
Byrne acertó, porque la miniserie relanzó la nueva imagen de Clark Kent, que ya no era tan apocado, sino que respondía a los que los seguidores esperaban desde hace mucho tiempo. Coleccioné la serie con un amigo, hasta que avanzamos en los números. Llegamos a obtener un centenar, que equivalían a cinco o seis cajas.
Luego, llegó un primo mío, y los destrozó. Casi me da un ataque. Pero la estoy recuperando. Ahora, se consigue por la Red, pero muchos de estos archivos, están vacíos, o no se pueden leer. Pero que duda cabe que Byrne arregló una serie que ya estaba a punto de hundirse, y que, desde aquí, se lo agradezco.
Como señaló un sabio: después de los recuerdos, queda la memoria. Es posible que estos retazos de memoria, sirvan algún día. Porque, sin ella, también se pierde la historia que hay tras ellos. La memoria es el archivo, sea real, o imaginario.
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