Entradas Universales

domingo, 5 de junio de 2011

Decisiones peregrinas

En ocasiones hay que tomar decisiones draconianas, por lo menos, para evitar el desastre. A lo largo y ancho de la vida, hay que renunciar a ciertas cosas o actividades. Sea porque ya han llegado a su meta, o porque, de alguna manera, acecha el peligro. O es imposible para una segunda persona.
Es posible que, por estas decisiones, se corra el peligro de quedar mal. Pero yo no lo veo así. El riesgo es cuando esta segunda persona está convaleciente. En primer lugar, no es una excusa, pero cabe el riesgo de que la delicada salud del amigo, peligre. Tal vez, en otro momento, por lo menos.
Y no hay segundo lugar, porque el primero lo resume todo.
Queda entonces por saber si se ha hecho lo correcto, o se ha obrado en consecuencia. Pero la salud de un amigo, es tan importante, como el acontecimiento de otro. Lo que queda, es actuar con corrección. Es decir, si no se asiste a un acontecimiento, no con una excusa, sino por la salud. Y la salud, es lo primero.
Para aquellos que ignoren que significa prescindir de la salud, es lo mismo que perder un valioso tesoro, pero sin encontrar al delincuente. Otro hecho, es tenerla a buen recaudo. Pero el recaudo siempre se da con préstamos e intereses. Porque la salud siempre pasa factura, y con la falta de la misma, la factura se transforma en una dolorosa hipoteca.

Robespierre el terrorista

La figura de Robespierre siempre me ha intrigado. No hay nada oscuro y misterioso en ella. Como personaje histórico ha cubierto ríos de tinta. De hecho, su reinado, fue un régimen de terror. Estoy seguro de que Orwell se basó en su figura para crear al cerdo Napoleón, con esa ley ridícula de que “todos somos iguales, pero hay más iguales que iguales”. Absurda, pero poco prometedora.
Robespierre era una especie de firma de la Revolución, pero el poder, que lo sedujo, lo llevó a la locura. Si alguien no comulgaba con sus ideas, era decapitado. Tuvo una relación con Marat. Al poeta, le obligó a suicidarse, porque la paranoia del propio Robespierre, veía enemigos hasta en la sopa. Es posible que a Robespierre lo perdiera su “omnipotencia”; pero había llenado de gasolina un motor de agua, y la maquinaria no arrancaba. Es lo que sucede cuando el terrorismo toma el gobierno de una nación.
Y no es suficiente. Es demasiado poco, porque la libertad no consiste en eliminar a unos en prejuicio de los otros. Además, la gasolina es inflamable.

sábado, 4 de junio de 2011

¿Nos enseña la Historia?

