y tercera entrega. Por lo demás, la cinta es una colección de gags groseros y de humor grueso y de brocha gorda, de sueños para adolescentes pajilleros (con María Lapiedra en el papel de una novia nada respetable del compromiso matrimonial, que le hace un trabajito a Torrente, después de intentarlo con el camarero, el gañan de Muchachada Nuit, Ernesto Sevilla); brillan, sí, algunos sueños oníricos con doble lectura, en donde se trajina a las funcionarias de la prisión-modelos de desnudo, y posibles actrices del porno y del Bagdad, pero que acaba, el policía, frotándose con el compañero de celda-; la rumba de David Bisbal, es suave y tranquilita, y después de todas las explosiones y despropósitos de la cinta, el espectador lo agradece, porque uno empieza a reírse desde la primera imagen. Distribuye Warner España, que es un sello de confianza. La Warner se fija en los productos que ofrecen beneficios, y que una película obtenga el sello de distribución de una película española, significa que hay pelas por medio. De hecho, el sello de distribución, al principio de la película, otorga prestigio, porque el simbolito de los Hnos Warner cuesta un pastón, y se paga. No ganará un Goya, pero Segura sabe lo que se hace, y lo que se juega.

jueves, 17 de marzo de 2011

Sin nada


Primero nos quitan nuestros derechos recordándonos que tenemos deberes que siempre cumplimos, luego, prefieren no contar con los profesores, porque, en todo caso, les da igual. Aluden que no tienen presupuesto, pero es como si "lo tuvieran" para otras cosas. Esto se trata de una maniobra política con visos de acabar como el rosario de la aurora. Somos ciudadanos, y despóticamente, no cuentan con nosotros para nada, en cuyo caso, es mejor coger al toro por los cuernos. En realidad, nunca han contado con nosotros. Sólo esperan que les llenemos las arcas, y luego que nos olviden. Pero es deprimente que el Ayuntamiento nos haga esta faena, porque me da la sensación de que nosotros somos una suerte de astado que nos torea el poder. Pero, lo de arrebatar derechos es, desde luego, un plan en la penumbra que, por lo menos, cuando saquemos la cabeza, nos darán con la puntilla en el cogote, y será un descabello. En fin, como la canción, corren malos tiempos para la lírica y para la épica. Y es que hacen falta héroes, y no los hay; mas confiemos en el poder de las masas. Es posible que, aunque nuestro distrito sea pequeño, podemos defenestrar a más de uno, y que se rasque las picaduras de los tábanos. Para nada la suerte está echada. Eso está por ver.

miércoles, 16 de marzo de 2011

El desagradable mobbing


Que te hagan mobbing no es nada agradable. Yo lo he sufrido en mis carnes varias veces. Es como si la realidad laboral se desdibujase, porque nadie, en el trabajo te echa una mano, sino que te ignoran, o ceden la calle a otro compañero, y luego, te envían a una calle más lejana, y que jamás llegarás a finalizar la limpieza del todo. O te envían, en el comercio, a una calle muy lejana y difícil, sin apenas propina, aún sabiendo que estás cargado a tope, y que necesitas, por el peso que transportas, por lo menos dos horas, aunque te exigen una. O la frialdad con que eres acogido por los compañeros, que se unen a los causantes del mobbing, más por cobardía que por inseguridad. Hasta tal punto ha llegado esto, que ya no sabes cual es la realidad. La realidad desaparece, y se despierta la angustia, el sentirse como una piltrafa, cuando los desechos orgánicos son ellos. Si lo he traído a colación, como apunte, es para avisar, y que lo evitéis; pero que, si sucede, lo mejor es no hacer demasiado caso. En mi caso, llegó un momento en que estallé. Tuvo suerte el encargado que no perdió la cabeza accidentalmente, porque separarla del tronco es lo mínimo. Pero no nací con ese espíritu. Ya se ocupa el universo de hacerlo pagar. Y eso es un hecho muy real.

martes, 15 de marzo de 2011

No hubo tal, pero pagué


Siempre, en esta Memorabilia, siempre vuelvo sobre hechos que no se resolvieron, o se resolvieron mal, a favor, claro está, del cobarde y chivato de turno. Respecto a sí actué llevado por la venganza. No hubo tal, pero pagué. Sólo se debió a un comentario que, de mal gusto (pero sin insultar); el sujeto, en cuestión, muy resguardado en su anonimato, pero de profesión jefe de cocina; ahora espero que el tiempo lo haya tratado a patadas, que se lo merece, primero me insultó él. delante de todos. Poco me importaba el insulto; pero se hallaba en juego, no sólo mi dignidad, sino mis derechos y mi respeto (que me da la sensación que, en la antigua Caterair, o Sky Chefs, antes Marriott España), decidí hacer una réplica dolorosa sobre la mujer del jefe de cocina. Pero no era un insulto, ni una ofensa, sólo un comentario que, desde luego, hizo daño; mas demostró la piel de zapa y lo apestoso que era ese jefe de cocina. Un miserable, que aprovechó para actuar como una perra chivata-como suele decirse en lenguaje carcelario- que, desde luego, no habría sobrevivido. ¿De qué me había servido dejarme la piel durante seis meses, para luego, por la mente infantil de ese jefe de cocina, y no pienso retirar estas palabras, que harán más pupa, se dedicó a la traición, y la mitad de lo que debió inventarse en esa mente podrida y depravada-al parecer muy enamorado de su hijo-, para hundir el futuro de alguien que sólo iba a trabajar? Por eso, siempre he desconfiado, en cada empleo que he tenido, del compañerismo; o como la traición, el último día, de "El Mellado", un viejo arrugado con quien me tropiezo todos los días, cuando paseo a mi hermanastro perruno, Hércules, Hijo de Zeus. Espero que, si algún día tropieza con este Códice, espero que se le suelten las tripas y se licuen de manera torturadora y dolorosa.

Y la inseguridad va creciendo


Parece que el ministro japonés ha dimitido hace un par de días; pero el peligro continua acechando, hasta tal punto que Japón ha pedido ayuda a la OIEA y a EE. UU. porque, aunque el país sabe resolverse solo sus problemas, las pérdidas y la crisis de las centrales nucleares, además de la deuda pública, la cosa se ha puesto muy seria. No importa que Japón se halle situado en la espalda del mundo; forma parte del mismo, pero, si hay escapes nucleares en la isla, nos afecta a todos. La energía eléctrica de Japón se basa en las 51 centrales. Si tres pierden el control, es posible que lo sigan las otras, y, entonces, el Apocalipsis de Juan será una realidad porque, de algún modo, puede que sea el aviso de la Naturaleza. Incluso cabe la posibilidad de que Japón sea engullido por el poder del átomo. Y no olvidemos el sobrecalentamiento, que provocará una reacción en cadena, pues me consta que ha habido escape. Lo de Japón no se olvidará en años, puesto que se tiene muy presente. Y la solución consiste en cooperar; pero no, para que, en Europa empiecen a cerrarse centrales nucleares que, hasta ahora, no han ocasionado ninguna catástrofe. De hecho, la electricidad producida por la central nuclear, es, incluso barata; sólo está el riesgo en que, probablemente, un terremoto, provoque la alarma, pero de esto, a asustarse por nada, hay un trecho. Esta vez, sí, os dejo con la SJA (Sociedad de la Justicia de América).