Entradas Universales

lunes, 8 de agosto de 2011

Strike! EN LA SALA DE ESTRATEGIA

Strike! no comprendía porque tenía que trasladarse a Star City 2, para su entrenamiento. Doc Eckman le sacó de su abismo, y le mostró las ventajas. -Es la manera de aprender a calibrar tu Don, David-El.
Con esa explicación sucinta era suficiente. El Waynejet aterrizó en las afueras de Star City 2, y unos androides de última generación (parecían personas auténticas) fabricados para el Gobierno por la Corporación Wayne, esperaban a los viajeros en unas limusinas negras.
-¿Por qué son negras?-preguntó Strike!
-¿Cómo?-replicó Doc Eckman, distraido.
-Las limusinas, ¿por qué son de color negro oscuro-acero?
-Ah, por nada. A Wayne XXV le encanta el teatro y las novelas de John Le Carrè. Trata de despistar a los agentes del Gobierno de Luthor. Lo siguen durante todo el país. Pero Wayne XXV es tan imposible de atrapar como el agua en las manos. Con la diferencia de que el agua de Wayne XXV es corrosiva, y quema.
-Cuestión de supervivencia, Doc. ¿Hay corrupción en el Gobierno de Luthor?
-Luthor es un pelele en manos invisibles. Cree que tiene todo el poder. El poder para destruir es una ventaja muy pobre.
-Ya. Pero esos discos intentaron matarme.
-No lo intentaron, David-El. Querían matarte. Ya es hora de que el cachorro empiece a defenderse, y que despierte el tigre.
-Prefiero el león, Doc.
-En España no hay leones, Strike!
-Ni tigres.
-Linces.
-Bueno, vale, linces. Soy el lince. El felino más peligroso de la fauna del ecosistema ibérico.
-Ya hemos llegado.
La limusina se paró en un edificio Wayne de metal plateado, que brillaba como la nieve en un día limpio.
-Señores Eckman y Kent.
-Sí, somos nosotros-afirmó Doc Eckman.
-Tomen el ascensor y suban hasta la Cuarta Planta. Allí encontraran la Sala de Estrategia. En el vestuario hay unos trajes especiales para el entrenamiento. El chico empieza el primero. Lamentamos la muerte de su esposa e hijo, Doc Eckman.
-Gra-gracias. Pasó hace mucho tiempo.
-De todas maneras, hemos guardado las composiciones genéticas para una futura restauración.
-¿Ahora “clonar” lo llaman “restaurar”?-preguntó David-El-Lo siento, yo…
-Tranquilo, Strike. Fue una idea de Wayne XXV, y mía. De momento, he decidido no clonar nada.
-Lástima.
-Nada de eso. ¿Ya te has puesto el traje?
-Sí. Me aprieta un poco.
-Ya te acostumbrarás. Entra en la Sala y consígueme una puntuación del Cien por Cien.
-No soy Dios, Doc Eckman.
-Es bueno saberlo. Y ahora, salva la ciudad de robots gigantes invasores.
-Creo que eso estaba bien en los 50 del siglo XX, no del LXV. ¡Cuidado, tío! Ha estado cerca. Prepárate a congelarte con mi superaliento, hojalata.

domingo, 7 de agosto de 2011

Magia Numérica

Ciertamente, estoy empezando a comprender la serie de los Números Fibonacci. Al principio, me perdía, pero basta profundizar un poco, para ver que la serie es sencilla, y que se acercan, con exactitud, al número phi, que es lo mismo que alcanzar la perfección. Pero, buscarla incesantemente, no es del todo saludable. Incluso es posible, por lo menos, que la serie vaya hasta números mayores, cuando se van sumando unos a otros, proporcionalmente. Pero no pienso poner ningún ejemplo, porque no soy el más indicado.

