Entradas Universales

sábado, 7 de mayo de 2011

Strike! RESURRECCIÓN

Se necesitaba algo más que un milagro, para que David-El lograra sobrevivir. Vivía en las brumas de la inconsciencia, sin el auxilio de los sentidos. Wayne XXV y Doc Eckman esperaban la recuperación del medio kryptoniano. Doc Eckman dijo que las posibilidades eran un factor cero entre mil. Es decir, David-El podría sobrevivir, o morir.
El bot de cirugía llevó a cabo un trabajo de experto. Abrió la piel de David-El, a la altura del plexo solar, y luego cortó las costillas y los músculos, con un bisturí con láser de kryptonita verde. Abrió el tórax, y advirtió la bala de kryptonita roja, incrustada en una aorta del corazón. El músculo cardíaco aún se movía, y se hallaban huellas de necrosis, provocadas por la kryptonita verde de la composición de la bala.
La operación ya era bastante complicada. El bot de cirugía se dio prisa, y la extrajo con rapidez y profesionalidad. Luego, cauterizó la herida, para cerrarla, evitando la hemorragia.
El bot de cirugía llevó a cabo la misma operación en los lugares donde estaban alojadas las otras balas o proyectiles: en el pulmón, y en los riñones. La operación salió perfectamente.
Doc Eckman y Wayne XXV se felicitaron. David-El fue destinado a una planta de observación. Tras la operación se encontraba débil. Curioso para un tipo grande, que podía hacer la competencia al Caballero Oscuro. Sólo debía seguir el camino hasta abandonar el abismo. David-El abrió los ojos.
Al despertar no recordaba nada. Luego, fue distinguiendo colores y formas, poco nítidas al principio, más definidas después. Advirtió el gesto severo pero irónico de Doc Eckman, y la faz de esperanza de Wayne XXV, que lo dedujo por su cara vestimenta de hombre de negocios.
-Lo sé, Doc-confirmó, aún débil, David-El-ha sido culpa mía.
-No-advirtió Wayne XXV-, es la kryptonita. La roja si te sirve de consuelo. Ahora, descansa. Queda mucho trabajo por hacer.
Y David-El obedeció. Le quedaba la duda sobre quién lo había utilizado, hasta casi matarlo. Se prometió que, si algún día lo agarraba, le rompería todos los huesos, uno a uno.

-Soy Strike!-gritó en voz alta, cuando su mentor y su amigo abandonaron la sala.

viernes, 6 de mayo de 2011

Sangre y circuitos

No recuerdo nada de mi vida anterior, pero escucho los servomotores de mis brazos, y como un líquido, ligeramente espeso, pero aceitoso, circula por mi cuerpo. También el molesto glu glu que revienta en mis oídos y me marea, y mi corazón, funcionando frenético y yo, sin apenas recibir o sentir sudor. Tampoco siento mi cráneo. Es decir, lo siento, pero con una sensación algo extraña. Por una parte es mi cráneo, pero es más que un cráneo. Del cabello, ni hablamos. No existe. Lo han eliminado, pero noto el frescor de la calefacción rozando una parte extensa de mi coronilla. Sé que estoy solo, y que mi trato es como un electrodoméstico de los caros. Mi resurrección debe de costar mucho dinero, con la diferencia de que ya no soy lo que era. Lo más seguro es que sea un experimento o una prueba. Mis ojos ven. No hay pantalla digital, o alguna nanocámara instalada, con un tarjeta de memoria en el interior de mi cráneo. Eso significa que no soy, del todo, un ciborg, o un androide. Soy una especie de Prometeo, unido a una serie de cables que salen de todas las partes de mi cuerpo. Una cosa es cierta. Soy, pero no sé nada de mi pasado. Es posible que mi futuro consista en ignorar un pasado que no recuerdo. Es posible que no sea nada, y sólo signifique algo para los ingenieros dementes que me han devuelto a una existencia vacía que, para mí, no significa nada.

jueves, 5 de mayo de 2011

Otra vez, a verlas venir

Me refiero a que, este mes, nos vuelven a dejar abandonados en la estacada. Los talleres, clubes y tertulias, parece que darán su último canto de cisne, de manera que, en estos momentos, ya uno no sabe que pensar. Por una parte, nos arrebatan temporalmente las actividades; por otra, estas actividades, dejan de sumarse, y se unen a la adición, restándose. Esto es más un juego político que otra cosa. La excusa de "no hay dinero" ya no surte efecto. Está claro que es un juego del gato y el ratón (el gato es la institución responsable de mantener las actividades, que las niega, y el ratón es el pobre usuario, y los maestros) ¿Hasta cuando se va a utilizar la excusa del juego político, teniendo en cuenta que, ahora los votos son valores que provocan aún más desigualdad, a la hora de ir a las urnas, y perder el tiempo por las mañanas? Deberían darles vergüenza con estos ridículos juegos del poder, en donde los perjudicados somos las personas corrientes de la calle que, en ocasiones, no nos encontraríamos mejor en casa. De hecho, las excusas no tienen base o peso. Deberían pesarles la conciencia; pero da la casualidad de que esa conciencia no existe. Está claro que, el funcionario que se ocupa de la gestión, nunca está, o se le acumula el trabajo. Lo que se debería dar con más agilidad es el papeleo, y no una gestión pesada y anquilosada en la derrota.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Entre libros

