Entradas Universales

martes, 30 de noviembre de 2010

Soul Calibur


Soul Calibur es un videojuego, en donde las féminas son las protagonistas. Aquí se demuestra que dichas mujeres, al ser guerreras están dispuestas a sacrificarlo todo, y vender caro su hermosa piel. No he jugado a Soul Calibur. En principio, porque no me atraen los videojuegos y, en segundo lugar, porque me aburren cuando ya no hay novedad alguna que interese. Lo pierdo muy fácilmente porque yo, como Sherlock Holmes, necesito poner a prueba mis facultades, con la diferencia, entre el detective de Baker Street, no necesito droga, pues mi única droga es la curiosidad. Cuando la curiosidad es patente, entonces, despierto de mi letargo, hasta el punto de que mi mente empieza a funcionar por su cuenta. Pero, regresando a Soul Calibur, deformación de Excalibur, no deja de ser una iniciativa interesante dicha ilustración de estas estupendas mujeres guerreras. Por suerte, no me importa ser un friki; pero, ni soy extravagante, ni excéntrico. Bueno, sí, un poco. Los platos de cuchara he de comerlos a temperatura más baja, porque mi esófago y pulmones son proclives a quemarse con tanto calor. Esto es innegable; pero sólo eso. Como iba diciendo, me fascina el arte de estas féminas, y me quito el sombrero ante el artista que las ideó y diseñó. Estamos rodeados de arte. No estoy de acuerdo con Weor, en donde expone que el arte es inferior, pues, así, el ser humano, expresa sus bajezas a través del arte (sea del tipo que sea); porque, todos sabemos que, en el arte, y su expresión, no sólo redime nuestro espíritu, sino que, por ende, lo manifiesta.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Un Anillo Excepcional y Extraordinario


Bueno, ignoro si es un anillo, pero, para mí, lo es. Contiene el símbolo kryptoniano de los El, y es herencia de Superman. Pero, también, es posible que se trate de un producto o reliquia friki. Y eso, nos convierte a todos en eso, en frikis.

El Anillo, en cuestión, es de oro, con varios símbolos repetido de la Casa El. Desde luego, este lo hallé (la foto), en mis incursiones por las imágenes de Google. Uno se encuentra sorpresas sin buscarlas, o tropieza con ellas, sin esperarlas. Llegan a uno sin llamarlas. También es posible que no sea un anillo, y se trate de otra curiosa bisutería que se encuentran diseminadas por la Red. Esta Red, global y digital, que nos tiene atrapados a todos. Pero que nos sirve de comunicación y diálogo. Tanto es así, que se nos hace necesario, incluso, apoderarnos de la cultura gratuita de infinitos autores y pensadores. Pero regresemos al Anillo.

Yo me pregunto: ¿otorga superpoderes, o se trata de un símbolo semejante al cristiano, en donde todo su poder radica en la fe? Una puntualización: la fe, nada tiene que ver con ser crédulo. Al crédulo se lo engaña; pero, al creyente, tiene toda la capacidad para rechazar o aceptar el dogma o la doctrina de su credo. No me extraña que estos objetos sean autoconcluyentes, y oculten su propio dogma. Tampoco me extraña que sean los más buscados, porque su símbolo, aunque moderno, es universal. Por suerte no es el Anillo Único de Tolkien. Si así fuera, bienvenido, pero este anillo, Anillo de la Casa El, debe ser menos perjudicial, porque salva muchas vidas y muchos anhelos.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Girl Next Door