viernes, 5 de agosto de 2011

El Cápitan América cumple lo que promete

Dentro de los modelos de películas que rozan el clasicismo, “Capitán América: El Primer Vengador”, cumple como una película correcta y una ambientación y una dirección muy cuidada. También hay mensaje subliminal: el patriotismo de lo que ya escribí en otra entrada. Pero la producción se ha cuidado de relacionarlo con los conflictos actuales. Empieza en el presente, cuando unos investigadores del Gobierno de los Estados Unidos, hallan el escudo del Capitán América en el hielo. De ahí, la historia arranca con un enclenque Steve Rogers que quiere alistarse, durante la Segunda Guerra Mundial, sin conseguirlo.
Steve Rogers, además de delgado y débil, es enfermizo y no le dan apto. Utiliza cualquier treta para que lo alisten, hasta que un científico alemán lo ficha para un experimento que lo transformará en un supersoldado. Un estupendo Tommy Lee Jones lo reclutará, aunque no confía en las aptitudes de Rogers, que dará atisbos de su nobleza, si el patriotismo, es un tipo de nobleza. Poco después, el físico de Steve Rogers se modifica merced a una droga potente que le administrará el doble de fuerza, y un suero que evitará que muera al primer toque.
El resto del metraje es propaganda que Joe Johnston sabe mostrar muy bien, y en los años 40, para que no haya daños a nuestra época de crisis. Cráneo Rojo (Hugo Weaving) interpreta a un malo muy malo, y quizás con más peso. Lo demás, es una película bélica con todas las de la ley, muy al estilo de las batallitas hollywoodenses de la época, y con un claro mensaje hacia el símbolo americano. Por suerte, no terminó la Segunda Gran Guerra, gracias al Capitán América, sino a una suerte de circunstancias históricas que todos conocemos.
Y no olvidemos que hay una mezcla de cuidados efectos especiales, explosiones espectaculares y una coreografía interesante de luchas, y planos muy ensayados de acción. A pesar de que los productores sostuvieran que “no queríamos hacer propaganda de los conflictos actuales, como Irak, Afganistán y otros, decidimos trasladar la acción a los años 40, durante la guerra contra el Nazismo”. Palabras que, con todo el respeto, no me creo. En toda película norteamericana, el individuo que está por encima del Estado, automáticamente, se convierte en héroe, por mucho mindundi y escuchimizado que sea. Por mucho que la cinta se haya inspirado en el cómic del Capi. El mensaje es claro.
No soy antiamericano, pero que un tipo acabe con todo el tinglado él solito, únicamente demuestra que el estilo americano ha de imperar en el mundo. De manera que no me creo esas excusas en una película bélica que, al final, cumple con lo prometido, pues se trata de eso. La épica se halla en la historia de los personajes, muy bien construidos, pero, algunos, con muy poco peso en la película, como Bucky, el amigo del Capi, que muere casi en la mitad del metraje.
Por otra parte, es una película que se deja ver. Es agradable, y divertida en ocasiones, pero creo que Chris Evans podía dar más de sí al protagonista, que lo he visto recatado, incluso demasiado correcto en su actuación, y no con las ínfulas de superioridad que se daba interpretando a la Antorcha Humana en las dos cintas de “Los 4 Fantásticos”. Supongo que lo eligieron por el físico, puesto que su interpretación es algo limitada, teniendo en cuenta que Evans, también trabajó en “Esta no es otra estúpida película americana”, que, por cierto, no me gustó mucho por el humor grueso. Una cosa es cierta, tiene buen ojo para elegir películas de éxito, y es seguro, ya lo es, que lo veremos liderando “Los Vengadores”, y da para otra secuela del Símbolo Abanderado de América. Tendremos que ver para creer. Pero Evans debería trabajar más en una figura que no es del todo de papel, porque los símbolos perduran. Léase: Superman y otros.

jueves, 4 de agosto de 2011

Un elefante que no es Mamut

En principio, el Profesor Xavier le interesaba dibujar un boceto de Mamut: le salió un elefante, que yo he completado, porque me parecía lo más lógico. Por ejemplo, el Mamut, o Mammuth, es muy grande, y está cubierto de pelaje, porque es una animal que vivió durante la Era Glacial o Edad de Hielo (una de las muchas) de la Tierra, hace más de un millón de años. Incluso es posible que coincidiera con los humanos.
Aquí vemos al elefante alimentándose. Lo he pintado de gris, porque le da cierto realismo, y porque es lógico. Pero creo que, el Profesor Xavier, no debería dibujar perfiles, sino animales o personas, en movimientos más dinámicos y naturales.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Nautilo

