Entradas Universales

jueves, 31 de enero de 2013

Un mes de escritura

He pasado el mes escribiendo. Todos los meses han sido semejantes. Pero, además de que he vuelto a descubrir mi poética lírica, he logrado, desde luego, una cierta intensidad a la hora de escribir. También que este mes, por mucho que digan que es positivo, ha destapado más tramas de corrupción, con Rajoyman y sus Tropecientos Ladrones.
Es muy fácil decir que no se cometen faltas, pero la clase política piensa que sus ciudadanos son imbéciles, cuando ellos llevan a cabo hazañas insidiosas más graves. El dinero de todos nosotros, se lo reparten entre ellos, y el escándalo los salpica, pero no parece que les haga efecto, ni que en la piel le salgan pústulas. Será porque no tienen conciencia. Por eso todo les resbala.
En cuanto a escribir, de nuevo: he ocupado todo el mes sobre este tema. Es un tema inagotable, pero sobado en exceso. Los primeros brillos se han perdido, pero aún se puede acceder a la iluminación y lucidez más completa.
Esperemos que, el mes que viene, todo lo oscuro se aclare, que paguen aquellos que se lo llevan en caliente, y que, por lo menos, la confianza que entregamos nos sea devuelta, que va a ser que no, porque carecen de conciencia.
La conciencia para la clase política es semejante a tener un barrillo o un grano doloroso en la huevada, cuando lo eliminan se quedan tranquilos, de momento, pero el pus supura, y algo debe de hendir y doler, si es que tienen algo de la poca humanidad que les queda.
Nos vemos en Febrero.

miércoles, 30 de enero de 2013

En busca de la página

De la página necesaria para escribir. Precisamente, tengo días en los que no escribo nada, por mucho que lo intento, o que no se me ocurre nada que escribir. No es ningún problema. Se espera otro día, pero sin desesperarse. Queda, entonces, la oportunidad de que quedan muchos días, pero la vida no es muy larga.
Precisamente, cuando estoy escribiendo la novela, o la comento, suelo recibir comentarios como éstos, y con razón, cuando añado que no soy Cervantes: tampoco fuiste de su siglo. Y con razón. No se trata de ser un Cervantes o un Galdós. Basta con que cada uno tengamos nuestra manera personal de expresarnos, y plasmarlo en la escritura.
Entra aquí el estilo. El estilo es la marca del escritor, pero taqmbién puede ser su lápida. Incluso cuando es necesario escribir con un cierto no-estilo. Cada uno es libre de seguir las reglas, y crear novedad, o, por ejemplo, disfrutar cuando se escribe.
Pero, en ocasiones, hay pesadillas.

martes, 29 de enero de 2013

Moriendi, mortalis

Dando un paseo por la Gran Vía, por la calle Silva, entro en Madrid Comics, una de las muchas tiendas especializadas de cómics que llevan en pie desde principios de los 80. Entro, dejo la bolsa de la Casa del Libro, me la guardan, y me dan una pinza con el número de la consigna.
Primero, me dedico a admirar los nuevos cómics de la DC y Marvel. Han ganado en calidad y en interés, y además, aparece el Superman New 52, con el traje-armadura de una sola pieza, muy semejante al de la nueva película de Superman. Me paseé por el pasillo, y vi más números retrasados, y las nuevas publicaciones de otros géneros.
Al final, me compré tres cómics de la Marvel, y uno de Superman (no había más); es posible que Madrid Comics, en la calle Silva, goce de salud; también, es posible, que sus horas estén contadas. De hecho, cuando fui a pagar, tomaban nota en una hoja con ejemplares atrasados para liquidar. A este paso, tendré que buscar otras tiendas, o esperar a que la Feria del Libro de este año, salga la caseta de la misma Madrid Comics.
Sin embrago, habían cambiado de dependientes o de dueños, y está claro que el negocio se está muriendo, y es mortal. Es como cerrar un cuaderno que no se ha escrito, o que no es posible seguir, por agotamiento de los recursos, o pesadez del esfuerzo para escribir.
Espero que Madrid Comics sobreviva, por lo menos, una década más: en el camino han quedado: Crisis Cómics, Metropolis y Generación X, o El Aventurero, todas tiendas emblemáticas para los frikis que coleccionan cómics americanos o manga, o de cualquier otro género. Moriendi, mortalis.

lunes, 28 de enero de 2013

Un paseo agradable (y con frío)

