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miércoles, 8 de mayo de 2013

Strike! CAÍDA EN EL ARNO

Strike! trató de controlar la nave mientras caía del espacio estelar hacia la Tierra. En realidad, al caer en la capa de ozono, la fricción provocó que esta se quemara un poco, con lenguas de fuego. Nuestro héroe escuchó un crujido extraño, y como la nave traqueteaba en el cielo despejado y se trastabillaba en el aire.
La caída le llegó cerca del Monte Arno. Se encontraba despejado, como si los seres humanos del Renacimiento hubieran sido más cuidadosos. Vio a un hombre de cabello largo, haciendo sus mediciones, y tomando notas. Utilizaba unos papeles grandes, y le acompañaba alguno que parecía ser su pupilo.
Pero cuando la nave salió arrojada por la velocidad hacia el Monte Arno, que al lado se extendía un río intratable, el hombre dejó de hacer sus mediciones, y se quedó asombrado de la repentina caída de un objeto desconocido.
El hombre empezó a preguntarse la razón de ese objeto aéreo que descendía con violencia, seguido de una columna de fuego. En lo primero que pensó era que se trataba de un meteorito o algo parecido. De hecho, al caer, la nave levantó una aparatosa lluvia de arena, hierba, árboles (arrastraba todo a su paso) y no frenó, según los cálculos del hombre, unas dos o tres leguas, que ya era mucha cantidad de metros recorridos.
Alarmado, su curiosidad le instó a presentarse a esa cantidad de lejanía, y le dijo a su pupilo que, como era de día, podrían hacer ejercicio antes de regresar al taller. Y la curiosidad pudo más que la prudencia.
No tardaron en llegar hasta que todo el panorama se despejó. La columna de polvo y briznas de hierbas, había dejado grabada en la tierra una línea de terrones levantados. Pero lo que no esperaba es que, al abrir la nave su escotilla, de manera automática, apareciera la figura de un ser humano enorme, de medidas apolíneas, y que tras toser un poco, dijo:
-Hola, no se alarmen, esto es el espacio y la última frontera...
Y luego, se acercó el silencio. El desconocido intentó salir, y no pudo.
-Parla spagniolo!-exclamó el hombre de largos cabellos, emocionado-Me chiamo Leonardo. Benvenuto!
Pero Strike! estaba demasiado aturdido para comprenderlo.

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