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miércoles, 15 de mayo de 2013

Strike! PREPARANDO EL VIAJE

La nave estaba restablecida por completo. Si tenemos en cuenta que la reparación se completó a medias, en una época en que la electricidad no existía, y que Leonardo guardó la documentación de todo lo acontecido, y se la regaló a David Elegido.
La despedida fue muy efusiva. Pero, poco antes de despedirse, Leonardo le enseñó a David Elegido un poco La Gioconda y un cuaderno, que nadie ha encontrado, de sus investigaciones químicas. Sí, químicas, no alquímicas. Se trataban de unas notas algo vagas; pero nadie ha dado con este cuaderno, en octavo, y de unas docientas páginas, decir, unos ochenta o noventa pliegos de cuadernillos cosidos y pegados con engrudo, con tapa de cuero, que brillaba como si fuera nuevo. La leyenda dice que Leonardo se lo dejó olvidado en alguna parte, y cuando murió, se perdió. Nadie supo que pasó con el libro, y nadie se lo preguntó, desde luego.
Cuando David Elegido encontró un lugar despejado, entre tanto monte y bosque, se le ocurrió la idea de que, el único lugar despejado era donde se extraía el mármol. Además, la nave, gracias a los turbopropulsores, flotaría como un helicóptero, elevándose hasta unos doscientos metros, luego, con una maniobra se movería de derecha a izquierda, hasta aumentar la velocidad, y poco depués. llegaría hasta el espacio exterior.
A Leonardo, con su curiosidad, le intrigaba el espacio exterior, que había más allá de importancia. Y David Elegido se lo dijo:
-Tres mil seiscientos sectores galácticos. Guardianes que vigilaban que el Universo estuviera en paz, y muchas vida.
-¿No me estáreis tomando el pelo, micer David?
-Nunca. Pero aún no ha sucedido. Además, escribirán muchos libros sobre vuestra merced, micer Leonardo. Y su obra será conocida en el mundo entero. Y, por favor, continúe escribiendo sus Cuadernos de Notas.
-¿Lo ha sabido todo el tiempo?
-Sí.
Entonces, esto le pertenece. Es un regalo para el futuro-dijo el sabio florentino. Y le regaló un portafolio de cuero, con un libro enorme, en A5, con más de mil páginas-Aceptadlo. Es un regalo. Pero, en esta época no lo comprenderían. Guardadlo con prudencia.
David Elegido se lo temía. Lo consultaría durante el viaje. Y le dio las gracias.
-Ahora sé cómo será el futuro; pero mi curiosidad ha aumentado. Son días felices.
Leonardo no sospechaba cuanto. Porque David Elegido pertenecía al futuro. Un futuro muy lejano. Y se abrazaron como viejos amigos.

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