Entradas Universales

viernes, 31 de mayo de 2013

Otro mayo más

Este mes ha sido bastante caótico. Al ansia desmedida de la voracidad de los bancos, se suma la falta de interés por el empleo por el Gobierno. Y eso que nos enfrentamos a un desequilibrio desmedido entre cómo crear empleo y cómo ampliar la riqueza. Toda la Unión Europea está de capa caída, pero es una trampa de la que es difícil salir, por mucho que se hagan las cosas bien.
También que la lluvia se ha presentado con sorpresa: nieva, granizo y un viento muy frío saludando un verano que ni ha empezado. Bueno, esperemos que el tiempo se aclare.
Y, por último, que el mes que empieza mañana, y que hoy, da inicio la Feria del Libro de Madrid. No todo es malo, desde luego.

jueves, 30 de mayo de 2013

Malos presagios

Nos toca aguantar, pero esto ya es demasiado. Todo el mundo se está cayendo, y no parece que los pilares sean muy firmes. En primer lugar, porque la crisis está hinchándose cada vez más, y no nos dejan elegir. Bruselas abre la mano, pero es posible que, cuando la cierre, se trate más de un truco de prestidigitación que otra cosa. Esperar y ver.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Veranotoñal

Se nos acerca un verano otoñal, hasta tal punto que es posible que el verano no sea tan verano como creemos. Cabe la posibilidad de que, en este momento, haya días buenos, mejores y malos, y que el verano no sea tan verano.
 
Y luego, la espera de que, este mismo verano se pase por hielo y agua, y que, en muchas ocasiones, tengamos que ponernos abrigos. Las noticias llegan de Francia. París ya no será igual, pero será estupendo dejar escrito que hemos pasado un veranotoñal, en donde se suceden cuestiones de índole extraordinaria, en donde, por lo menos, nos acercamos a un tiempo que no se puede controlar, y que ha decidido que quede como anécdota o como tiempo estival extraño.
Basta con sacar imaginación. Después de todo, hemos pasado por calores terribles, y crisis de agua de lluvia, contemplados los secanos, y caer en la cuenta de que, nos guste o no, el tiempo no lo controlamos, o lo hacemos, pero con cierta negligencia y broma.
Pero quedan aún unos días en que las sorpresas no lo sean tanto. Y soy el menos indicado para aconsejar, desde luego.

martes, 28 de mayo de 2013

Al vuelo

Parece como si el pasado no se hubiera ido, sino que permanece quieto aquí, o se reserva para fascinarnos, pero, también, para preocuparnos, hasta tal punto, que es posible que el pasado siempre regresa. Pero en mis palabras no hay nostalgia, porque esos tiempos no los he vivido y, además, ahora hay más cosas, y se han ampliado el significado de muchas.
Basta este cuaderno, el de la imagen, que parece salido de épocas más grises, digno para coleccionistas, pero para estornudar con el polvo de la nostalgia, o cuando el mundo era, desde luego, más gris, más sencillo, pero quizás menos complicado. Porque han cambiado muchas cosas, y seguirán cambiando.