Lo primero que hago, cuando voy en busca de algún libro u obra de interés, es intentar, por todos los medios, de hallar ese mismo libro. O lo consulto en la recepción de la Biblioteca, que son siempre educados, y sirven de ayuda cuando el libro o la obra que buscas, no la encuentras, o se te ha pasado por alto. Luego, también me paso por los anaqueles, sin éxito, o espero que algún libro me llame. Este fenómeno, que no tiene nada de parapsicológico, es como si el libro te estuviera gritaron: "¡Cógeme, cógeme y sálvame del tedio de descansar aquí!". Porque estamos en España, que, si es en un país del otro lado del charco, la proposición sería hasta indecente. Pero, bueno, lo cierto es que, a la hora de buscar un libro, o consulto en recepción, o en el ordenador, o, mayormente, espero que el libro me llame. De todas maneras, desde hace once años, siempre me he guiado por la consulta, o preguntar por el libro, o navegar entre libros en los anaqueles (físicamente es imposible, de manera que lo escribo en sentido figurado); para muchos no lectores, la Biblioteca es una pérdida de tiempo. Pero para un lector curtido, encontrar un libro se basa más en la probabilidad y la consulta y la suerte, y el tiempo, que es importante, porque los pormenores del tiempo, siempre están ahí, dispuestos a ayudarte o hacerte la zancadilla.

martes, 3 de mayo de 2011

Cuando el último escrito es el primero

Puesto que siempre hay una tarea tras otra, automáticamente, el último escrito se convierte en el primero. No parece lógico, por supuesto, pero eso no significa que, de alguna manera, la capacidad de escribir un último trabajo, deja de serlo, para ser siempre el primero. Los anteriores cuentan, pero ya no es lo mismo. Como cada escrito tiene la capacidad de transformación, entonces, lo último, que es lo primero, será como si no hubiera sido, siempre, lo último. Bueno, esto es algo engorroso. Me refiero a que el último escrito es siempre el primero, porque ha tomado el lugar del anterior. De hecho, hay obras que, siendo las últimas, son siempre las primeras del autor. La manera de escribirlas se ha modificado, y nada tienen que ver con las primeras, que eran las primeras. El estilo cambia, porque el autor ha decidido narrar lo nuevo; que no hay nada nuevo, ni original, pero sí la experiencia de la búsqueda, tratando de encontrar una manera de escribir, contando con nuevas herramientas. Hay más: las últimas novelas suelen ser las primeras en lectores, pero las primeras, continúan ahí. Otro asunto es que no se hallen, porque las editoriales tienden a descatalogarlas, hasta el punto de que, en todo caso, incluso estas obras tan buscadas, luego, es imposible de recuperarlas.

lunes, 2 de mayo de 2011

Buscando en el recuerdo

Hay recuerdos oscuros, que no son tales. Es decir, lo oscuro es el hecho en sí, que queda relegado en el archivo de la memoria, pero que se ha quedado clavado en lo más adentro de aquel que lo recuerda. En mi caso, este tipo de recuerdos son negativos. Quedan adheridos en la profundidad de mi memoria, pero es imposible deshacerme de ellos, pues presentan batalla, y es imposible derrocarlos, pues se ha hecho los amos de la porción de alma. Por más que intento batallar con ellos, y expulsarlos, estos se vuelven más fuertes. Porque un hecho es seguro: no pienso ya desenterrar el pasado oscuro del sufrimiento, de aquellos individuos que me hicieron mal, porque creo que estos pasados, quedan mejor relegados al olvido, lugar del cual no han de moverse. De esta manera, estaré libre, por lo menos, temporalmente, de todos esos disgustos contaminantes. Pero sé, y no me engaño, que no tengo las herramientas adecuadas para eliminarlos. Se dice que lo que se queda en el pasado, ahí se queda, como si estos recuerdos negativos fueran unos paralíticos en el centro de observación de un hospital. Sin embargo, estos recuerdos, pueden rasgar los velos del presente, e invadir, sin piedad, el tranquilo oasis o paraíso que se construye con los buenos recuerdos. Acechan como leones en busca de la presa. ¡Lástima que mi memoria no sea tan débil, después de todo!

domingo, 1 de mayo de 2011

Monstruos geniales



En esta serie de biografías, el autor, John Richardson, nos envuelve en las vidas de personajes amados y odiados por igual, y sus relaciones, en ocasiones tempestivas, alegres en otras. Incluso se menciona a Anthony Hopkins, el actor de origen inglés, que triunfó en Hollywood en su papel de Hannibal "Caníbal" Lecter. Richardson lo narra con agilidad periodística, y admite que, antes de dedicarse a escribir, fue negro de uno de los hermanos Sitwell, del cual no tiene un hermoso recuerdo, puesto que supo que ése Sitwell, era un escritor mediocre, y fácil para el biográfo fue copiar su estilo. En la obra se habla de Picasso que, "se divertía como un niño cuando trabajaba en sus lienzos". O curiosidades como que la excéntricidad de un millonario norteamericano, de origen irlandés, que vivió en la más profunda pobreza, creó una institución de cuadros de la vanguardia que, en la actualidad están valorados en miles de millones de dólares. Eso sí, estaba un poco alterado, y tenía brotes paranoicos de mal humor, que le granjeó muchos enemigos, hasta que él cayó en el olvido, pero no su obra. Recomiendo este ensayo biográfico por sus datos de interés, en donde se pueden encontrar anécdotas inéditas en que los biografiados se mueven como meros comparsas del escritor, no por ello, exentas de vida.