Desde luego, algo ha de enseñarnos, pero la caída en los viejos errores se repite cada año. Por ejemplo, las crisis, tanto políticas como colectivas, de un país o de una coalición. Otro ejemplo de ello, es Maria Antonieta de Francia.
Cuando llegó al poder, para reinar Francia, su inmadurez, perezosa inteligencia, y una actitud frívola para la diversión, y una constante indiferencia ante los asuntos de Estado, llegó para ella, arrastrar a Francia hacia la Bancarrota. Cuando vio que era demasiado tarde, y se dio cuenta de su ligereza, lo trató de arreglar, pero el pueblo se moría de hambre, y su fama como reina depravada y descocada, le arrebató los puntos que hubiera ganado, si, aún sin comprender los documentos que llegaban a ella, con el vacío de las arcas estatales, el ejército ignorado y una crisis financiera que sumió al país galo en un XVIII oscuro, tétrico, y de impresentables pícaros, podía haberse solucionado con un poco de tacto.
Pero María Antonieta llegó tarde a todas partes, excepto a sus fiestas y bailes, y, cómo no, a la guillotina. De nada le sirvió la belleza, pero demostró entereza. Con ella, nació un movimiento que perduró poco, y se extinguió en su reinado: la autocracia.
Está la aristocracia, la burocracia, y la democracia. Cada una de ellas tiene su función (no me extenderé aquí en explicarlas, porque es un apunte breve, y todo eso); pero la autocracia es el gobierno contando con uno mismo. Es decir, lo explica Stefan Zweig, en la biografía de la propia María Antonieta, la autocracia es un gobierno egoísta hacia uno mismo, que no comparte con el pueblo. Una especie de individualismo nocivo, que, en pleno siglo XX, ha vuelto a renacer. En la época de María Antonieta, esto representó una publicidad negativa, que la burguesía y la aristocracia aprovechó para difundir panfletos sobre la vida licenciosa de la reina, hasta el punto que el propio pueblo llano, fue empujado, en 1789 hacia lo que se llamaría Revolución. Ella había encendido la mecha, la explosión llegó después.
Pero, no contenta con su humillación ante el pueblo, porque su orgullo fue desmesurado, lo que le perdió fue, precisamente, su altivez y orgullo austriaco. De hecho, se trató de un poco de ira y frustración; pero no podía arreglar, lo que, tras sus años de reinado sin gobierno, trató de reparar en su momento.
Al perder la cabeza, esta misma fue clavada en una pica. Pero el pueblo francés siempre ignoró que no acababan con un reinado absolutista o indiferente, sino que les tocaba vivir en un nuevo reinado del terror. Vamos, las gallinas que entran, por las que salen.

viernes, 3 de junio de 2011

¿Cómo sabemos que la Historia es oficial?

No pienso ponerme partidario de un punto de vista a otro. Empiezan a descubrirse rasgaduras en la Historia que conocemos. Por ejemplo, Napoleón murió envenenado por su propio médico, que era un inglés de su confianza. Llegó a tanto su dolor de estómago, que siempre depositaba una mano sobre el abdomen. Es más, quien no haya sentido el dolor de estómago por un tóxico, con una acidez molesta e inusitada, imposible de doblegar, no conoce lo que significa que el estómago te lacere la existencia por cualquier tóxico o astrigente.
El Emperador que logró conquistar el Continente europeo, para el Imperio francés, murió por el odio de un médico, sabiendo que Napoleón, valía más muerto que vivo. Y razón no le faltaba. En su Diario y Cartas, Bonaparte explica como le duele el estómago, con la fiebre, y con los constantes vómitos que lo dejaban cansado y extenuado, y que hendía y magullaba su propia autoestima. En una de las epístolas al monarca inglés del momento, le cuenta sus sospechas, es el médico inglés que no se despega de él. La misiva fue interceptada, y el Rey ni se enteró.
Años después, se comprobó que Napoleón Bonaparte fue envenenado a propósito, por una gran suma de dinero que unas manos en la sombra le ofrecieron al galeno particular. Poco después, el galeno era ejecutado. Cometer un magnicidio tal, en un héroe y rendido conquistador, equivalía condenarse al cadalso.
¿Demostró el médico ser astuto e inteligente? A mí manera de verlo, el médico, en cuestión, fue detenido, porque tenía las piernas más cortas que su víctima.

jueves, 2 de junio de 2011

Mensajeros del Caos

Las catástrofes han empezado. Y las sorpresas. Está claro que estamos condenados a repetir, en este caso, los mismos hechos y los mismos crímenes: contra las personas, los países, el medioambiente y sobre todo, en nuestros propios espíritus.
No nos ganaremos ningún premio; la destrucción la portamos en el interior desde hace mucho tiempo, y el caos está siempre presente. Pero sin el caos, el orden carece de sentido.
Supongo que el Movimiento del M-15 es una manera de luchar contra el caos, para modificar el orden. Hasta qué punto surgirá efecto la receta, habrá que verlo durante el transcurso de este mes, y de los días siguientes. Cuando algo no funciona, hay que arreglarlo, y los que se encuentran enrocados en el poder, no lo soltarán fácilmente, hasta el punto que uno ha de elegir.
También es posible que, en Marzo del 2012, las tornas cambien, y que tanta protesta e indignación no sirva para nada. Soy demasiado pesimista, pero la realidad también lo es. Buscamos razones, demasiado tarde, cuando nuestra voz sólo se escucha en los votos.
La voz de cada uno de nosotros debería escucharse, incluso en el voto; pero los afincados en el poder, únicamente, tienen votos para ellos, pero no dejan que participe ninguna voz. Creo que los políticos son los auténticos mensajeros del caos.