Nunca se habían fijado en ella. No llamaba mucho la atención. Cuando permanecía en el ascensor, sus gafas sólo producían sinsabores, o molestaba a aquel que se cruzaba con ella. Lo cierto es que nadie se fijaba en ella. No le importaba. Después de todo era buena estudiante y se había amueblado su cerebro con unas diez carreras, tres de las mismas a punto de finalizarlas con éxito. Tampoco era puritana, aunque aparentaba inocencia por cada esquina de la calle que paseaba. Eso sí, las curvas de su cuerpo se transformaban en líneas. La ropa, lisa y opaca, con solores terrosos que no incitaban al sexo, e inhibían morbos futuros. Y lo cierto es que las curvas no existían. Detrás de las gafas, nacían unos ojos azules muy profundos: vista para el estudio. Lo demás, el botellón, los raves, las drogas, los chill-outs, incluso el sexo, la traían sin cuidado. Deseaba un futuro brillante, y no depender de nadie. No deseaba eso, los vicios. Ciertamente, acudía al gimnasio todas las mañanas, mientras asistía a la Complutense por las tardes. Hasta que un cazatalentos de la moda se fijó en ella. Lo más cerca que llegó fue a la indiferencia; mas la sedujo con un juego sucio y taimado, y la arrastró a su cama. Tal vez, ella conocía los riesgos. Y dichos riesgos estaban calculados. El seductor cazatalentos le halagó, diciéndola lo hermosa que era, y que, con su físico y unos arreglos, podría ganar mucho dinero, y la fama. Para ella, la fama era lo de menos, pero aceptó el riesgo, aún sabiendo que caería en las redes de lo vacuo e inane. Porque el éxito no existe, es artificial, y se crea. Consciente de su caída, ella le respondió a su primer amante que así lo haría, a cambio de respetar el final de las dos carreras que le quedaban pendientes. Para el cazador significó un sacrificio que, en el futuro daría sus frutos, siempre que su "conejita", así la llamaba, cumpliera el contrato; primero, de palabra, después, de hecho; por último, de firma. Transcurridos tres años (finalizadas con éxito las carreras universitarias), su Mefistófeles particular dirigió su carrera como modelo. Lo negativo fue tratar con excéntricos impresentables que la cortejaban como a un delicioso caramelo, o, en su caso, como una prostituta de lujo. Su primera caída, el sexo, a cambio del éxito, la prensa amarilla y las maledicencias y exageraciones. La droga llegó después, el alcohol continuó a construir su infierno particular. Y los arreglos desfiguraron su cuerpo, hasta ser reconocible por el rostro, nunca operado, pero sí trampeado por el Photoshop más chapucero y barato. Cuando regresó a su hogar, solitaria, fingidamente maltrecha, la "conejita" del proxeneta del éxito, fue muy reconocible, y luego olvidada. Por suerte, su nuevo anonimato le permitió trabajar en un Museo de Arte, como restauradora pictórica, y envidió a la Gioconda, porque fue la única modelo que no necesitaba retoques. Ahora ella, la "conejita", lleva lentillas; pero no puede disimular que sus curvas imponentes y neumáticas, exageradas por el bisturí, provoque lesiones de cuello.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Mapas a galore


He aquí el mapa de Ansalon, en el mundo de Krynn. Pertenece al Ciclo o Serie de la Dragonlance, un mundo construido sobre bases bíblicas, políticas y lleno de magia, en donde lo primero es la libertad. Aquí, los Compañeros, participan en guerras y conflictos, para salvar Ansalon, y al propio mundo de Krynn. He buceado por la Red, y he hallado mapas que son una obra de arte como esta. Lo cierto es, que los mapas, siempre me han interesado, por lo misterioso de conocer mundos a los que nunca viajaré. Como soñar en ir a Gran Bretaña, sin poder ir. Queda pues, soñar, o ensoñar, como dice Don Juan, de Castañeda, para despertar. El poder de la imaginación hará el resto.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Tan clara como el Sol


La piel, el misterio de la misma. Todos tenemos este envoltorio, que se degrada con el tiempo, por los radicales libres, las impurezas, y la completa invasión del envejecimiento. La piel nos muestra como somos, y lo que nos hace sentir. Las sensaciones y el gusto estético. La piel como escudo o abrigo. Pero un abrigo de piel, de la humana, no nos defiende del frío. Porque nuestra piel carece de abrigo. No nos protege del frío; pero sí nos permite las sensaciones. Y sentir es lo primero. Porque nos convierte en humanos. Incluso los animales, inferiores a nosotros, agradecen las caricias. Pero sentir a la otra persona es una conquista. Y la conquista no es sólo el placer o el deseo, si no un un sentimiento más elevado: el amor. Pero depende más de dos, que de una sola. Porque la piel siente, y nos transmite tanto sensualidad como consuelo. Sin la piel, nos volveríamos locos, en el sentido de no poder comunicarnos. Ya no bastan las palabras, cuando las caricias, ayudan a las personas, y es el remedio para los autistas. La piel, tan clara u obscura, o mestiza o mulata, o roja o amarilla (aunque los chinos y los japoneses son más claros que los occidentales, nosotros); la piel nos describe, y nos convierte en lo que somos: humanos, sencillamente, humanos. Representantes del Universo, pues somos sus manos, ojos, oídos y parte de su Espíritu, en pequeñas dosis.