lunes, 27 de mayo de 2013

De ayer y hoy

Las lecturas, si son las de siempre, no suelen aburrir. De hecho, me estoy releyendo El Hobbit de Tolkien. Es posible que no sea una novela tan compleja como la saga del Anillo; pero, por lo menos, Tolkien ya estaba creando un mundo a su manera.
En la versión cinematográfica de Peter Jackson, quien narra la historia es el propio Bilbo a Frodo, el futuro Portador del Anillo Único. Desde luego, Jackson pretende, y quizás acierta, que narrar el origen, se debe, posiblemente, a recrearlo de manera más exhaustiva, el mundo de la Tierra Media. Pone énfasis en la ruptura de una tribu elfa con los Enanos, y es manifiesta que no los ayudan, en ocasiones, de manera desinteresada, pero cumplen cortésmente, como buenos anfitriones.
Pero el mundo de la novela no tiene por qué coincidir con el de la cinta. Después de todo, la existencia de miles de versiones, no anulan la fuerza del original. Además, a Tolkien se le ocurrió la aventura de Bilbo Bolsón, mientras se encontraba en su despacho de la Universidad de Oxbridge, en el Departamento de Filología Medieval.
Tolkien se encontraba aburrido, o quizás apasionado, y se le ocurrió que un hobbit vivía en un agujero, que era una casa, y de ahí, le fue fácil crear un mundo, y mostrar a los personajes los valores y principios que movieron a Tolkien en las leyendas. Y, como no, se inventó un dragón, Smaug, a Gollum, y de ahí, a la busca de un tesoro. Para Bilbo, el tesoro no fue el Anillo que le arrebató a Gollum, sino la aventura en sí, porque llega cambiado, diferente, y con una visión más amplia de su mundo, y de la Tierra Media.
Por eso, la novelita de Tolkien es un clásico. No perece nunca, aunque en la Trilogía del Anillo, creo que se pasa un poco de rosca por imponer términos filológicos que coincidieran con las leyendas celtas, galesas y la literatura medieval. No me extraña que sus imitadores, los creadores de Dragones & Mazmorras, basaran su idea, allá, por los años 70 y 80 en el propio Tolkien.
Pero bienvenidos sean. Gracias a la Fantasía Épica, gozamos de un género que se mantiene vivo en el siglo XXI; pero es imposible superar a Tolkien.

domingo, 26 de mayo de 2013

Escritos y lecturas

Es increíble e interesante ver como la tinta plasma todo aquello que conocemos y que tratamos de reflejar. Escribimos y leemos y retornamos a escribir, hasta el punto que, de todas maneras, la salida es la imagen que tenemos de nosotros mismos como humanos, para tratar de comprendernos mejor. En fin, que no está mal que haya escritos y lecturas.

sábado, 25 de mayo de 2013

Libros

Los millones y millones de publicaciones de las que todo el mundo no logrará ni leerse ni la mitad, sólo puede ser por una razón: transmitir conocimientos e ideas y, por qué no, sentimientos. Pero, si al principio de consultar un anaquel no se encuentra el libro que se busca, llega la tensión, y luego el aturdimiento. Porque hay muchos libros, hasta tal punto, que los libros son interminables, y eternos.
De hecho, los libros son eternos, y nos recuerdan que nuestra materia, al fin y al cabo, es mortal. Somos mortales, pero nuestra sabiduría, recolectada desde hace tiempo, de nuestros sentires y pesares.
Hay coleccionistas de libros, bibliófilos, que aman, no sólo las letras, sino el soporte. Porque el papel es lo que tiene, esa magia que, de un momento a otro, queda inmortalizada en la escritura.
Se sabe que el soporte electrónico es dudoso. Es posible que, dentro de unos miles de años, nuestro soporte de chips, se cambien o modifiquen por circuitos de cristal. De momento, está en estudio, pero nos estamos acercando a ese futuro. Cuando el soporte es cristalino, evitaría que las placas bases se calentaran, y hasta es posible que los ordenadores duren más, y que las memorias de los mismos sean más poderosas y amplias.
Pero es un sueño que está en estudio. Durante mucho tiempo, antes de convertirnos en aldea global, en tiempos recientes, la memoria de otros escritores y ensayistas, sus notas e investigaciones, formaban parte de las noticias del mundo conocido. Gracias a recogerlos en tinta y plasmarlos en escritura, y crear los códices (Cleopatra es un ejemplo, que se los mostró a Julio César) hasta nuestros días en que el libro se soporta en digital, pero el papel no desaparecerá sino que se combinará, tal como sucede en estos momentos.
Pero los libros hacen compañía, porque es un intercambio de ideas. Ningún tipo de diversión tanto como la lectura y el estudio. Un ejemplo es Michel de Montaigne, que siempre se ponía cómodo y se acompañaba de los clásicos; de ahí que sus ensayos fueran novedosos, pero estaba escribiendo sobre sí mismo.
Los escritores somos vanidosos, pero hallamos un tesoro en nuestra memoria, que la compartimos con cierta ficción y mucha fantasía, hasta tal punto, que no es difícil que, hasta nuestras memorias sean algo inventadas. Y eso es una ventaja en los libros. Incluso las investigaciones más reales, son de ficción. Una aeronave no es real, hasta que los planos y las medidas se tornan posibles.
En fin, libros. Pero los libros no son el final, son el principio.