miércoles, 1 de junio de 2011

Préstamos de la existencia

Al llegar a este mundo, nada se nos ha dado gratis. Llegamos con lo que dejamos de otros momentos, limitados por el deseo y la materia. Porque la materia nos limita, pero nuestra mente, que no sólo es el cerebro, ni las neuronas ni sus conexiones, ni la química, ni las hormonas, si no que es, para llegar a una definición, es una cuestión más infinita que no hemos resuelto.
Nuestra mente es un billete en blanco al que le damos el valor de crear. Podemos ponerle un precio, pero siempre se alejará de nuestras limitaciones materiales. Bueno, sí, ya saldrá Heidegger y Rusell por algún sitio, e incluso Kant, que siempre ha defendido que nuestro aprendizaje es a priori, en algunas ocasiones, por nuestro equipaje, pero que el a posteriori es después. De todas maneras, estoy convencido de que ambas afirmaciones son fantásticas, porque, aún ofreciendo pruebas argumentadas, la investigación de nuestra mente, está más allá de lo que avanza la ciencia, y en pañales.
Luego salta algún científico que quiere hacerse un nombre, y nos tima a todos, porque su descubrimiento se ha convertido en agua de borrajas. En esto, la filosofía no hace más que dar tumbos. Incluso José Antonio Marina admite que no hemos llegado a comprendernos del todo, porque hasta los que carecen de mente privilegiada, cometen tantas torpezas como los conocidos como inteligentes.
Y, hay que admitirlo, porque este préstamo de la existencia, para sobrevivir, es relativo, como la Teoría de Einstein. Veremos que nos ofrece el futuro, y a esperar.

Llega Junio, y lo que nos espera

A algunos, más trabajo en la oficina, o en las tiendas se notará que la riqueza se acumula de manera caprichosa, tanto para unos, como para otros. Fortuna es posible que ya no dé más de sí, sino que enriquezca a los chinos, que, desde luego, no tienen ningún problema, a la hora de hacer negocio.
Del Zejador, es posible que, en este caso, ya haya vendido la soberanía española, y traten, sus ministros y vices, de repartirse lo que queda de los despojos del país, que han dejado por el camino. Lo de la crisis ha supuesto para España, más pérdida de empleo y, por ende, una mayor pérdida de valor. Si así no es, vean como Alemania y Francia se retractaron, el último día del mes pasado, con la excusa de que los pepinos venían contaminados con la bacteria E. coli; una bacteria familiar, que permanece con nosotros hasta el final de nuestros días en los intestinos, y de animales y en las hamburguesas, y más.
No pienso vaticinar nada, porque junio nos puede dar muchas sorpresas. En parte, porque nuestra tasa de desempleo es descomunal (20, 4 %, y subiendo); ya los mercados no se fían de España, ni de los españoles.
No es que hayamos retrocedido diez años, al dejar a Bildu apropiarse de la mayoría de los Ayuntamientos y Concejalías del País Vasco, porque suena hasta raro que Euskal Herria, suene a país en el interior de un país. Pero será mejor estar al loro, por lo que pudiera suceder.
Y los indignados, a pesar de las chinches y las pulgas, seguirán en la Puerta del Sol. Por cierto, que no pienso pasar por ahí, sino por Arenal y las calles alternativas, para llegar a la Plaza Mayor.
Nos espera un mes movidillo, desde luego.