Entradas Universales

martes, 29 de marzo de 2011

Descubriendo la prosa


Once años, e incluso más de Taller Literario, dan para mucho. Eso no significa que escriba mejor. Mi escritura es bastante limitada. Me gustaría sacarle más partido y, aún sabiendo que existen muchos dispositivos, soy de la misma opinión que los grandes escritores y los pequeños, el libro no morirá nunca. Si algún día lo hace, y desaparece, con la nuevas tecnologías, preparaos para perder todo vestigio de cultura. El ser humano suele fallar siempre, porque, además de mortal, no es kryptoniano y, encima, si falla la máquina, todas las bases de datos serán irrecuperables, se perderán las obras clásicas, las modernas, músicas, cantantes, planes políticos de destrucción del mundo, o de la mejora del mismo. Las máquinas expendedoras (las que te cocinan hamburguesas al momento, en Ciudad Lineal hay un par de ellas) dejarán de servir meriendas. Los restaurantes estarán sumidos en el caos, y no habrá nadie para recordarlo. Por suerte, el único paladín, el elegido, será aquel que porte un cuaderno, plumas estilográficas, rotuladores, y una memoria que, por lo menos, salvará parte del mundo. Y es posible que nazca una nueva era cultural, el Neorenacimiento, y es posible que, gracias a los Talleres Literarios, la literatura permanezca, avance, y nos salve. Y no le doy una dolorosa patada al portátil, pobrecito, porque lo necesito.

lunes, 28 de marzo de 2011

Entre puentes y agua


Ir al Atazar era como desconectar de la realidad imperante de la ciudad. Como visitar un paisaje que se ha visto millones de veces, pero que no se ha apreciado en toda su grandeza. Una de las cosas que hacíamos, Xavi y Antu y Julius, era ir a dar paseos, y quedarnos todas las mañanas de salida, que era el fin de semana, o un día de diario, a acampar. Más que acampar, pasear. Una tarde de regreso fue angustiosa. Nos metimos en un sombrío de árboles, y no encontrábamos la salida. Dimos la vuelta, unas cuantas veces, por el sotobosque, mientras la angustía crecía. Hasta que Xavi dio con la salida.

-Te lo dije-me recordaba.

Yo no dudaba del instinto de castor de Xavi; pero del sombrío no salíamos, hasta que modificó el rumbo, y hallamos la salida. Entre el cansancio y la esperanza, logramos salir del atolladero; mas, en esta ocasión, ya me veía más que perdido. Y perderse en primavera, cuando el Sol empieza a calentar, no es agradable. Por lo menos, no nos perdimos. Y cuando recuerdo que estuvimos a punto, uno piensa que con la Naturaleza no se juega, porque es más astuta. En los días siguientes, que fuimos, de vez en cuando, cada quince días, confiaba más en el instinto de Xavi y Antu y Julius, que en el mío propio, siempre derrotado.

Tierras Vírgenes


Kipling lo gró lo imposible con lo que más conocía. Aún siendo educado como un inglés, no se olvidó de su India, ni de lo más importante: la selva o la jungla. En sus varios volúmenes de su obra, destacan "Historias de las Tierras Vírgenes". Fue el primer intento para crear a Mowgli, y que, tras ser rescatado por una familia de lobos, de bebé, lo arrebataron de las garras del temible tigre Shere Khan, que por cierto, en ambos volúmenes (son dos libros) se muestra como Shere Khan se las apaña con el Destino, para morir después de la mano de unos cazadores. Tratar de matar a Mowgli, no le salió barato. Mowgli es aceptado por la manada de lobos como uno más. Incluso, estoy seguro de que Burroughs, el creador de Tarzán, debió de leer a Kipling en algún momento de su vida, pues Tarzán "habla" con los animales, con la misma facilidad que Mowgli, y que prefiere la selva o la jungla, a la civilización. Lo mismo impera en otra obra de Kipling, "Kim", en donde, el autor indio de origen inglés, muestra que la colonización de la India, por parte inglesa, le arrebataría sus libertades. No se equivocaba, pero, por otra parte, Kipling, chaquetero en ocasiones, se decidía más por el Imperio Británico, que a la locura de un Gobierno totalmente indio. Sipongo que, por esa época, la India se hallaba dividida, y los británicos aprovechaban para hacer su agosto. Sin embargo, los "Libros de las Tierras Vírgenes", más bien tratan de devolver al hombre a la Naturaleza, con su equilibrio, y sus leyes, inamovibles, en ocasiones. Y Mowgli aprendió la lección: los animales son menos crueles que los humanos, porque matan por necesidad, no para destruir. No carece de lógica.

domingo, 27 de marzo de 2011

Inseparables


Superman y Batman. Ambos tienen en común que son huérfanos (con la diferencia de que fue, el primero, adoptado por los Kent); y sus historias, son distintas. Mientras que Superman perdió a sus padres tras la explosión del planeta Krypton, los de Batman fueron asesinados, impunemente, por un ladrón de poca monta. Poco después, el Caballero Oscuro se vengaría, sin que la pérdida de sus padres cerrara la herida del todo. Superman ama a su planeta de adopción, La Tierra, incluso a la Humanidad, porque los comprende; pero, en muchas ocasiones, se ha visto arrastrado al sufrimiento más exagerado. Su lado humano, según él, en ocasiones, lo debilita, pues debería hacer caso a su lado kryptoniano. En realidad, es su lado humano lo que le otorga fortaleza, con el único defecto de que, nuestro héroe, sólo desea salvar a todo el mundo, mas es imposible. En cuanto a Batman: su lucha es interna. Eso no quita que critique a Kal El, puesto que lo hace desde su atormentada existencia. Si Batman pocas veces perdona, es por su realidad y su pasado. Llevar diariamente la justicia a Gotham City no siempre es agradable; sobre todo, porque, vérselas con el Joker, o Dos Caras o el Pingüino, no es plato de gusto. En cambio, el Hombre de Acero, con la ventaja de sus superpoderes, enfrentarse a Metallo, a Lex Luthor o al General Zod es un juego de niños. Eso no quita que, gracias a su amistad, sean inseparables.

sábado, 26 de marzo de 2011

Utopía en peligro


Sucedió en verano, en la Encina de San Silvestre, en el jardín. Me había ido a una hamaca para leer "Utopía" de Tomás Moro. El ejemplar era de tapas duras, y me disponía a finalizar la lectura. Mientras leía, el Patriarca empezó a enfadarse, y soltar toda clase de burradas como que yo era un inútil, que dejara de leer, que qué tonterías me estaba leyendo ( si "Utopía" es una tontería, yo soy Superman, vamos); pero se acercó totalmente descontrolado, y repitió lo de siempre: que si yo era estúpido, y lo mismo de todos los días. Se acercaron las garras del castellano viejo al libro, e intentó arrancármelo de las manos. Yo lo evité, y tiré del volúmen con todas mis fuerzas. Una página se lastimó. Lo arreglé, más tarde, con cola. Pero el libro no me lo arrebató. Acabé agotado. Pero le frustré sus planes. Más tarde, la ira se le pasó. Nunca ha visto el Patriarca que yo leyera como algo positivo. Sumado a mi enfermedad, no hacían más que caer piedras sobre mi tejado, que es de cristal. Por suerte, se ha podido recuperar, pero me deja débil, y sin energía. En mi vida lo pasé tan mal como en ese verano. Mi lectura no era tan rápida, pero que traten de tirarme cualquier libro, me afecta como si se hubiese muerto un viejo amigo. Pero, claro, ¿cómo defender un libro, cuando hay Montag, dispuestos a destruirlos?

viernes, 25 de marzo de 2011

La baza de la ONU


Tras el advenimiento militar de Gadafi, la ONU ha tenido que tomar cartas en el asunto libio. Esto no significa que tenga que meterse en camisas de once varas; pero, como es la ONU, ha de cumplir con su cometido. Por otra parte, la Merkel se ha negado a batallar en Libia, con razones simplistas que no vienen al caso. Por ejemplo, que ya tienen bastante con la crisis, como para soliviantar y limpiar los trapos sucios a Gadafi. Pero, lo más extraño, es que, tras la intervención de los EE. UU., Inglaterra, Francia y España, e Italia, la cosa ha empeorado demasiado, y Gadafi ha aprovechado para alertar de una conspiración contra él. ¿Paranoia de tirano? Quién sabe. Como dice el refrán: entre todos la mataron y ella sola se murió. Y la cosa no termina ahí: los rebeldes carecen de armamento moderno, y será un aperitivo fácil para el caudillo libio. Se los merendará en un es no es, y otra vez, a la represión. Lo más seguro es que, si la intervención se demora (y eso que EE. UU. ya ha empezado la caza), no se augura una resolución rápida. ¿Se repetirá como en Irak? Gadafi está tomando ventaja, pero se me antoja que el conflicto se prolongará lo bastante para mantener a los espectadores y a las cadenas en vilo y al acecho. Eso sí, el conflicto libio se lo ha ganado a pulso Gadafi, con eso de bombardear a la población. Podría dedicarse a la caza del pato, pero no. Prefiere que, además de gobernar le dejen en paz. No son lecciones para liderar una nación. Es la estrategia del perdedor.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Libia inestable


Todos sabemos que el asunto del conflicto en Libia se debe al petróleo. Lo mismo sucedió en Irak, y no por eso, nosotros, vamos a mirar hacia otro lado, porque, a los políticos se les ha escapado de las manos un "ángel rebelde" (Gadafi). Hasta ahora trataba de mantenerse al margen, pero Gadafi también ha perdido sus fingidos papeles, lo que demuestra que no está habituado a las máscaras, o que mentir, bajo una figura o aspecto maquillado de progresismo político, hasta que el pueblo libio reventó (no como Madrid en la huelga del Metro); no es de extrañar, si tenemos en cuenta que, en primer lugar, el tren de vida de Gadafi y su familia, ha sido siempre muy alto, y que gobernaba el país como si fuera un Zeus árabe en el Olimpo de los ricachos del petróleo; que el pueblo libio se estaba muriendo de hambre (aún continúa hambriento) y que su líder nada hacía para mejorar su situación. Otra cosa es que, de tanta miseria y abuso, Gadafi no supo utilizar su inteligencia para paliar lo inevitable. No me extraña que decidiera bombardear al pueblo con bombas lisonjeras. Pero, ya se sabe, cuando un tirano castiga a su pueblo, lo mejor es que desaparezca. Por cierto: sigo pensando que la intervención de los EE. UU. es tardía, y que llega demorada tras un conflicto que se está volviendo un desastre engorroso.