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domingo, 20 de mayo de 2012

Strike! MÁS COMBATES

David El empezó a recuperar la consciencia de lo que estaba haciendo, cuando Axis Dalraune decidió no dejarle beber del agua turbia del olvido. Entonces, recuperó toda la memoria de golpe, y se dio cuenta de las atrocidades que había cometido.
Destrozó a un oponente insectoide de Vuran arrancándole las patas, y retorciéndole su delicado cuello de mantis. Un chorro de sangre verde bañó su cuerpo semi desnudo, con barba de doscientos días, y con la noción perdida del tiempo. Podría llevar en Mundo Circo un año, como quinientos, y sintió el grito de la Tierra, su planeta, agonizando.
En otra ocasión, luchó con un simio de Betharak, de poderosos brazos. De un sólo golpe, le rompió las costillas y extrajó su corazón caliente y palpitante. Aún latía, y en venganza, con la borrachera de la lucha, en una fusión mística de la vida y la muerte, arrojó el corazón del simio a los pies del Gran Itzaak, y escupió la sangre en la frente del Emperador, que se turbó como una dama flagelada y perversa.
El Emperador quería verlo muerto, pero el Gran Itzaak le comentó que valía más vivo que muerto. Pero quedaban más combates, y David El, veía lejano el día de su liberación. No perdía la esperanza, pero sí le hundía la solitaria espera, y lentamente, con tantas muertes provocadas, su existencia se convertía en un abismo. Sus oponentes morían en sus manos, y lo hacían de verdad.
David El se admitió como asesino, no como liberador. Deseó volver a tomar el agua del olvido, pero fue imposible. Axis Dalraune no se lo permitió.
-Dentro de doscientos combates, tú próximo oponente, seré yo. Un gran honor que yo muera en tus manos, o tú en las mías, amigo.
Es duro admitir que uno se equivoca; pero más duro es admitir la verdad, cuando la liberación es la muerte. 

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