Entradas Universales

miércoles, 6 de febrero de 2013

Strike! EN LAS ÚLTIMAS

Linterna Verde había llegado a tiempo. Los robots cirujanos kryptonianos. extrajeron toda la metralla de kryptonita del cuerpo de Strike! Su rostro había quedado desfigurado, y la mitad del cabello estaba quemado por la explosión, y una cicatriz de piel arrugada y quemada, le deformaba toda la cara.
-No sé si sobrevivirá-comentó Hal Jordan XXXV.
Kiara se encontraba preocupada. Reposó sus manos en el tanque donde yacía el cuerpo herido y desnudo de su pareja. El líquido transparente estaba compuesto de proteínas y cargas solares. Strike!, inconsciente, ignoraba que fuera él el inventor de la cápsula.
Doc Eckman se presentó. Se le veía más envejecido, y mostró su pesadumbre cuando, en estos momentos, su pupilo volvía a someterse a otra lucha contrarreloj con la muerte.
-Espero que sobreviva. Es un gran chico. Peores pruebas ha superado. Para él, la muerte es una vieja amiga.
Hal Jordan XXXV, comentó:
-Cuando lo rescaté, preguntó que qué había hecho. Se lo preguntó llorando. Como si se arrepintiera de unos hechos que es posible que no viviera; como si se tratara de otra persona.
-¿Qué preguntó?-interrogó Kiara.
-No es aquello por lo que preguntó. Se sentía culpable. Él sabe que todos le tememos. Es probable que haya recuperado su humanidad, y olvidado el odio. El odio consume mucho a algunas personas; pero cuando el lo comentó con un llanto, supe que no era el Emperador. Se trata de otra persona.
Kiara refunfuñó, molesta:
-¡Malditos seas, Hal! ¡Me estás diciendo que he compartido mi lecho con un extraño!
-Dudo que sea un extraño. Sólo digo que parece otro, o algo ha cambiado. No lo sé.
-¡Ojalá se muera, maldito impostor!
-¡Kiara!
Hal Jordan XXXV se acercó a la mujer, pero Doc Eckman le frenó.
-Déjala. Tiene mucho que digerir, y no es muy agradable. Pero te aseguro que Strike! ha vuelto, y sigue siendo el mismo.
-Está en las últimas-comentó Linterna Verde.
-Todos lo estamos.
Strike! permanecía aislado en su interior. No escuchaba el exterior y había silencio. Se acomodó a la oscuridad, pero sintió que estaba acompañado. ¿Por quién? No lo sabía. Le daba igual. Una silueta se recortaba. Sólo podía distinguir el troquelado de la silueta. Y no era humana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario