Entradas Universales

lunes, 4 de abril de 2011

Por un mundo, un reino


¿Cambiaríamos nuestra realidad por otra mejor? Si estás ahí, lo más seguro es que tu respuesta sea afirmativa; pero no es la correcta. Examinemos la realidad por un momento: ¿nos aporta algo sólido, o son como lágrimas en la lluvia? Nos aporta una serie de ambientes. Pero modificar el mundo que nos rodea, no es tarea de uno solo. Queda por determinar que es el mundo que nos rodea, que tipo de realidad o ambiente es. Modificamos la realidad a nuestro antojo, pero la realidad no se ha movido. Continua siendo la misma. El decorado es el cambio. Eso no quita que, donde antes había una playa, ahora es un monte pelado, o cubierto de nieve. ¿La realidad se amolda a nuestro pensamiento? Tengo mis dudas: si la realidad es moldeable, entonces el azar no ha existido nunca. Avancemos un poco más lejos: si moldeamos la realidad a nuestro antojo, lo que nos persigue no es el cambio, es más una cuestión de percibir la realidad, que actúa no fuera de nosotros, sino con nosotros. En física hay una partícula que modifica su trayectoria en cuanto es observada. Einstein diría que, en conjunto, cambiamos nuestra percepción, pero es posible que una Entidad Superior, no juegue a los dados, sino que modifica las reglas para que, permaneciendo igual, nosotros las descubramos. Si la descubrimos, ¿qué nos queda? No es una teoría o una confirmación, es una hipótesis: preguntar, de nuevo.

Zejador nos deja, por fin, o de momento, en paz


Que no lo hace del todo. Se agarra a la Moncloa como un sediento en el desierto en busca de la última gota de la cantimplora. Y es que el Zejador pasa mucha sed, pero tiene la barriga llena, con lo cual, una de dos, o come demasiado, pero no puede beber agua. No será candidato en las próximas elecciones, porque ya nadie lo quiere. Incluso le han traicionado en sus propias filas, pero ha cateado en política, por no saber gestionar la crisis, y negarla, y por traer soluciones que no se han podido confirmar, y que su fracaso gubernativo (creo que es esta palabra) ha sido de aupa. Ahora, tendremos que esperar a que el inquilino de alquiler de la Moncloa se vaya, porque no ha pagado las mensualidades retrasadas, dejando un agujero demasiado grande, y la casa echa unos zorros. Con tipos como estos, que dejan el alquiler sin pagar, es importante echarlos cuanto antes de la querencia, no vaya a ser que se hagan fuertes, y, encima, la ley se ponga de su parte. De momento, estará en esta legislatura de okupa. Esperemos que, cuando lo deje todo, procure buscarse un curro modestito, porque, desde luego, arruinará a la empresa que lo contrate como consejero. Consejos vende, desde luego, pero negará que vaya mal la empresa, y la empresa, caerá. Además, no ha pagado ni una sola derrama. Cosas del Zejador...

domingo, 3 de abril de 2011

Reparto exprés


Nunca olvidaré los veranos (creo que sólo viví tres) en donde no había reparto, y apenas salíamos del comercio. El único defecto era el tedio. Colocar el material y los productos, y las diferencias entre los distintos repartidores. Nos peleábamos por llevar, por lo menos, por la tarde, un pedido. De hecho, se pasaba más calor dentro de la tienda que en el almacén. Y, para colmo, aprovechaban los encargados, tan poca acción, para hacer limpieza en los anaqueles. Por cierto, que mis manos aún recuerdan la corrosión de la lejía, y el agudo olor de los productos químicos de limpieza, como el amoníaco, limpiacristales y una extraña mezcla que ideé para quitar las ronchas de porquería endurecida en la frutería (perdón por los -ría); lo peor no era eso. Ciertamente, que los encargados ayudaban, pero, en cuanto veían que te las apañabas tú solo, te decían: ocúpate de todas las estanterías. Y así, parte de la mañana, y parte de la tarde. Y sudando a todo sudor que, en ocasiones, la monotonía te absorbía, consumiéndote. Por lo menos, si repartías, te dabas un paseo tranquilo a la vuelta, sin estrés. Porque el "reparto exprés" disminuía. Era a principios de Septiembre cuando el asunto se ponía serio. Pero, entre Mayo, Junio, Julio y Agosto, todo menguaba gradualmente. Y la espera del Sábado, para descansar el Domingo.

sábado, 2 de abril de 2011

Amazing Spiderman


Así se llamará la próxima entrega de Spiderman. Tobey Maguire no la protagonizará porque se ha cansado del personaje. O eso es lo que se rumorea en Hollywood. Incluso es posible que pidiera un aumento, que no se le concedió. Lo mismo le pasó a Michael Keaton con la tercera entrega de Batman, Batman Forever. Accedía a protagonizarla si le pagaban más. No pudo ser. Los estudios son así. Como los catalanes, la pela es la pela. Pero hay novedades. En primer lugar, un nuevo diseño de traje para el lanzarredes, nuevo origen, y he de subrayar que el nuevo traje, artísticamente hablando, no está mal. Si tuviera en mi poder los medios posibles, ya me habría embutido en uno.

Sobre el nuevo origen. No hay mucho cambio. Una araña modificada genéticamente muerde al pánfilo de turno. Pero, en esta entrega, Spidey no suelta la telaraña de su cuerpo, se la tiene que fabricar, con lo cual, echa por tierra toda la novedosa mitología que, tan cuidadosamente, añadió Sam Raimi, y regresamos al clásico Peter Parker, que, merced a sus conocimientos en Física y Química, recrea la puñetera telaraña. Se regresa al origen del Lanzarredes respetando hasta la marca de sus calzonzillos. Por otra parte, en la Red se ha criticado el cambio. Con Spiderman pasa como con James Bond, el personaje es el mismo, pero se modifican los actores. Esperemos que no sea un cubo con hielo y agua fría para sus seguidores. Yo, entre ellos.

viernes, 1 de abril de 2011

Escribir sin parar


No hay secretos en creación literaria, sólo recursos o herramientas. Según como se utilicen, así funcionan. En mi caso, escribo durante todo el año. Apenas hay descanso porque es una especie de arrebato. Si paro, es porque el tema no me ha llegado, o porque no encuentro el tema o el pensamiento adecuado, o debido a que ese día, no había ningún asunto que tratar.

En ocasiones, escribir no es tan fácil. De hecho, para escribir un cuento, por corto que sea (de folio a folio y medio, o la mitad) me cuesta tres días concentrado, hasta que tengo la historia. Muchas veces, al ejercicio que nos pida el profesor o maestro. En otras, escribo porque me da la gana, y porque busco expresarme en ese momento. Pero cuando la escritura te llama, es el momento de plasmar cualquier cosa, sin censura. En primer lugar, es una llamada urgente. En segundo lugar, es una necesidad, y eso, aún arrastrando mucho trabajo. Eso no me convierte en un maestro. Escribo sin parar, porque es una de las maneras de comunicarme. No importa que no me lean. Escribir, aquí, en el Códice, o en Zarigüeya, es una forma hacer algo. Es posible que el mundo no cambie, pero, por lo menos, el mundo es demasiado grande y extenso, como para que modifique su rumbo. La Tierra es una mota más en el Universo infinito.

jueves, 31 de marzo de 2011

Todo se ha salido de madre


Protestas en la mayor parte de los países árabes, corrupción política, apoyo al terrorismo, en Japón, la central nuclear de Fukushima va de mal en peor. Los hindúes tienen un nombre para esta época del caos, que suele acontecer cada 13.500 años, Kali Yuga. Al parecer, es una especie de Fin del Mundo. Pero si así fuera, el mundo ya no existiría. Es una época en donde todo se confunde, hasta el punto de que, al no dar más de sí, el mundo deja de ser lo que fue. El caos se apodera de todo. O como dejó escrito, en broma, Leonardo Da Vinci: "El padre renegará de sus hijos, y los hijos de sus padres". Desde luego, el genio florentino tiene un gran sentido del humor. Quizás nos toque renegar de una realidad que se nos ha escapado de las manos. Menos mal que el daño no es mucho, y que es posible repararlo. De lo único que no podemos salvarnos es de nosotros mismos, y eso con reservas, porque nadie nos pidió nuestra opinión para existir. Sólo nos otorgaron un cuerpo, bastante imperfecto y nada equipado. Claro que, tenemos, algunos, superpoderes, pero sólo se manifiestan en unos pocos elegidos, y que utilizan el cien por cien de su cerebro. El resto, a verlos venir. Seguramente, la cuestión es más implícita: no nos soportamos a nosotros mismos. Por eso el mundo va así.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Tal día


Es difícil registrar cada día cuando la memoria es muy lejana. Cabe preguntarse: ¿Es cierto que sucedió este acontecimiento, o hecho, anécdota o acto? Lo más complejo es averiguar si sucedió, o se trata de una de las numerosas trampas de la memoria. Porque, en ocasiones, los recuerdos no son tales. Son invenciones adornadas por las palabras. ¿Por qué recordamos mejor los malos momentos? La respuesta no es nueva. El daño siempre se rememora, para que no se invoque o se vuelva al repetir. Hay un tiempo para cada cosa; pero, la memoria, suele ser bastante tramposa. Lo que leíste una vez, ya no es válido en lo siguiente. El recuerdo, siempre, es un atisbo de la realidad que ya ha pasado. Tratar de atraparlo, para su posterior corroboración, es una manera de confirmarlo. Como diría un juez: ratificarlo. Pero, ¿cuántos recuerdos son ciertos, o son sólo ficción interpretada en el palimpsesto de la memoria? Y las fechas, poco interesan tanto, como la manera de narrar los hechos. Que yo sepa, los Hechos de los Apóstoles, carecen de fecha, se supo después, tras una minuciosa investigación. Pero, ¿qué poso queda de la memoria, del recuerdo, para empezar a contar? No basta sólo con un "Tal día..."; porque tales días son el mismo y diferentes. Cambia la vivencia, no el recuerdo.