Pasear es, sobre todo, relajante, pero también aclara un poco la mente, y, en esta época, se suele coger, muy de vez en cuado, algún resfriado. Por ejemplo, hoy hacía frío, pero también algo de sol, no tan justiciero como en verano, pero eso no significa que sol, no hubiera.
Mientras paseaba, me acerqué al kiosco, en la Plaza de los Hnos Falcó y Álvarez de Toledo. El kiosco ha estado allí, siempre, desde que yo recuerde. Fui a comprar mi cupón de viajes de la EMT, y aproveché para comprar un periódico. Hacía tiempo que no lo hacía.
El kiosco está surtido de toda clase de revistas y publicaciones. Y parecía más amplio que antaño, cuando yo era un crío, y me dedicaba a comprar cómics americanos o tebeos españoles. Pero, ahora, el surtido se había ampliado con más revistas de ciencia, de entretenimiento y un largo etcétera de publicaciones, mostrando que no estaba en crisis. Bueno, eso se agradece, porque hay kioscos que han tenido que cerrar, sobre todo, en el centro de Madrid. En los distritos, sobreviven más unos que otros.
También hay un surtido de novelas y ensayos. Desde que el Gobierno implantó una Ley, que permitía convertir el kiosco en una improvisada librería, casi todos los kioscos venden novelas de todos los géneros. Y este hecho me deja sorprendido. Las publicaciones no parecen muy buenas, las novelas, de diseño atrayente, no me llaman la atención. Ante esto, prefiero tomar de préstamo de la Biblioteca las novedades, porque están estudiadas con un criterio cultural, y no comercial, y más de uno se encuentra con alguna sorpresa. En cambio, en el kiosco, las elecciones, puramente comerciales, no equilibran el interés cultural del mismo. Son lugares de paso, en muchas ocasiones. Y es triste.
Pero el paseo ha merecido la pena, y doy el día por ganado.

domingo, 27 de enero de 2013

Otros pormenores

Estoy ocupando el tiempo en manualidades, creando un nuevo cuaderno. También, sigo con los pormenores del tiempo. Como Heráclito dejo escrito, que todo cambiaba para seguir permaneciendo. Pero el cambio es patente cada día. No hay un día igual al otro, solo de nombre. Pero estos tiempos son confusos, o acaso se funden los acontecimientos, hasta diluirse en uno.
Es posible que la confusión no sea nuestra, sino del propio avance del tiempo. El tiempo sigue, pero es la materia la que desaparece. Es un ciclo continuo, sin interrupción. Hay muertes, y hay nacimientos. Una estación sigue a otra; pero las últimas estaciones han sido excesivas: demasiado calor y exceso de frío. Pero, ¿quién puede controlar los pormenores del tiempo.
Cuando el tiempo sigue, también los pormenores van con él. Y me refiero a las pausas, a las tragedias, a todas esas cosas o acontecimientos que tienen, en cierto modo, algo de sentido. Pero estos son escritos al azar.
incluso escribir, es un pormenor del tiempo. Aprehender el significado de la palabra, de sus secretos, ser una especie de alquimista.

sábado, 26 de enero de 2013

Líneas a líneas

Cada día, a pesar de la gripe o el resfriado, unas líneas. Líneas que, por lo menos, adelanten el trabajo. Se ha de desperezar la escritura, y por eso, dejar constancia de un oficio que, en ocasiones, es intermitente.
He avanzado un poco en el capítulo que estoy escribiendo. Lo mejor de todo: como casi nadie lee el blog, y los leen unos pocos, bueno, carecen de la más mínima importancia. De hecho, estoy mejor cuando anoto y no me leen, que escribir entradas monstruosas o contrahechas, que las hay.
Estos últimos días, vuelvo al capítulo, escribiendo unas líneas, repasando lo escrito, y tratando de que la escritura del mismo tenga sentido. No suelo improvisar en el desarrollo, pero he optado por que cada capítulo sea coherente, y un eslabón. Dentro de mi imperfecto arte, porque reconozco que la narrativa no se me da bien, procuro que, aparte de la coherencia, la circunstancia no pierda su sentido.
Pero, mañana, espero avanzar, por lo menos, un poquito, cada día, o las horas que pueda aprovechar. Hasta mañana.

viernes, 25 de enero de 2013

No es un día cualquiera

No lo es, desde luego. Pero es un día en que no se me ocurre nada. El Día Nada. Una Nada que atrapa y se alimenta de la falta de imaginación, y la transforma en estéril. Nad que escribir, o nada que decir, porque ya se ha dicho todo. No queda, por supuesto, ni la más breve huella de la acción de escribir. Las hoja se quedan en blanco, y la escritura se oculta como un caracol, o un erizo, cuando se dobla, y muestra las púas.
No es un día cualquiera, porque es un día estéril. Es probable que escriba algo, y ya lo estoy haciendo. Ciertamente, por la mañana, depende de la inspiración, o de la idea; pero la idea suele ser infiel, y, por lo visto, la infidelidad es, sobre todo, de la idea. A otro le estará ayudando.
De todas maneras, aquí estoy escribiendo dos veces. Aquí, y en otro dietario. Pero aquí, informo; y, sin embargo, esta entrada debería quedarse en blanco, o vacía.
Pero escribir es una necesidad, y no me sentiría mejor, si no lo hago.