El Profesor Xavier me preguntó, después de terminar y mostrarle el dibujo, si ya comprendía la forma de la concha de este extraño animalejo antediluviano, que suele vivir en las profundidades del océano. Sí, le respondí, la concha es la Proporción Áurea que todo artista y matemático ha estado buscando. El Profesor Xavier, también me preguntó si había aprendido a trazarlo. Le dije que sí, pero no del todo seguro. Para eso, se necesita una práctica en Geometría que me falta. Pero eso no quita que lo intente durante un par de días, o más, para no enfurecer los ánimos del Profesor.
El Nautilo es un Nautiloide, un animal que ha evolucionado en el mar, desde las antiguas conchas o trilobites. Es una mezcla entre una sepia y un calamar, con el cuerpo de una suerte de caracola. De hecho, el nautilo, es la concha con la que lleva la “casa”, como los caracoles. Asciende y desciende en el agua como un submarino, y se mueve suavemente. También puede aumentar su velocidad si se ve amenazado, pues se alimenta de pequeñas gambas, y algún que otro pececillo, que absorbe con el único orificio de su boca (que no la he visto, pero que es como la de los pulpos, pues los calamares, pulpos y nautiloides proceden de la misma rama, pero separadas por la evolución). Se le puso el nombre de Nautilo, porque se asemeja a un submarino individual que, con toda certeza, el ser humano, lo ideó a partir de éste: lleno/vacío.

martes, 2 de agosto de 2011

Garabatos lineales

La letra, según como se escriba, de mano, poco importa. Lo que cuenta es el valor del documento; porque, el lector, es como un detective: ha de tener curiosidad. En la foto, hay un cuaderno abierto, que es el resumen de una obra más grande, que puede ser un ensayo, un diario, o una futura novela. O, también, una suerte de apuntes de clase.
El valor se impone, en este caso, en la letra, que se comprende, y es un documento valioso, porque está “garabateado” en un cuaderno, en papel. No resta que haya documentos digitales: son igual de valiosos, pero lo digital se desintegra, mientras el papel permanece, si se sabe conservar, con cuidado, con secreto y con cariño, o con despiste. Más de un escritor deja un original que piensa no es bueno, y resulta que cuando lo busca, no estaba en el cajón de la mesa de su despacho, si no entre las carpetas de otros documentos, y ha hallado el manuscrito. En otras, se pierde.

lunes, 1 de agosto de 2011

Abandono (¡por fin!)

Un hecho inaudito en España. Por fin, el Presidente del Gobierno, convoca elecciones generales, y se adelantan los comicios, hasta tal punto, que todo está preparándose. Por otra parte, la campaña de los populares está más que estudiada y, a diferencia del partido socialistas, su “líder”, Rubalcaba, parece esconder un as que no tiene. Veremos si es cierto que lo tiene, claro.
Por lo menos, aunque el abandono de Zapatero ha sido debido a la presión (porque no escuchaba ni a los ciudadanos, ni a la oposición, y se le ocurrían ideas de baratillo, que luego se convertían en aguas de borrajas); ahora, se ha quitado un peso de encima, pero las huellas de la tensión, el agotamiento, se veía en su rostro, y que se le estaba viendo ya el cartón, porque el cabello se le daba a la fuga, en la primera ocasión. También, una pérdida de peso alarmante, en los dos sentidos- tanto anímico, como político-; pero, ¿qué se podía esperar de un gobernante que, a las primeras de cambio, ni aparece cuando hay lío, o se desentiende de los conflictos? No demuestra integridad, sino una grave falta de responsabilidad, y que dice muy poco de su persona, pues es un tipo débil, que avergonzaría a más de uno?
Durante la crisis, estuvo negándolo todo, hasta que le dieron un costillaza Obama y la Merkel. Entonces espabiló. De manera incauta, las medidas de las reformas de las reformas de las reformas, no ha hecho otra cosa que sangrar el bolsillo de los españoles, y los comentarios de la calle: ¿por qué no se recortan sus sueldos los mismos mandatarios-mangantes? Ante esto, silencio.
Zapatero no dijo nada de los pufos en las Comunidades Autónomas del feudo socialista; sólo criticaba al PP, por la corrupción, restándole importancia en sus filas. Por lo menos, el abandono ha sido una humillación para el leonés. De nada le ha servido su maquiavelismo, pues no queda nada. Zapatero ha demostrado que ha sido un presidente sin personalidad, que se quedó sentado cuando, el Día de las Fuerzas Armadas, pasó el Ejército Estadounidense. Fue una de las primeras tonterías diplomáticas, en donde se veía el poco respeto que el líder (nunca lo ha sido) decidió pasar por alto, ese día. De ahí que, cuatro años después, no hubiera representación del ejército norteamericano, en ninguna de las ediciones posteriores.
A partir de este mes, las cosas se acelerarán. Empezarán los cambios, y es posible que sirva un roto para coserlo, y no dejarlo descosido. Esperemos que el cambio sea sólido y positivo, porque la recuperación, agónica, parece dolorosa. Por fin, Zapatero, está a punto de alejarse de la Moncloa, de una patada. Ya era hora. Lo decidirán las urnas, el 24-N, un día raro, desde luego.