martes, 23 de noviembre de 2010

Trajes de murciélago para la Justicia


Batman suele sorprender con una cantidad de modelos sorprendentes. Siempre diseña sus trajes, según las indicaciones que le da a Alfred. Cuando llega el momento, el playboy y excéntrico millonario, Bruce Wayne, empieza a sacarle partido con una maestría excepcional. Es ágil como una pantera, y siempre se mantiene en forma, con un duro entrenamiento y una dieta sana y estricta. Es más, supera a Schwarzenegger en musculatura, e incluso, al mismo Steve Reeves, y a un montón de gigantes del culturismo. El traje de murciélago ha sufrido una cantidad considerable de cambios y modificaciones, ideadas por Wayne y el bueno de Alfred. Sufrió cambios cuando se enfrentó a un Depredador (Batman vs Predator, miniserie), en donde transformó el traje es una sólida y pesada armadura. Cuando llegó el momento, venció. Pero el traje del Caballero Oscuro no es sólo una cuestión de modas. Cada variante de vestuario lleva su firma. Siempre nos llevamos sorpresas; pero el diseño clásico prevalece, porque la esencia del Señor de la Noche (que no es Drácula, listillos) no consiste en como vista, ni en las historias, sino en los valores que defiende, desde la tenebrosa oscuridad, para mantener limpia Gotham City, y que sus habitantes no teman nada; porque es su guardián, paladín y supremo vigilante de la ciudad que lo vio nacer, tras la pérdida de sus padres.

Hace años todo el mundo habló bien de Lunar Park


Pero yo confieso que la última obra de Bret Easton Ellis ha sido su mayor éxito, y su mayor y más sonado fracaso, en Europa. Sobre todo, en España. Pocos la han leído. No me extraña: es una absurda mezcla o mistificación literaria, de un escritor que es el propio Easton Ellis que, en todo momento, no se identifica del todo consigo mismo. Este Ellis literario es gordo y obseso sexual. A diferencia del Ellis de la realidad, que es delgado tirando a flaco, y con escaso cabello, donde la alopecia no ha tenido piedad. Ellis, en Lunar Park, hace una crítica a su propia literatura, en donde se tira piedras, lo que significa que, en primer lugar, Ellis se ha cansado de escribir, y nos escribe un pastiche, entre Stephen King (El Resplandor), una mezcla de su obra anterior más famosa (American Psycho), y una extraña mezcla de El Muñeco Diabólico, El Exorcista y demás material, que lo ha utilizado malamente. Sin contar con las escenas de sexo, en donde hay a porrillo, en este Ellis personaje, que no deja de drogarse y beber. ¿Es una crítica a la decadente sociedad americana? En cuanto leí las primeras páginas me vi sumido en la perplejidad de la nada que hallaría. Una serie de incoherencias, y un misterio mal llevado. Además, ¿por qué su hija habla como si tuviera diez años, cuando sólo cursa los tres? Para ser un escritor veterano comete errores de principiante (debió darle a la farlopa en su juventud), porque la obra, Lunar Park, es la peor y más confusa novela que he leído. La figura de su padre, un acierto, pero los cambios de decorado, ni en Laberinto. Demasiadas dimensiones. Escrito es magistral, pero pobre el argumento. En vez de Lunar Park, tendría que haberlo titulado Hastío Park. Porque irrita las demasiadas páginas, y el poco talento, muy comercial.