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lunes, 13 de mayo de 2013

Strike! EL PESO DE UNA NAVE

Leonardo aún no había descifrado el panel de control. No había botones ni teclado. Sólo una pantalla a la que, una débil presión de los dedos mostraba, sobre todo, la capacidad de utilizar y tripular la nave.
Las placas de mármol ya estaba unidas, con ensamblajes de hierro. David Elegido vio que faltaba, por lo menos, pintar la nave. Tenía que evitar que llamara la atención. Pero la Inquisición quería ponerle los grilletes.
En una ocasión vieron los habitantes como un hombre surcaba los cielos, cargado con mármol y, si en un principio se sorprendieron, luego se asustaron. Sobre todo, porque el hombre volador era David Elegido que los saludaba con una sonrisa. Pero estos se santiguaban.
Hubo muchos testigos que comentaron, con amenazas de los inquisidores, que le habían visto surcar los cielos, con materiales encima de su cuerpo, que los llevaba como si fueran papel o algo más ligero. Hubo un millar de testigos, y el informe se llenó de pliegos y más pliegos.
Los testigos, en general, mujeres decían que ese David Elegido era un ángel; pero los inquisidores no pensaban lo mismo. Era un demonio. Pero David Elegido tuvo la oportunidad de demostrar que no era hostil, cuando, durante la construcción de un palacio, unas plataformas se cayeron, con peligro de caída para el gremio de los arquitectos, albañiles y un largo etcétera de trabajadores de esa época, que se llamaban oficios, tanto como en la actualidad.
Cogió a varias futuras víctimas al vuelo, las depositó en el suelo, y corrigió el entramado de los muros. Esta proeza fue aplaudida, y eclipsó a la propia Inquisición. Pero los inquisidores se pusieron nerviosos, y vieron que las razones eran débiles.
El Papa opinó que se trataba de una herejía. El ser humano no podía volar, sólo los espíritus y los demonios. Pero visitaron al gran Leonardo Da Vinci, pero David Elegido decidió entregarse voluntariamente, porque, una cosa era segura, podía escaparse en cualquier momento. De hecho, el peso de una nave nada tenía que ver con demostrar que la verdad es muy compleja, y la acusación muy débil. Pero David Elegido se reía en su interior.
Delante de los inquisidores, trataron de doblegarlo; pero David Elegido era, sobre todo, un hombre de dentro de ocho mil años, y sus amenazas sólo conseguían que los propios inquisidores se enfurecieran con ellos mismos. Y David Elegido se divertía.

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